Maquinaria

Adiós a las latas viejas: actualizan maquinaria de obras en Bogotá para mejorar calidad del aire

Los datos recopilados por el Distrito muestran que la maquinaria utilizada en las obras aporta bastante a la contaminación de la capital.

Colprensa - Álvaro Tavera Bogotá trabaja para reducir emisiones de maquinaria de obras.

La calidad del aire sigue siendo uno de los temas ambientales que más atención requiere en Bogotá. Por esta razón, la Alcaldía viene trabajando junto con universidades y organizaciones internacionales en una estrategia que busca reducir la contaminación que genera la maquinaria amarilla que se utiliza en obras de construcción e infraestructura en la ciudad.

El proyecto se lleva a cabo en alianza con la iniciativa Breathe Cities y la Universidad de La Salle. El objetivo es conocer cuánto aportan estas máquinas a la contaminación del aire y, a partir de esa información, promover el uso de tecnologías que generen menos emisiones.

La iniciativa hace parte de las acciones que adelanta el Distrito para mejorar las condiciones ambientales y proteger la salud de los habitantes, especialmente en esta época, cuando hay múltiples frentes de obra activos en la ciudad.

Según explicó la secretaria de Ambiente, Adriana Soto, la ciudad está trabajando en las fuentes que más generan contaminación atmosférica. “Es una estrategia de ciudad que estamos abordando de manera integral, actuando sobre las principales fuentes de contaminación en Bogotá. Y lo estamos haciendo con criterio técnico, información y evidencia”, señaló la funcionaria.

La maquinaria amarilla tiene un impacto importante en la calidad del aire

Los datos recopilados por el Distrito muestran que la maquinaria utilizada en las obras aporta bastante a la contaminación de la capital.

De acuerdo con el Inventario de Emisiones de Bogotá de 2023, más del 70 % de las emisiones de material particulado PM2.5 provienen de tres fuentes principales. La primera corresponde al polvo que se levanta por el paso de vehículos en las vías, especialmente en aquellas que no están pavimentadas, con una participación cercana al 40 %.

En segundo lugar están los vehículos que circulan por las carreteras, especialmente los camiones de carga, que aportan cerca del 17 %. La maquinaria amarilla ocupa el tercer lugar con un aporte del 10,4 % debido al uso de combustible diésel.

Estas cifras han llevado a las autoridades a buscar alternativas que permitan disminuir las emisiones sin afectar el desarrollo de las obras que se ejecutan en la ciudad.

Bogotá trabaja en la modernización de las máquinas

Como parte de esta estrategia, entidades como el IDU han comenzado a fortalecer medidas para controlar el material particulado que se genera en las construcciones y fomentar la llegada de equipos con tecnologías más limpias.

El director del IDU, Orlando Molano, explicó que la entidad viene implementando diferentes acciones dentro de sus proyectos. “En el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) estamos comprometidos con el cuidado del medioambiente en nuestras obras, por eso, estamos fortaleciendo las prácticas ambientales en nuestros proyectos a través del control al material particulado e incentivos para la incorporación progresiva de maquinaria amarilla con tecnologías más limpias”, afirmó.

Experiencias de otras ciudades sirven como referencia

La ciudad recibió la visita de expertos del Imperial College London, quienes compartieron experiencias sobre el uso de maquinaria de bajas y cero emisiones en otras partes del mundo.

Durante los encuentros se revisaron algunos de los avances que ha tenido Bogotá y se discutieron posibles opciones para seguir modernizando este sector. Carl Desouza, investigador asociado del Centre for Low Emission Construction del Imperial College London, destacó la importancia de que las entidades públicas, las universidades y las empresas trabajen de manera conjunta.

“La colaboración es la mejor manera de avanzar. Si cada uno trabaja de forma aislada, el progreso será menor y no se alcanzarán los mismos objetivos que con un enfoque colaborativo”, indicó.

Todo esto hace parte del Plan Aire 2030, una estrategia de la Secretaría de Ambiente que reúne más de 160 actividades para reducir la contaminación en los próximos años.