Recolección de basuras

Galán encontró la solución para las basuras: nuevo plan de recolección por dos años

Regresa Aguas de Bogotá: la empresa pública asumirá el reto de recoger 1.000 toneladas diarias de muebles y escombros en la capital.

Colprensa/ (X)CarlosFGalan Operadores de aseo

En medio de una ciudad que aún batalla contra puntos críticos de basura, retrasos en la recolección y la presión ciudadana por un servicio más eficiente, el alcalde Carlos Fernando Galán anunció la prórroga de los contratos con los cinco operadores de aseo que funcionan actualmente en Bogotá. La decisión, según explicó, busca garantizar continuidad en el servicio mientras se implementa una estrategia mejorada para enfrentar la crisis.

Desde su despacho, el mandatario aseguró que las prórrogas —que tendrán vigencia por dos años— llegan acompañadas de ajustes operativos que permitirán fortalecer el esquema actual. Entre los cambios se encuentran la llegada de 35 nuevos camiones compactadores y un robustecimiento de los sistemas de monitoreo e interventoría para hacerle seguimiento diario al cumplimiento de los operadores.

“Esta es una muy buena noticia para Bogotá”, destacó Galán al resaltar que la decisión está en línea con directrices de la Corte Constitucional y la CRA, que exigen asegurar la prestación del servicio sin interrupciones.

Aguas de Bogotá entra a jugar un papel clave

Uno de los anuncios más relevantes es la participación activa de Aguas de Bogotá, que asumirá la recolección de residuos voluminosos y escombros. La meta, según el alcalde, es que la empresa pública alcance una capacidad de manejo cercana a 1.000 toneladas diarias, un salto significativo frente a su operación tradicional.

Con esta nueva tarea, el Distrito busca aliviar uno de los puntos más críticos del aseo en la capital: los colchones, muebles viejos, restos de construcción y otros objetos que con frecuencia terminan abandonados en calles, parques y zonas verdes.

¿Solución o más de lo mismo? Reacciones divididas

Aunque la administración presentó el anuncio como un paso adelante, la medida no fue recibida con el mismo entusiasmo por todos los ciudadanos. En redes sociales, algunos habitantes expresaron frustración al considerar que la “continuidad” mantiene un modelo que, según ellos, ya venía mostrando fallas.

“Continuidad al desastre del manejo de basuras… qué gran logro”, escribió el ciudadano Juan Torrente, reflejando la sensación de quienes esperaban un cambio más drástico en la gestión del aseo.

Otros sectores han señalado que, si bien las mejoras operativas son necesarias, el problema de fondo está en la falta de cultura ciudadana, la baja capacidad para sancionar comportamientos indebidos y la insuficiente infraestructura para el manejo de residuos especiales.

Un modelo que se ajusta mientras avanza la ciudad

Para la administración, la prórroga es un puente necesario mientras se estudian modelos más robustos que permitan a la ciudad enfrentar el crecimiento poblacional, el aumento del consumo y los cambios en el comportamiento de los residuos.

El Distrito afirma que, con la llegada de nuevos vehículos, una mayor capacidad operativa de Aguas de Bogotá y un esquema de vigilancia reforzado, los próximos meses deberían mostrar mejoras visibles en la limpieza y en la atención a puntos críticos.

Aun así, la presión ciudadana será clave: los bogotanos esperan resultados rápidos y tangibles en una ciudad donde la basura —como tantas otras problemáticas urbanas— se acumula más rápido de lo que llegan las soluciones.