Después de más de una década y media de retrasos, cambios de contratista, procesos sancionatorios y frustraciones ciudadanas, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) dio finalmente el inicio formal a la construcción del puente peatonal de la calle 112 con carrera 9.ª, una obra de valorización que permaneció estancada desde 2009 y que ahora avanza bajo la administración del alcalde Carlos Fernando Galán.
El anuncio fue realizado por el director del IDU, Orlando Molano, quien explicó que la estructura —uno de los proyectos más representativos del Acuerdo de Valorización 724 de 2018— había enfrentado un largo historial de inconvenientes contractuales, al punto de que la entidad tuvo que tomar posesión de la obra en 2023 tras reiterados incumplimientos.
Un proyecto que sobrevivió a cesiones, sanciones y una licitación desierta
Según Molano, el origen del puente se remonta a una acción popular de 2009. En 2020 se firmó el primer contrato, que debía concluir en 2021, pero la baja ejecución obligó a cederlo a un segundo contratista. Este tampoco cumplió y dejó el proyecto en una nueva parálisis, lo que llevó al IDU a imponer multas y a declarar la caducidad del contrato en 2023.
Ese mismo año se abrió un nuevo proceso licitatorio, que terminó desierto. No fue sino hasta 2024, ya con la llegada de Galán a la Alcaldía, que se reactivó el trámite, se adelantó una nueva licitación y se adjudicó la obra al Consorcio Puente Epsilon, responsable de la fase constructiva que inició en enero de 2026.
Una estructura moderna para más de 76.000 usuarios
El puente, que beneficiará a residentes y usuarios que transitan a diario por la zona de Usaquén, será una estructura metálica atirantada de 223,5 metros de longitud, con 3 metros de ancho, rampas en ambos costados y escaleras en el lado oriental. Su altura variará entre 5,79 metros sobre la vía y 7,39 metros en el cruce del corredor férreo.
Según el IDU, la obra no solo permitirá un cruce seguro en un punto de alta circulación, sino que mejorará la accesibilidad para peatones de barrios residenciales, estudiantes, trabajadores y usuarios del transporte público. La obra está proyectada para entrar en funcionamiento en 2027.
Primeras actividades y valor de la obra
Las actividades iniciales incluyen descapote, manejo de vegetación, demolición de pilotes antiguos y excavaciones para adecuar redes de alcantarillado y acueducto. Además, se intervendrá el espacio público circundante para trasladar servicios existentes y preparar el terreno para las bases del puente.
El proyecto tiene un valor superior a $24.000 millones y cuenta con interventoría especializada para supervisar el avance técnico y contractual.
Una deuda histórica que Bogotá empieza a saldar
La obra de la calle 112 con carrera 9.ª hace parte del paquete de proyectos financiados por valorización que la administración Galán se comprometió a destrabar. De los 19 proyectos heredados de administraciones anteriores, el Distrito espera entregar alrededor del 70 % antes de finalizar el gobierno, mientras que el resto quedará contratado.
Hasta la fecha ya se han entregado varias obras clave, entre ellas la Avenida El Rincón, tramos de aceras y ciclorrutas en el norte de la ciudad, la Avenida La Sirena y la extensión de la Avenida Boyacá. Asimismo, avanza la intervención de más de 40 segmentos viales en zonas industriales de Puente Aranda y Montevideo.
“Es una realidad”: la frase con la que Molano marca un cierre y un comienzo
Con la maquinaria en marcha y el terreno despejado, Molano destacó que el inicio de obras marca el fin de un ciclo de retrasos y la oportunidad de cumplirle por fin a los habitantes del sector.
“Hoy ya es una realidad”, afirmó. “Después de tantos años, esta administración acelera y materializa un proyecto que beneficiará a más de 76.000 personas. No solo mejorará la movilidad peatonal, sino que elevará la seguridad vial y la calidad del espacio público en esta zona de Usaquén”.