Las lluvias no sueltan y Cundinamarca sigue en modo emergencia. Esta vez, el problema se prendió en la vía que conecta a Pacho con La Palma, justo en el sector de Cucharal, donde un derrumbe puso en jaque la movilidad. Pero la respuesta no se hizo esperar: el gobernador Jorge Emilio Rey confirmó que la maquinaria amarilla ya está metida hasta el barro para habilitar el paso lo más rápido posible.
El mensaje desde la Gobernación fue claro y sin rodeos: no se puede dejar incomunicada a la gente, así el invierno esté duro y la montaña siga soltando tierra.
Maquinaria al corte: operación exprés en Cucharal
Desde hace varias horas, el Instituto de Caminos y Construcciones de Cundinamarca (ICCU) se tomó el punto crítico con un operativo completo. En el sector trabajan tres volquetas, una retroexcavadora de llanta y un minicargador, con la meta de habilitar el tránsito en menos de tres horas.
“Desde hace dos horas tenemos maquinaria del ICCU atendiendo esta emergencia en el sector Cucharal, entre Pacho y La Palma”, informó el gobernador Rey, al entregar el balance oficial.
Las labores se concentran en retirar el material que cayó sobre la vía, estabilizar el terreno y permitir, al menos, un paso controlado, mientras se evalúa si se requieren obras adicionales El invierno no afloja y las emergencias se acumulan
Lo ocurrido en Pacho–La Palma no es un caso aislado. Según el reporte de la Gobernación, en el último mes se han atendido 47 emergencias en diferentes puntos del departamento, todas relacionadas con las fuertes lluvias.
“En el último mes hemos atendido 47 emergencias a causa de las lluvias”, señaló Rey, dejando claro que la temporada invernal sigue golpeando fuerte carreteras, ríos y taludes.
Por eso, la maquinaria no solo está en Cucharal. Hay frentes activos en varios corredores estratégicos para evitar que las afectaciones se conviertan en cierres prolongados.
Ojo a la troncal de Rionegro y otros sectores críticos
Mientras se recupera el paso entre Pacho y La Palma, en la troncal de Rionegro también hay movimiento pesado. Allí opera una excavadora de oruga, encargada de trabajos de prevención de pérdida de banca y obras de protección como jarillones y encauzamiento del río Rionegro.
Estas intervenciones se realizan en sectores como Capitán, Paraíso y Pan de Azúcar, donde el objetivo es recuperar carriles y evitar que el agua se siga llevando la vía.
“Tenemos maquinaria trabajando en la atención y prevención de pérdidas de banca y en obras de protección para mejorar la transitabilidad”, explicó el gobernador.
Coordinación total con Gestión del Riesgo
Desde la administración departamental aseguraron que hay coordinación permanente con los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo, para reaccionar de inmediato ante cualquier nuevo derrumbe o creciente.
La estrategia es clara: monitoreo constante, maquinaria lista y respuesta rápida. En zonas rurales, una carretera cerrada no es solo un trancón, es aislamiento total.
Llamado a la comunidad: paciencia y precaución
Aunque la maquinaria ya está en terreno, el llamado a los conductores es a tener paciencia y manejar con cuidado. Las lluvias pueden generar nuevos deslizamientos y las condiciones cambian de un momento a otro.
La recomendación es evitar transitar durante lluvias fuertes, respetar las señales y seguir únicamente la información oficial.
El mensaje final del gobernador fue contundente: el invierno está duro, pero la maquinaria no se guarda. Con barro, lluvia y todo, Cundinamarca está haciendo malabares para que la vía Pacho–La Palma vuelva a respirar. Aquí la consigna es clara: abrir paso y no dejar sola a la gente