Secretaría de Movilidad de Bogotá

Movilidad llena de taches Bogotá: motos pilas o se pegan el porrazo

¿Seguridad o trampa? Crece la polémica en Bogotá por la instalación masiva de taches y separadores en vías críticas este 2026.

Colprensa/ (F)Fuchi Concejal/ Composición Instalación de taches en Bogotá

La movilidad en Bogotá atraviesa uno de sus momentos más complejos. Los trancones de más de una hora en las principales vías ya hacen parte del día a día, y los conductores —especialmente motociclistas— se enfrentan a un panorama cada vez más incierto: más tráfico, más obras y ahora, más taches.

La combinación de alto flujo vehicular, infraestructura insuficiente y múltiples cierres por la construcción del Metro y nuevas troncales de TransMilenio ha incrementado los tiempos de desplazamiento en corredores como la avenida Boyacá, la Caracas, la Primero de Mayo y la calle 80. Ante este escenario, la Secretaría de Movilidad ha implementado diferentes medidas para tratar de reorganizar el tránsito, entre ellas reductores de velocidad, canalizadores y nuevas líneas de separación de carriles con elementos físicos.

Sin embargo, la instalación masiva de taches y elementos de concreto en varios tramos de la ciudad abrió un nuevo debate público.

La estrategia: ordenar los carriles para reducir siniestros

De acuerdo con Movilidad, los taches buscan canalizar los carriles, obligar a los vehículos a mantener su línea y evitar maniobras peligrosas, especialmente en zonas donde se mezclan buses, carros y motos. La medida, según la entidad, forma parte de una estrategia de seguridad vial que busca disminuir cambios bruscos de carril, choques laterales y accidentes por adelantamientos indebidos.

Aunque la administración distrital asegura que esta señalización cumple normas técnicas, la reacción ciudadana ha sido dividida. Para muchos motociclistas, estos dispositivos implican un riesgo: si no se detectan a tiempo, podrían producir caídas graves, sobre todo en horas de la noche o en corredores mal iluminados.

Críticas desde el Concejo: “Sobre señalización y caos”

El concejal Julián Forero es una de las voces más visibles cuestionando la medida. En un video publicado en redes, recorrió un sector de la ciudad mostrando la larga fila de taches instalados y señalando que, en su opinión, la Secretaría de Movilidad habría reducido de manera innecesaria dos carriles a uno, generando represamiento adicional.

Forero cuestionó el costo de los elementos instalados y señaló que, en lugar de invertir en señalización física, el Distrito podría destinar esos recursos a mejorar el estado de las vías, reparar huecos o fortalecer campañas pedagógicas. Además, solicitó la intervención de la Contraloría para revisar los contratos asociados al suministro e instalación de estos dispositivos.

Las críticas han prendido un debate sobre la pertinencia de estas intervenciones y el impacto real que tienen en la movilidad. Mientras algunos conductores aseguran que los taches “solo generan más trancón”, otros consideran necesario ordenar los flujos vehiculares en sectores donde el desorden y la invasión de carriles son permanentes.

Un llamado a la precaución, especialmente para motociclistas

Con los nuevos elementos en calzada, expertos en seguridad vial recomiendan a los motociclistas mantener distancias prudentes, evitar cambios de carril bruscos y moderar la velocidad en tramos donde se han instalado taches y separadores. La falta de atención puede resultar en caídas, especialmente cuando está lloviendo o cuando los dispositivos están poco visibles.

La Secretaría de Movilidad, por su parte, asegura que continuará ajustando la señalización según la evaluación de cada corredor y que las medidas implementadas buscan disminuir siniestros y evitar maniobras peligrosas en zonas críticas.

Una ciudad en obra… y en disputa por sus carriles

Mientras avanzan las obras del Metro, se ejecutan ampliaciones viales y se instalan nuevos elementos de control, los debates sobre movilidad seguirán en el centro de la conversación pública. Lo cierto es que, por ahora, los conductores deben adaptarse a una Bogotá llena de taches, donde la precaución se convierte en la mejor herramienta para evitar accidentes… y un posible “porrazo”.