Avenida Boyacá

Tres paraderos del SITP bloquean la Boyacá y generan trancones eternos

Tres paraderos seguidos del SITP y un semáforo eterno: la fórmula que tiene a la Avenida Boyacá al borde del desespero.

FuchiConcejalOficial Avenida Boyacá

Moverse por la avenida Boyacá, a la altura de Guayacanes, se volvió un ejercicio de paciencia extrema. Así lo denunció el concejal Julián Forero, conocido como “Fuchi”, quien decidió recorrer el sector para entender por qué el trancón ahí no da tregua. El resultado fue demoledor: una hora en moto desde las Américas hasta Guayacanes. Si en moto fue así, en carro particular o taxi el panorama es todavía más pesado.

Según el concejal, el colapso no es culpa del tráfico normal, sino de una combinación de decisiones que terminaron armando un embudo perfecto: tres paraderos del SITP seguidos, intercambiadores cerrados y un semáforo que sigue funcionando mientras el puente peatonal no aparece.

Caos en la Boyacá: el trancón que no se acaba

El primer problema está claro y a la vista de todos. En un mismo tramo de la Boyacá hay tres paraderos del SITP uno detrás del otro. Cada vez que los buses paran a recoger pasajeros, se pierde un carril completo y la vía queda reducida a uno solo.

Mientras los buses paran a recoger personas, se cierra un carril y eso genera un trancón interminable”, explicó Forero durante su recorrido. Además, aseguró que no hay claridad sobre si estos paraderos son temporales o si llegaron para quedarse.

En horas pico, la escena se repite: buses detenidos, filas largas y carros acumulándose sin posibilidad de maniobra.

Intercambiadores cerrados: nadie se puede mover

A ese problema se suma otro igual de grave: el cierre de los intercambiadores que vienen desde las Américas. Esto impide que los conductores se cambien de carril para tomar salidas clave como Guayacanes.

La Secretaría de Movilidad cerró los intercambiadores y los conductores no pueden pasarse de un carril a otro”, denunció el concejal. El resultado es que los vehículos quedan atrapados, sin salida, aunque vean la vía despejada a pocos metros.

La desesperación llega a tal punto que algunos conductores se suben al separador para intentar avanzar, una maniobra riesgosa que deja en evidencia el nivel de colapso.

El semáforo que termina de rematar el trancón

Como si faltara algo, en el mismo punto hay un semáforo que sigue operando, pese a que debería ser reemplazado por un puente peatonal. Cada cambio de luz frena por completo el flujo vehicular.

El semáforo sigue funcionando hasta que no monten el puente peatonal”, señaló Forero, asegurando que esta señal es la tapa del embudo que tiene a la Boyacá al límite.

Una hora para un trayecto que debería ser corto

El dato que más indigna es el tiempo perdido. “Duré una hora desde las Américas hasta Guayacanes, una hora en moto”, contó el concejal. Un trayecto que debería tomar pocos minutos hoy se convierte en un castigo diario.

Esto afecta no solo a particulares, sino a taxistas, buses, transporte de carga y trabajadores que pasan por la Boyacá desde temprano. Según Forero, desde las 6 de la mañana el trancón ya es una realidad.

Exigen respuestas a Movilidad y TransMilenio

El concejal anunció que llevará esta situación directamente a la Secretaría de Movilidad y a TransMilenio, con la exigencia de soluciones técnicas reales, no más improvisaciones.

La pregunta que queda flotando es sencilla: ¿a quién se le ocurrió cerrar intercambiadores y poner tres paraderos seguidos en una vía principal? Para miles de conductores, la Boyacá ya no aguanta una mala decisión más.

Mientras llegan respuestas, la realidad sigue siendo la misma: trancones eternos en una de las avenidas más importantes de Bogotá, donde el peatón, el bus y el carro quedaron atrapados en un nudo que nadie termina de desatar.