Parto

La insólita historia del conductor que atendió un parto en medio de los trancones de Bogotá

Un bebé nació en plena avenida Suba de Bogotá con la ayuda de Edilberto Ardila, un reconocido caricaturista de prensa conocido como "Argón".

Denuncias Bogotá Conductor atiende parto en calle de Bogotá.

El caótico tráfico de Bogotá suele ser escenario de estrés, pero el pasado sábado 11 de julio se convirtió en el escenario de un milagro de vida.

Lo que debía ser un traslado de rutina hacia un centro asistencial terminó en un nacimiento de emergencia dentro de un vehículo sobre la avenida Suba con calle 127. Allí, un bebé legó al mundo con la ayuda de un héroe inesperado.

Al volante del automóvil iba Edilberto Ardila, un santandereano conocido durante casi tres décadas en los medios de comunicación por sus caricaturas firmadas bajo el seudónimo de “Argón”. Sin embargo, esa mañana no sostenía un lápiz, sino la enorme responsabilidad de trasladar de urgencia a una mujer que había entrado en un avanzado y repentino trabajo de parto.

Una carrera contra el reloj y el tráfico

De acuerdo con el relato de la familia, la madre se dirigía a un control médico de rutina y las ecografías previas indicaban que el nacimiento aún tardaría. No obstante, el destino tenía otros planes: las contracciones se intensificaron en cuestión de minutos y el proceso avanzó con una rapidez que hizo imposible llegar a la clínica a tiempo.

En medio del trancón de la avenida Suba, varios motociclistas se percataron de la emergencia y comenzaron a escoltar el vehículo para abrir paso entre los carros. Pero el pequeño no estaba dispuesto a esperar.

Cuando la madre le advirtió a Ardila que el bebé ya venía, el conductor miró de reojo y notó que la cabeza del recién nacido ya asomaba. Sin margen para maniobrar, detuvo el carro en plena vía.

La rápida y recursiva reacción del "partero"

Sin formación médica, pero con la experiencia de haber acompañado el nacimiento de sus propios hijos, Ardila asumió el control de la situación. En un acto de absoluta lucidez, y preocupado por la higiene de sus manos tras haber estado al volante, improvisó una barrera protectora con un pañal grande y limpio que llevaba la madre.

"Esperé a la siguiente contracción y le pedí que pujara. Apenas ayudé con un movimiento muy suave. El resto ocurrió solo", relató Ardila sobre el momento exacto en que recibió al bebé.

El instante de mayor tensión ocurrió justo después del nacimiento: el bebé no lloraba. Ardila confiesa que sintió pánico, pero le gritó al pequeño para que respirara. Segundos después, el llanto inundó el vehículo y desató las lágrimas de alivio de los presentes.

Tras acomodar al niño sobre el pecho de su madre, el conductor retomó la marcha hacia la clínica, donde el personal médico los recibió entre aplausos y felicitaciones. Hoy, el bebé y su madre se recuperan satisfactoriamente, lo que deja para la posteridad una de las crónicas urbanas más conmovedoras de Bogotá en lo que va del año.