Chía, Cundinamarca

Movilidad en Chía a otro nivel: inversión de $3.500 millones acabaría con los trancones

¡Chía se sube al tren! Gobernación y Alcaldía presentan mapa para integrar el transporte con Zipaquirá y Cajicá.

(F)Alcaldía Chía Ciudad de la Luna Obras en la Autopista Norte y la vía a Cota

En Chía se está cocinando un cambio grande para la movilidad de la Sabana. El Gobernador de Cundinamarca y el alcalde Leonardo Donoso presentaron el Plan de Movilidad Sostenible: una hoja de ruta que costó $850 millones y que marcará el paso de aquí a 12 años. La gracia del plan no es solo el papel, sino cómo se conecta con el Regiotran del Norte —el tren que sube hacia Zipaquirá— para que el vecino pueda dejar el carro y moverse en tren, rutas reorganizadas o hasta en bicicleta pública, sin perder tiempo entre trancones.

La apuesta es regional: además de Chía, entran Cajicá, Zipaquirá y La Calera; el paquete total suma $3.500 millones en estudios y acciones que bajan a tierra lo que por años se quedó en promesas. La idea es ubicar vías alimentadoras hacia las estaciones del tren, ordenar el transporte público, y montar un sistema de bicicletas con anclajes donde la gente realmente los necesita. Todo con un norte sencillo: menos trancón, más opciones y traslados más predecibles.

Regiotran del Norte: de la promesa al uso diario

El plan no se queda en “algún día”. La administración habló claro: la movilidad de Chía se integrará al Regiotran del Norte con rutas que acerquen los barrios a las estaciones, mejor conectividad peatonal y ciclista, y bicis públicas para el último kilómetro. Con eso, el “dejar el carro en la casa” deja de ser consejo y pasa a ser opción real. Si la gente puede caminar, pedalear o subirse a un bus organizado y empalmar con el tren, el flujo por los corredores tradicionales baja y el viaje se vuelve más corto y estable.

En cristiano: si usted vive en La Balsa, Samaria o Fagua y necesita llegar a Bogotá o a otros municipios, el objetivo es que no dependa solo del carro. Habrá rutas alimentadoras con horarios sincronizados, cicloinfraestructura señalizada y puntos de bici pública cerca de los generadores de viaje. La tecnología también entra a la jugada: conteo de aforos, ajustes de frecuencias y datos para que no toque adivinar.

Obras que todos pedían: Pradilla, Troncal de los Andes y Cota–Chía

El alcalde Leonardo Donoso celebró que lo urgente también avanza: ampliación de la Avenida Pradilla, mejoras en la Troncal de los Andes y en la vía Cota–Chía. Son los tres dolores de cabeza de siempre. Con estas intervenciones se busca eliminar cuellos de botella, ganar carriles útiles y ordenar giros y intersecciones. A esto se suma la espera por la Autopista Norte ampliada llegando a Chía, para que la congestión no se quede “atrapada” en la entrada del municipio.

El paquete tiene lógica de red, no de parches. Si solo se arregla un tramo, el trancón se corre; si se intervienen los puntos críticos y se conectan con el tren, el tráfico se distribuye. La Pradilla deja de ser la eterna embudo; la Troncal de los Andes gana pulmón para el flujo regional; y Cota–Chía deja de “reventarse” en las horas pico. En paralelo, se ajustará la señalización, los tiempos de semáforo y los cruces peatonales para que la movilidad no sea solo de carros.

Plan 2026–2037: qué cambia para el día a día

El Plan de Movilidad Sostenible trae tareas de corto, mediano y largo aliento. En lo inmediato, vienen gestión de tráfico con ingeniería de detalle, ordenamiento de rutas y puesta a punto de ciclo–conexiones faltantes. En el mediano plazo, la idea es consolidar las alimentadoras del Regiotran, implementar estaciones de bici pública y avanzar en calmado de tráfico en zonas escolares y comerciales. A largo plazo, el objetivo es que la participación del carro particular baje, que suba el uso del tren y del bus organizado, y que la bicicleta sea el conector natural para viajes cortos.

Para el usuario, el beneficio se mide en tiempo y certidumbre. Si usted tarda 40–60 minutos en el mismo trayecto interno, la meta es recortar esos minutos con rutas directas y cruces mejor diseñados. Si vive mirando la Waze por susto a la avenida de siempre, la promesa es que encuentre alternativas oficiales con frecuencias claras. Y si hoy no usa la bici por falta de seguridad vial, el plan busca ofrecer tramos protegidos, parqueaderos seguros y señalización que no deje dudas.

La Sabana en modo “onda del tren”

El Gobernador Jorge Rey y el equipo técnico insistieron en que esta es una alianza ineludible entre municipio y Gobernación. Se trabajó con consultores a través de Findeter para que el documento no se quede en declaración, sino en proyectos listos para financiar y ejecutar. El mensaje político es directo: Chía, Cajicá y Zipaquirá se ponen en la onda del tren y la movilidad sostenible no es un slogan, es el plan de trabajo.

¿La conclusión para el vecino? Que el embotellamiento eterno no es destino. Con $3.500 millones en el paquete regional, $850 millones en la hoja de ruta y obras sobre Pradilla, Troncal de los Andes y Cota–Chía, el 2026 pinta para cambiar la rutina. Menos claxon, más intermodalidad. Menos fila, más trenes, buses organizados y bici. Chía entra a otra etapa: o nos montamos todos, o el trancón nos sigue manejando la vida. Aquí, al parecer, ya eligieron.