Una nueva controversia se abrió en Bogotá alrededor de la propuesta para eliminar la maraña de cables aéreos que en distintos sectores de la ciudad afecta el paisaje urbano y genera riesgos para peatones, conductores y operarios de servicios públicos.
El debate enfrenta al concejal Juan David Quintero con Enel Colombia, luego de que el cabildante denunciara que la empresa envió una carta a los 45 concejales de Bogotá expresando reparos sobre la forma en que se pretende reglamentar el soterramiento de redes eléctricas y de telecomunicaciones.
Según Quintero, la compañía estaría intentando influir en el debate alrededor de la iniciativa que busca obligar a que los nuevos cables sean instalados bajo tierra y definir un proceso para retirar infraestructura en desuso.
La discusión gira alrededor del soterramiento de cables
La propuesta que actualmente se discute plantea tres frentes principales para organizar la infraestructura aérea en Bogotá:
- Que los nuevos cables se instalen de manera subterránea.
- Que las redes actualmente en uso sean soterradas progresivamente.
- Que los cables abandonados o fuera de servicio sean retirados.
Para el concejal, estas medidas buscan cumplir disposiciones urbanísticas ya contempladas en el ordenamiento de la ciudad y mejorar las condiciones del espacio público.
“Los cables nuevos serán soterrados como establece el POT, los que están en uso deberán ser progresivamente soterrados y los que están en desuso inmediatamente retirados”, afirmó Quintero.
La carta de Enel genera polémica
La discusión se intensificó después de que el cabildante divulgara apartes de una comunicación enviada por Enel Colombia al Concejo de Bogotá.
En el documento, la empresa sostiene que cualquier modificación relacionada con las metas de subterranización debería adelantarse mediante instrumentos específicos de ordenamiento territorial.
De acuerdo con el texto divulgado por el concejal, la compañía considera que esos cambios deberían tramitarse mediante una modificación o revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y no dentro de una reforma tributaria.
En la comunicación también se advierte que podrían existir riesgos jurídicos relacionados con la incorporación de nuevas disposiciones sobre soterramiento dentro de otro tipo de iniciativas normativas.
Quintero acusa a la empresa de intentar influir en la norma
La reacción del concejal fue inmediata.
“Enel no puede oponerse a que Bogotá decida soterrar y organizar la maraña de cables de los postes de la ciudad”, manifestó.
Además, cuestionó que la empresa presentara propuestas de redacción para algunos apartados relacionados con el tema.
“Enel debe recordar que es un contratista, razón por la cual no puede inmiscuirse y menos redactar las normas que les convienen”, señaló.
Quintero también aseguró que la ciudad debe mantener su posición frente al retiro de cableado en desuso.
Según su propuesta, si las empresas propietarias de la infraestructura no realizan el desmontaje, el Distrito podría asumir esa tarea y posteriormente cobrar los costos correspondientes.
La preocupación por los costos
Uno de los puntos que ha generado mayor discusión tiene que ver con el impacto económico de la medida.
Según la denuncia realizada por el cabildante, en la carta enviada por Enel se advierte sobre posibles efectos derivados de una ampliación acelerada de las obligaciones de soterramiento.
Para Quintero, este argumento busca generar preocupación entre los ciudadanos.
“No puede mentirle al Concejo y asustar a los ciudadanos con aumentos de tarifa”, afirmó.
Sin embargo, hasta el momento no se ha conocido un pronunciamiento adicional de la empresa explicando en detalle los alcances económicos de las observaciones planteadas en el documento divulgado.
Galán también impulsa la organización del cableado
El concejal expresó además su respaldo a la posición de la Administración Distrital frente a este tema.
“Agradezco al alcalde Carlos Fernando Galán haber asumido esta batalla y respaldar a la ciudadanía”, señaló.
La discusión hace parte de una estrategia más amplia para ordenar el espacio público y reducir la contaminación visual generada por redes aéreas de energía y telecomunicaciones.
Un debate que apenas comienza
Por ahora, la discusión sigue abierta entre quienes consideran que Bogotá debe acelerar el soterramiento de cables y quienes advierten que cualquier modificación debe analizar cuidadosamente sus implicaciones técnicas, jurídicas y económicas.
Mientras avanza el debate en el Concejo, la ciudad sigue enfrentando uno de los problemas urbanos más visibles: miles de metros de cables instalados en postes que cruzan calles y avenidas y que, para muchos sectores, ya deben empezar a desaparecer del paisaje bogotano.