En Soacha se empezó a escribir una historia distinta. Donde antes muchos jóvenes tenían que madrugar, gastar pasajes y aguantar trancones eternos para estudiar en Bogotá, ahora la universidad les queda en el barrio. Con palada oficial y plata asegurada, arrancó la construcción de la sede de la Universidad de Cundinamarca, una megaobra que promete cambiarle el destino a miles de familias.
El anuncio lo hizo el ministro Daniel Rojas , quien fue claro en el mensaje: la educación superior llega para quedarse y lo hace como un acto de justicia para un municipio que por años cargó con el abandono del Estado.
“Hoy podemos decirle a la juventud de Soacha que el cambio es una realidad. Hoy ponemos la primera piedra de la sede universitaria de la Universidad de Cundinamarca, con educación superior pública, gratuita y de calidad”, señaló el ministro.
Universidad en casa: menos trancón, más futuro
Para los jóvenes de Soacha, esta obra significa menos bus, menos gasto y más tiempo para estudiar. Ya no tendrán que cruzar media ciudad para acceder a una carrera profesional. La nueva sede permitirá que cientos de estudiantes se formen sin salir del municipio, algo que durante décadas parecía imposible.
La construcción arrancó con nueve aulas modulares, que permitirán comenzar actividades académicas mientras avanza la obra definitiva. Es decir, no es promesa lejana, es proyecto andando.
Plata asegurada y obra blindada
Aquí no hay medias tintas. La inversión es 100% del Gobierno Nacional y está respaldada con cifras concretas. Según se anunció:
- 11.000 millones de pesos se destinaron para la compra del lote.
- 13.000 millones de pesos están asegurados para la primera fase de la construcción.
- 69.000 millones de pesos adicionales quedaron amarrados en vigencias futuras, para que ningún gobierno venga después a frenar la obra.
En total, el proyecto apunta a convertirse en una de las sedes universitarias más grandes y modernas de la región.
“Además dejamos 69 mil millones de pesos en vigencias futuras para que continúe la obra en los próximos gobiernos y tengamos una gran sede universitaria aquí en Soacha”, explicó Rojas.
Educación como reparación y oportunidad
El anuncio no fue casual. Se hizo en el marco del Día Nacional de las Víctimas, con un mensaje de fondo: que la juventud deje de ser víctima y se convierta en garante de derechos. Para muchos en Soacha, la llegada de esta universidad es un símbolo de cambio.
“En otros momentos de la historia, muchas madres tuvieron que llorar a sus hijos. Hoy la juventud recibe educación superior pública y gratuita”, afirmó el ministro.
La apuesta es que el municipio deje de ser recordado por la desidia estatal y empiece a sonar por sus profesionales, sus carreras y sus oportunidades.
Lo que viene para Soacha
Con la sede universitaria en marcha, Soacha no solo gana aulas. Gana movimiento económico, empleo local, más oferta educativa y un nuevo polo de desarrollo. La presencia de la Universidad de Cundinamarca también abre la puerta a investigación, extensión social y programas pensados para las realidades del territorio.
Para los padres, significa tranquilidad. Para los jóvenes, una oportunidad real. Y para el municipio, un paso firme hacia un futuro donde estudiar no sea un privilegio, sino un derecho.