sismo en Colombia

¿Le tiembla todo después de un sismo? Esto le pasa al cuerpo y la mente tras el susto

A nivel emocional también pueden aparecer tristeza, desorientación, temor y una sensación de pérdida de control.

Composición Alerta - Diseñado por Magnific - www.magnific.com ¿Por qué tiembla el cuerpo después de un temblor?

Un temblor puede durar apenas unos segundos, pero el susto puede quedarse mucho más tiempo. Después de un movimiento sísmico, algunas personas sienten que todavía les tiembla el cuerpo, tienen el corazón acelerado, les cuesta dormir o permanecen pendientes de cualquier ruido.

Estas reacciones pueden aparecer porque el organismo y la mente están respondiendo a una situación inesperada que fue percibida como una amenaza. Por eso, sentir miedo, confusión o angustia después de una emergencia no significa necesariamente que algo esté mal.

Nathalia Patricia Rey Gómez, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Colombia, explica que durante los primeros momentos o días pueden presentarse bloqueo temporal, dificultad para procesar instrucciones o tomar decisiones, además de imágenes, recuerdos o sonidos relacionados con la experiencia vivida.

A nivel emocional también pueden aparecer tristeza, desorientación, temor y una sensación de pérdida de control. La forma en que se manifiesta el impacto puede variar de una persona a otra.

¿Por qué tiembla el cuerpo después de un temblor?

Aunque el movimiento de la tierra ya haya terminado, el cuerpo puede permanecer en estado de alerta durante un tiempo. Esto puede provocar palpitaciones, temblores, opresión en el pecho, alteraciones del sueño y dificultad para concentrarse.

La especialista señala que estas manifestaciones físicas, por sí solas, no indican que una persona esté perdiendo el control ni significan que haya desarrollado inmediatamente un trastorno mental.

Se trata, en muchos casos, de respuestas fisiológicas y emocionales que pueden aparecer ante una situación extraordinaria y amenazante.

Por eso, si después de un sismo alguien nota que le tiemblan las manos, siente el corazón acelerado o tiene problemas para concentrarse, es importante no asumir automáticamente que se trata de un problema psicológico.

¿Qué siente una persona después de una emergencia?

El impacto tampoco es únicamente físico. Durante las primeras horas o semanas pueden presentarse llanto, miedo, angustia, alteraciones del sueño o una necesidad constante de recordar lo ocurrido.

Estas respuestas pueden hacer parte de la reacción frente a una experiencia difícil. Sin embargo, no todas las personas reaccionan de la misma manera ni necesitan el mismo tiempo para recuperar la sensación de tranquilidad.

Contar con familiares, amigos o personas de confianza puede ser importante durante este proceso, especialmente cuando existe incertidumbre por la situación o se han presentado pérdidas.

¿Cuándo buscar ayuda psicológica después de un sismo?

Una reacción emocional después de una emergencia requiere mayor atención cuando su intensidad, duración o impacto comienza a afectar la vida cotidiana.

Por ejemplo, si el malestar dificulta de manera persistente actividades como comer, dormir, trabajar o relacionarse con otras personas, puede ser recomendable acudir a un profesional de la psicología.

También se deben tener en cuenta señales como recuerdos intrusivos persistentes, aislamiento, alteraciones prolongadas del estado de ánimo, sentimientos de desesperanza o pensamientos relacionados con la pérdida del sentido de la vida.

La profesora Nathalia Patricia Rey Gómez advierte que es importante diferenciar estas manifestaciones de condiciones como el estrés postraumático o la depresión, las cuales requieren una valoración profesional.

En otras palabras, no se trata de alarmarse por cada reacción que aparezca después de un temblor, sino de observar si el malestar permanece, aumenta o comienza a impedir que la persona continúe con sus actividades habituales.

¿Cómo ayudar a alguien afectado por un terremoto?

Cuando una persona ha perdido a un familiar, su vivienda o parte de su proyecto de vida como consecuencia de una tragedia, el primer paso debe ser garantizar su seguridad y atender sus necesidades básicas.

En estos escenarios pueden utilizarse los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP), que buscan ofrecer una presencia cálida, escucha empática y un entorno seguro. También permiten conectar a la persona con familiares, redes comunitarias e instituciones que puedan brindarle apoyo.

Con el paso del tiempo, el acompañamiento psicológico puede enfocarse en la elaboración de la pérdida y en la reconstrucción progresiva del proyecto de vida.

Cada proceso de duelo es diferente. Por eso, no resulta conveniente presionar a alguien para que “supere rápido” lo ocurrido ni exigirle que vuelva inmediatamente a la normalidad.

¿Qué hacer para manejar el miedo y la incertidumbre?

Después de una emergencia, recuperar poco a poco algunas rutinas puede ayudar a generar una mayor sensación de estabilidad.

También pueden resultar útiles algunas acciones sencillas:

  • Practicar ejercicios de respiración pausada y consciente.
  • Mantener contacto con personas de confianza.
  • Procurar hábitos adecuados de descanso y autocuidado.
  • Evitar la exposición permanente a noticias, videos o rumores relacionados con la emergencia.
  • Buscar espacios seguros para expresar lo que se está sintiendo.
  • Pedir acompañamiento profesional si las reacciones persisten o interfieren con la vida diaria.
  • Para quienes acompañan a una persona afectada, escuchar sin juzgar puede ser más útil que intentar encontrar rápidamente una explicación para lo sucedido.
  • Respetar los silencios, estar presente y evitar frases que minimicen el dolor, como “todo pasa por algo” o “tiene que ser fuerte”, también hace parte de un acompañamiento respetuoso.

“Apoyar sin revictimizar implica respetar el silencio, acompañar con gestos sencillos y no juzgar la manera en que cada persona expresa su sufrimiento. La escucha activa y la presencia serena pueden ser fundamentales en estos momentos”, puntualiza la docente.