Bogotá anda con la manguera en la mano… pero no para apagar incendios, sino para asegurar que no falte una gota de agua en los próximos años. La Planta de Tratamiento Francisco Wiesner, esa que muchos llaman “la joya del Acueducto”, está en plena remodelación histórica para aumentar su capacidad y blindar el suministro frente a sequías, emergencias y los vaivenes del clima.
Y no es poca cosa. Esta planta es la responsable de tratar el agua que consume cerca del 70% de la ciudad y parte de los municipios vecinos. Literalmente, es el corazón del sistema hídrico que mantiene hidratados a más de 7 millones de personas.
Por eso el anuncio cayó como agua fresca en medio de los retos ambientales que vive la capital.
¿Qué se viene con esta modernización?
La Empresa de Acueducto y Alcantarillado está metida de cabeza en una obra que busca reforzar el sistema desde la raíz. El proyecto, que ya supera el 50% de avance físico, viene acompañado de una inversión que ronda los 190 mil millones de pesos, una cifra que no es menor pero que promete devolver seguridad hídrica por décadas.
La ampliación de la Wiesner incluye un paquete de transformaciones que van desde nueva infraestructura hasta mejoras tecnológicas que aumentan la resistencia del sistema frente a escenarios de escasez.
Aquí, lo que más le interesa al ciudadano de a pie:
🔹 Más filtros, más agua lista para consumo
La planta pasará de tener 16 a 24 unidades de filtración, gracias a la construcción de ocho nuevas celdas. Eso significa que no solo tratará el agua que viene del embalse de Chuza, sino también la proveniente de los ríos Blanco y Teusacá, aumentando el flujo constante y reduciendo riesgos cuando una fuente disminuya.
🔹 Equipos nuevos, menos vulnerabilidad
Se está instalando una válvula especializada que optimiza el lavado interno de los filtros, una tarea clave para mantener su operación continua. Además, se suma una nueva unidad de bombeo que refuerza todo el proceso cuando llega agua del Sistema Chingaza, reduciendo la posibilidad de fallas en momentos de alta demanda.
🔹 Más capacidad real
Con toda esta renovación, la planta podrá pasar de tratar 14 metros cúbicos por segundo a 21 m³/s. En términos sencillos: más agua disponible para Bogotá, incluso en temporadas secas o cuando los embalses bajan su nivel.
Un blindaje contra el cambio climático
La ciudad viene lidiando con un panorama hídrico cada vez más retador: temporadas más secas, cambios bruscos en las lluvias, embalses que tardan más en recuperarse y una población creciente que cada año consume más agua.
Con esta modernización, la administración distrital busca tener un “colchón de seguridad hídrica”, que permita responder a emergencias y garantizar que el agua llegue a todos los hogares sin importar cómo se comporte el clima.
Además, el impacto no será solo para Bogotá. La Sabana completa —que depende en buena parte del mismo sistema— también recibirá el beneficio. En pocas palabras: es una obra que protege a toda la región.
¿Cuándo estará lista la nueva Wiesner?
Si todo marcha sobre el cronograma actual, la planta modernizada entrará en operación en 2027, justo cuando la ciudad necesitará más resiliencia hídrica debido a los efectos prolongados del cambio climático.
Para los expertos del Acueducto, este es un paso obligado para garantizar que el sistema no se quede corto y que Bogotá tenga cómo responder si llegan años más secos de lo normal.
Más agua no significa derroche
Aunque la renovación es gigante y promete reforzar el suministro por muchos años, el mensaje para los ciudadanos sigue siendo el mismo: hay que ahorrar agua.
Sí, habrá más capacidad.
Sí, la planta será más fuerte.
Pero el cambio climático no se combate solo con obras; también depende de los hábitos de consumo en casa.
Así que, mientras la Wiesner se moderniza y Bogotá se arma para el futuro, toca seguir con la regla dorada: cerrar la llave, no desperdiciar y cuidar cada gota.