Salud y cuidado

Comer todos los días no basta: enfermedad silenciosa pone en riesgo la buena nutrición

Comer todos los días no garantiza una buena nutrición. Conozca cómo una enfermedad puede afectar los nutrientes que necesita el organismo y su salud.

Diseñado por Magnific - www.magnific.com ¿Cómo afecta una enfermedad la nutrición y qué pasa con los nutrientes?

Comer tres veces al día no siempre significa que el organismo esté recibiendo todos los nutrientes que necesita. Una enfermedad puede cambiar el apetito, la absorción de nutrientes y las necesidades del cuerpo, aumentando el riesgo de malnutrición.

Tener comida en la mesa es fundamental, pero también es importante que el organismo pueda aprovecharla. Una persona puede alimentarse diariamente y presentar problemas nutricionales, especialmente cuando enfrenta una enfermedad que altera la forma en que su cuerpo procesa los alimentos.

La malnutrición relacionada con una enfermedad puede presentarse entre el 20 % y el 50 % de la población general de pacientes. La cifra varía según la condición clínica y los criterios utilizados para identificarla, pero evidencia la importancia de prestar atención al estado nutricional durante la atención en salud.

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, la Alianza Alimentación con Propósito, conformada por diez organizaciones del sector salud, hizo un llamado a mirar la nutrición más allá de la cantidad de comida que se consume y a reconocer las necesidades particulares de quienes viven con una enfermedad.

¿Cómo afecta una enfermedad la nutrición y qué pasa con los nutrientes?

Cuando se habla de malnutrición, es común pensar en una persona que no tiene suficientes alimentos. Sin embargo, el concepto también comprende las carencias, los excesos y los desequilibrios en la ingesta de energía y nutrientes, según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esto significa que alimentarse todos los días no garantiza estar bien nutrido. El problema puede aparecer cuando una enfermedad modifica las condiciones que necesita el organismo para recibir y aprovechar los nutrientes.

Estas alteraciones pueden presentarse de tres maneras principales:

  • Menos apetito o dificultades para comer: algunas enfermedades producen síntomas que reducen las ganas de alimentarse o dificultan el consumo habitual de comida. Si la ingesta resulta insuficiente, aumenta el riesgo de desarrollar malnutrición.
  • Problemas para absorber o utilizar los nutrientes: determinadas condiciones de salud pueden interferir en la capacidad del organismo para aprovechar adecuadamente lo que recibe a través de los alimentos.
  • Mayores o diferentes necesidades nutricionales: una enfermedad puede modificar los requerimientos de energía y nutrientes. Por eso, lo que antes era suficiente para una persona podría dejar de cubrir sus necesidades.

En determinadas situaciones, los profesionales de la salud pueden considerar los Alimentos con Propósitos Médicos Especiales (APMES) como parte del manejo nutricional, según las condiciones y los requerimientos de cada paciente.

La Alianza Alimentación con Propósito señala que no todas las personas tienen las mismas necesidades y que una enfermedad puede cambiar la relación con la alimentación. Por eso, el acompañamiento debe tener en cuenta las condiciones particulares de cada organismo.

¿Cómo reconocer la malnutrición y por qué es importante detectarla a tiempo?

El peso no es el único indicador que permite evaluar el estado nutricional. Una persona puede encontrarse dentro de un rango de peso considerado normal y, aun así, presentar alteraciones que requieren atención.

Para identificar posibles problemas, la valoración nutricional debe considerar diferentes indicadores:

  • Pérdida involuntaria de peso: bajar de peso sin proponérselo es un aspecto que debe evaluarse, especialmente cuando existe una enfermedad.
  • Composición corporal: permite observar los cambios que pueden afectar el estado nutricional.
  • Masa y fuerza muscular: ayudan a identificar alteraciones que pueden comprometer la capacidad física.
  • Desempeño físico: aporta información sobre las condiciones funcionales de la persona.
  • Riesgo de sarcopenia: debe tenerse en cuenta dentro de la evaluación, debido a su relación con la masa y la fuerza muscular.

Detectar estas alteraciones oportunamente es fundamental porque la malnutrición relacionada con una enfermedad se asocia con mayores complicaciones, estancias hospitalarias más prolongadas, reingresos y peores resultados clínicos. También puede afectar la calidad de vida e incrementar los costos de atención.

Por esta razón, el manejo nutricional debe incluir la identificación del riesgo, la valoración del paciente, la intervención que corresponda y el seguimiento durante la atención en salud.

La Alianza Alimentación con Propósito también destaca la importancia de fortalecer las políticas públicas que reconozcan la atención nutricional como parte esencial del cuidado de las personas y contribuyan a una atención oportuna y adecuada.