Aquí no hay maqueta ni render bonito: esto ya es puro concreto y acero. El alcalde Carlos Fernando Galán se puso casco, botas y chaleco para revisar cómo va la megaobra de la Avenida 68 con las Américas, y lo que encontró fue un frente de trabajo a todo vapor. A seis meses de haber tumbado el viejo puente de la 50, el panorama cambió radicalmente: 700 obreros metiéndole hombro y un 37 % de avance que ya se empieza a notar.
Y no estamos hablando de un puentecito cualquiera. Son dos puentes de tercer nivel, de esos que levantan el tráfico por encima del caos, para acabar de una vez por todas con el cuello de botella que por años ha sido esa intersección. Uno de ellos llegará a 20 metros de altura, más o menos como un edificio de siete pisos.
¡Bogotá se eleva! Así va la megaobra de las Américas con 68
Desde arriba, la cosa impresiona. El puente norte tendrá una altura aproximada de 15 metros, mientras que el puente sur se irá hasta los 20 metros, cruzando la intersección para que los carros pasen volando sobre el trancón.
“No hemos parado ni un solo día. Ya tenemos 700 personas trabajando y alcanzamos el 37 % de avance”, explicó el alcalde Galán durante la visita a la obra.
La meta es clara: sacar el tráfico del conflicto, separar flujos y darle continuidad tanto a los carros particulares como al sistema de transporte público.
Debajo del puente, otra obra clave
La magia no está solo arriba. Debajo de estas estructuras se está armando una glorieta exclusiva para TransMilenio, que conectará el sistema de la Calle 13 con las Américas, permitiendo movimientos más fluidos y sin cruces peligrosos.
Es decir, arriba irán los carros por encima del problema, y abajo TransMilenio sin pelear con nadie. Ingeniería pura para un punto que impacta a media ciudad.
El secreto está en los pilotes
Para sostener semejantes monstruos de concreto no hay improvisación. La obra contempla 1.028 pilotes en total, y ya van más de 900 hincados en el suelo. Cada uno es parte de la base que permitirá que estos puentes aguanten décadas de tráfico pesado.
Galán lo explicó sin rodeos: las columnas —o “pilonas”— son el corazón del proyecto, y sobre ellas se van armando los puentes dovela por dovela, usando carros de avance que permiten construir sin cerrar todo el sector.
¿Cuándo estará listo?
La fecha es ambiciosa, pero clara. Según el cronograma, las estructuras principales estarán listas a finales de 2027, resolviendo uno de los puntos más críticos de movilidad no solo del occidente, sino de toda Bogotá.
No es una obra menor: lo que pase en la 68 con Américas se siente en la Calle 13, en la 26 y hasta en el centro.
Sí, toca aguantar obra, desvíos y polisombra. Pero lo que se está levantando ahí no es carreta. Son puentes gigantes, con ingeniería pesada, pensados para que el tráfico deje de ser un dolor de cabeza.
Como dicen en la calle: esto no se arregla con pañitos de agua tibia. Aquí se necesitaban soluciones grandes… y Bogotá ya las está construyendo, a 20 metros del suelo.