En diálogo con Alerta Bogotá 104.4 FM, el técnico especializado Víctor Hugo González, taximetrista de larga trayectoria en Bogotá, explicó las funciones, procedimientos y fallas más comunes asociadas al uso del taxímetro, además de dar recomendaciones para que pasajeros y conductores identifiquen irregularidades. Su oficio, heredado por tradición familiar, se basa en la electrónica aplicada a la construcción, calibración y revisión del dispositivo que determina el costo de las carreras en taxi. Desde esta perspectiva, el experto detalló no solo cómo operan los taxímetros, sino también los riesgos asociados a su manipulación y la importancia de conservar los procesos reglamentarios.
Taxímetro alterado: cómo funciona, quién lo instala y qué lo afecta
González explicó que un taximetrista es un técnico especializado en electrónica, encargado de ensamblar, instalar y calibrar taxímetros. Indicó que para ejercer esta labor se requiere pertenecer a una asociación autorizada, así como contar con licencias que avalen la instalación legal del dispositivo en los vehículos. El experto señaló que, aunque el mercado del taxi incluye modelos antiguos y modernos —desde cajas metálicas con piñones hasta unidades digitales—, lo esencial sigue siendo el correcto ensamble y la calibración anual exigida tras cada actualización de tarifas.
El técnico explicó que, aunque la mayoría de taxistas opera con taxímetros en regla, existen talleres que ofrecen alteraciones electrónicas o de programación. Estas permiten modificar el registro de distancia o tiempo mediante funciones internas o con un sistema adicional que el experto denominó como un botón manual, que algunos ocultan en el timón, la caja de cambios o zonas cercanas al conductor. En esos casos, la manipulación permite incrementar unidades sin que el dispositivo muestre señales visibles de alteración.
Claves de un experto para no dejarse engañar: señales de alerta para pasajeros y conductores
González explicó que para el usuario común es difícil detectar un fraude debido a que la manipulación se realiza desde la electrónica interna o mediante un accionador manual no visible para el pasajero. Sin embargo, sugirió observar variables como:
- El ritmo de aumento de la tarifa en tráfico lento y en movimiento continuo.
- Comparación con recorridos habituales: quien usa taxi frecuentemente puede notar si una carrera conocida sube más rápido de lo normal.
- Revisar el sello del taller autorizado, que demuestra que el taxímetro no ha sido abierto o manipulado desde la última calibración.
El experto recalcó que en la tecnomecánica se verifica que el taxímetro marque correctamente los 100 metros y el tiempo establecido por norma, mediante un recorrido controlado que debe ser aprobado con exactitud. Si el sello está roto o no coincide con la revisión, se considera indicio de manipulación.
Sobre los retenes, explicó que las autoridades pueden medir los 100 metros con un decámetro y verificar si el taxímetro avanza de manera correcta. Aclaró, sin embargo, que si el dispositivo está manipulado con un botón manual, el conductor puede pasar la prueba sin accionarlo, lo que dificulta la detección. Ante sospechas, recomendó acudir a un técnico certificado o presentar una queja ante la empresa a la que pertenece el vehículo.
Historia, costos y futuro del taxímetro en Bogotá
Durante la entrevista, González mostró modelos antiguos de taxímetros, destacando que este dispositivo lleva más de 100 años acompañando el servicio de taxi tanto en Bogotá como en otras ciudades del país. Explicó que los equipos actuales pueden costar entre $130.000 y $260.000, dependiendo de si se trata de unidades analógicas o digitales, y que cada instalación debe incluir sellos de seguridad que permitan verificar su manipulación.
Consultado por el futuro del sistema ante el crecimiento de aplicaciones de transporte, el taximetrista afirmó que no prevé la desaparición del taxímetro. Señaló que muchos conductores, especialmente quienes llevan décadas en el oficio, no manejan con fluidez las plataformas digitales y dependen del sistema tradicional para mantener su trabajo. Desde su punto de vista, el aparato seguirá siendo parte del servicio debido a la cantidad de familias que viven del gremio y a la necesidad de garantizar un método uniforme de cobro.
El técnico comentó que no es taxista, sino que se dedica exclusivamente a su taller, ubicado en el barrio San Rafael, donde opera bajo el nombre Servitaxímetros Digital 2000. Aseguró que nunca acepta pedidos para manipular taxímetros y señaló que algunos trabajadores ilegales suelen molestarse cuando se niega a realizar estas prácticas.
Para finalizar, González envió una recomendación a los taxistas: trabajar con equipos legales y evitar prácticas fraudulentas, recordando que un dispositivo adulterado expone tanto al conductor como al usuario. Afirmó que, aunque algunos pocos manipulan el taxímetro, la mayoría opera de forma correcta y se somete a los procesos de calibración establecidos por la normativa distrital.