En Quipile por fin respiran tranquilos. Después de semanas de angustia por derrumbes y vías cerradas, la maquinaria amarilla llegó con toda para destapar caminos y devolverle la movilidad a las veredas. La noticia la confirmó el director de Gestión del Riesgo de Cundinamarca, William Rozo, quien estuvo en el territorio entregando resultados concretos.
Aquí no hubo promesas al aire. Hubo máquinas trabajando, tierra saliendo y caminos volviendo a la vida.
Una inversión que sí se vio en el terreno
La intervención contó con una inversión de $149 millones, recursos que se tradujeron en horas reales de trabajo en los puntos más golpeados por la temporada de lluvias.
El balance fue contundente:
- 300 horas de retroexcavadora
- 42 días de volqueta sacando tierra, piedras y material
- Siete puntos críticos atendidos en diferentes sectores del municipio
“Estamos atendiendo sectores críticos que dificultan la movilidad y generan riesgo para la comunidad”, explicó William Rozo durante la visita.
Guadalupe Bajo, uno de los más golpeados
Uno de los puntos más complejos fue la vereda Guadalupe Bajo , donde un derrumbe grande había dejado a los campesinos prácticamente aislados. Sacar la cosecha se volvió una odisea y moverse por la zona era un riesgo.
Con la intervención, el paso quedó nuevamente habilitado y se redujo el peligro para quienes transitan a diario por allí.
Trabajo en equipo que dio resultados
Este operativo fue posible gracias a la articulación entre la Gobernación de Cundinamarca, liderada por Jorge Emilio Rey, y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (UNGRD). La unión permitió enviar maquinaria adecuada y responder rápido a la emergencia.
Desde la administración municipal también reconocieron el apoyo. Agradecieron el préstamo de retroexcavadora y volqueta, claves para despejar las vías veredales.
No solo movilidad, también seguridad
El objetivo no fue únicamente quitar barro. La intervención buscó eliminar amenazas que ponían en riesgo la vida de los habitantes, especialmente en temporada de lluvias, cuando los derrumbes pueden volver a caer en cualquier momento.
“Seguiremos trabajando para que Cundinamarca sea un territorio seguro y resiliente”, aseguró Rozo.
Alivio para el campo
Para los campesinos de Quipile, el impacto es directo:
- Menos riesgo al transitar
- Más facilidad para sacar productos
- Conexión nuevamente con el casco urbano
Como dicen en el campo, vía destapada es comida que sí llega al mercado.
El mensaje quedó claro
La visita dejó algo claro en la comunidad: no los dejaron solos. La maquinaria llegó, trabajó y respondió a una emergencia real.
Y mientras el invierno siga dando guerra, en Quipile saben que la gestión del riesgo ya está en el territorio, lista para volver a meter máquina cuando haga falta.