Las obras de infraestructura que se ejecutan en Bogotá no solo buscan mejorar la movilidad y el espacio público, sino que también están enfocadas en reducir el impacto ambiental que generan los trabajos de construcción.
El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) adelanta una estrategia para el manejo responsable de los Residuos de Construcción y Demolición (RCD), es decir, todos los materiales que quedan de procesos como excavaciones, demoliciones y adecuaciones del terreno.
La entidad explicó que esta gestión está basada en normas que buscan garantizar el adecuado tratamiento de estos desechos y evitar afectaciones al entorno y al medio ambiente. Además, forma parte de una estrategia que apunta a mantener calles y zonas urbanas en mejores condiciones, al tiempo que se promueve la reutilización de materiales para disminuir la cantidad de residuos que terminan en los rellenos.
Estas son las normas que regulan el manejo de los residuos
Para realizar este trabajo, el IDU debe cumplir con lo establecido en el Decreto Distrital 507 de 2023. Sin embargo, las obras que comenzaron antes de la entrada en vigencia de esta norma continúan guiándose por otras resoluciones emitidas por el Ministerio de Ambiente. Estas disposiciones determinan cómo deben planificarse, registrarse y transportarse los residuos que se generan durante los proyectos.
Uno de los pasos fundamentales es la elaboración de un Plan de Gestión de RCD en cada obra. Allí se detallan los tipos de materiales que podrían producirse y la forma en que serán tratados.
Posteriormente, se realiza un registro oficial mediante un PIN otorgado por la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, lo que permite hacer seguimiento a la cantidad de residuos generados, reutilizados o enviados a sitios autorizados.
Este control incluye varias etapas. Primero, se identifica el tipo de material que puede producirse durante la construcción. Luego, cuando se generan residuos como concreto, tierra o metales, el personal debe registrar las cantidades y clasificarlas.
Después, estos materiales se almacenan con medidas que eviten contaminación, como cubrirlos y controlar el polvo. Finalmente, se transportan en vehículos adecuados hacia centros de aprovechamiento o sitios de disposición final.
¿Cuáles materiales de las obras pueden ser reutilizados?
Una de las prioridades es promover el reciclaje y la reutilización de los residuos. Según el IDU, varios de estos materiales pueden reincorporarse a nuevas construcciones o utilizarse en las mismas obras. Entre ellos se encuentran los sobrantes de excavaciones, tierras y materiales pétreos, así como residuos de cimentaciones.
También es posible reaprovechar materiales como concreto, arenas, gravas, fragmentos de ladrillos y restos de asfalto. Incluso elementos no pétreos, como vidrio, metales, plásticos, cauchos y madera, pueden recibir un nuevo uso si cumplen con las condiciones ambientales exigidas.
El objetivo de estas prácticas es reducir la cantidad de desechos y disminuir la explotación de nuevos recursos naturales. Por ello, cada contrato de obra incluye metas específicas de aprovechamiento que deben cumplirse durante los proyectos.
Residuos en La Nueva 13 han sido aprovechados
Un ejemplo de esta estrategia se evidencia en la construcción del proyecto de La Nueva 13, donde ya se han generado más de 15 mil toneladas de residuos. De esa cifra, cerca del 45 % ha sido reutilizada en la misma obra, especialmente como material para bases, subbases y rellenos. Parte del asfalto retirado se ha empleado para fortalecer estructuras viales, mientras que el fresado se ha utilizado en labores de mantenimiento de vías.
Asimismo, el concreto proveniente de demoliciones ha sido transformado en rajón, un material que sirve para conformar estructuras y estabilizar terrenos. El resto de los residuos que no pueden reutilizarse se traslada a centros especializados para su tratamiento.