Hace ya varios meses, el país atravesó una de las sequías más fuertes de los últimos años. En el caso de Bogotá, los embalses que surten el agua a la ciudad se vieron gravemente afectados y redujeron sus niveles a cifras históricas, obligando a la Alcaldía a tomar medidas estrictas.
Una de las más importantes fue el racionamiento de agua. Esta restricción consistía en que, en determinadas franjas horarias, se sus pendía el suministro de agua a los hogares y se les hacía un llamado a ahorrar en el consumo.
Un año después de que Bogotá dejara atrás el racionamiento de agua, el panorama es bastante distinto. Las autoridades aseguran que hoy existen mejores condiciones para enfrentar fenómenos climáticos adversos, gracias a avances en infraestructura, mayores niveles de almacenamiento y a la ayuda de los ciudadanos.
La gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), Natasha Avendaño, aseguró que la capital logró fortalecer varios frentes tras la crisis de agua que marcó 2024 y comienzos de 2025. Esto permite reducir el riesgo de una situación similar en los próximos meses.
Ahora hay mejor infraestructura para garantizar suministro de agua
Uno de los puntos principales de esta mejora ha sido la modernización del sistema de abastecimiento. La ciudad ha trabajado en sus plantas de tratamiento, lo que permite mejorar la distribución del agua y responder ante contingencias.
Natasha Avendaño resaltó el avance en la planta Tibitoc, que ahora tiene una mayor capacidad. “Hoy, por ejemplo, Tibitoc tiene la capacidad de tratar hasta 10,5 metros cúbicos por segundo. Antes del racionamiento, solamente tenía una capacidad de 4,5 metros cúbicos por segundo. Esto genera redundancia en el sistema, puede bajarle la presión a Chingaza, aumentar el agua que viene de Tibitoc del río Bogotá y garantizar el abastecimiento a la ciudad”, señaló la funcionaria.
A esto se suma la intervención en la Planta Wiesner, que busca ampliar su capacidad de tratamiento de agua potable. Con estas mejoras, la ciudad no solo depende de una fuente de suministro, sino que cuenta con alternativas para sostener el servicio en momentos críticos.
Embalses están en buenos niveles
De acuerdo con datos de la EAAB, en lo corrido de 2026 los niveles de reserva de agua han superado los registradas durante el inicio del racionamiento.
El sistema Chingaza, que abastece la mayor parte de la ciudad, se encuentra en un 42,64 % de su capacidad, cifra que está por encima del nivel considerado óptimo para esta época del año.
Además, el agregado norte (compuesto por Tominé, Neusa y Sisga) alcanza cerca del 55 % de almacenamiento, mientras que el sistema sur, integrado por La Regadera y Chisacá, se sitúa alrededor del 56 %. En términos generales, Chingaza cuenta hoy con 120 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa 73 millones más que en abril de 2024, cuando se implementaron las restricciones.
Ciudadanos han estado juiciosos con el consumo
A pesar del aumento en la cantidad de personas que usan el servicio, el consumo de agua en la ciudad se ha mantenido estable. Este comportamiento ha sido clave para la recuperación del sistema.
Actualmente, Bogotá registra un consumo cercano a los 17,3 metros cúbicos por segundo, una cifra similar a la de 2023, incluso con alrededor de 120 mil usuarios adicionales. Esto refleja que las campañas de uso responsable del agua han influenciado los hábitos de los ciudadanos.