El sistema Chingaza es clave para Bogotá. Conformado por los embalses de Chuza y San Rafael, abastece el 70 % del agua que se consume en la capital. El restante lo aportan el sistema Norte (Neusa, Sisga y Tominé), con el 25 %, y el Sur (Chisacá y Regadera), con el 5 %.
A diario, la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca publica el informe del nivel de los embalses. El más reciente muestra que Chingaza tiene un nivel de 91,45 %:
- Chuza: 89,88 %
- San Rafael: 96,91 %
En el caso del sistema Norte, los niveles son:
- Neusa: 86,14 %.
- Sisga: 95,07 %.
- Tominé: 60,73 %.
- Total Norte: 67,19 %, con tendencia ascendente.
Y estas son las cifras del Sur:
- Chisacá: 100,46 %.
- Regadera: 77,66 %.
- Total Sur: 93,09 %, con tendencia ascendente.
Pese a las lluvias, la tendencia de Chingaza es descendente: "El agua no es infinita"
Aunque las cifras pueden dar cierta tranquilidad y alejar el fantasma de un racionamiento de agua como el que vivió Bogotá en 2024, el sistema Chingaza lleva casi un mes con tendencia descendente en su nivel. A saber: el 15 de septiembre de 2026, estaba en 94,47 %. Es decir, en un mes ha bajado 3,02 %.
La CAR, principal autoridad ambiental en 98 municipios de Cundinamarca, seis de Boyacá y la zona rural de Bogotá, ya ha advertido que los ciudadanos no pueden confiarse pues, a pesar de las lluvias, Colombia está pasando por el fenómeno de El Niño, caracterizado por las altas temperaturas.
"Relajarnos ante la amenaza de una supersequía sería un error crítico... En el papel, hay solvencia hídrica, pero el agua no es infinita. Los pronósticos climáticos anuncian un periodo seco severo que arrancaría a finales de este año y podría prolongarse hasta mediados de 2027", dijo Alfred Ballesteros, director de la CAR Cundinamarca, en un video publicado el 5 de octubre pasado.
"Mientras medio país ya padece estrés hídrico, sería irresponsable vender una ilusión de abundancia inagotable en el centro del país. Esta estabilidad no es una fiesta gastar", añadió.