Mientras el clima pone a prueba la disponibilidad de agua en la región, en el embalse de El Neusa, en Cundinamarca, avanzan trabajos para fortalecer las reservas del recurso y preparar al territorio frente a posibles temporadas de sequía.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) informó que, con corte a agosto, ya fueron extraídos más de 664.000 metros cúbicos de sedimentos, una cantidad equivalente al volumen de más de 260 piscinas olímpicas.
La intervención registra un avance físico del 45,8 % en el cronograma previsto para la Fase I y hace parte de la denominada Ruta de Preparación Climática de la CAR, una estrategia que combina obras de infraestructura con acciones ambientales para aumentar la capacidad de respuesta de la región ante la variabilidad climática.
El proyecto se desarrolla en las veredas Páramo Bajo y Llano Grande, en el municipio de Tausa, y cuenta con una inversión superior a los $175.500 millones.
¿Por qué la CAR está retirando sedimentos del embalse de El Neusa?
La acumulación de sedimentos en el fondo de un embalse reduce el espacio disponible para almacenar agua. Por eso, una de las principales tareas de esta intervención consiste en retirar ese material y recuperar capacidad dentro del sistema.
El trabajo busca fortalecer las reservas estratégicas de agua y mejorar la preparación de la región frente a periodos de menores lluvias.
La importancia de El Neusa va más allá de su ubicación en Tausa. De acuerdo con la información entregada por la CAR, la intervención está orientada a asegurar la oferta hídrica para municipios como Nemocón, Cogua y Zipaquirá, además de reforzar los aportes al río Bogotá para la captación en la planta de Tibitoc.
“Cada metro cúbico de sedimento que retiramos se traduce en más seguridad hídrica para los municipios que se abastecen de este sistema”, afirmó Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la CAR.
La meta es que esta reserva tenga mejores condiciones para responder a las exigencias que trae la variabilidad del clima.
Así avanza la recuperación de la capacidad de almacenamiento en El Neusa
El retiro del material acumulado es acompañado por otras obras destinadas a controlar los sedimentos y proteger el agua durante la ejecución del proyecto.
Uno de los avances destacados es la instalación de cerca de 2.800 metros lineales de barreras flotantes. Estos elementos permiten contener el material y evitar que se disperse por el espejo de agua mientras continúan las labores.
La CAR también reporta avances en las zonas de filtración proyectadas para dar paso a la construcción de biofiltros. Estas estructuras vegetales ayudarán a purificar una parte del agua proveniente de las áreas de disposición y contribuirán al control de sedimentos a largo plazo.
La apuesta consiste en combinar la maquinaria utilizada para recuperar espacio en el embalse con soluciones que aprovechen las capacidades naturales del ecosistema.
“Estamos aplicando Soluciones Basadas en la Naturaleza para que el embalse del Neusa no sea un reservorio pasivo, sino un ecosistema vivo, dinámico y con la capacidad técnica y ecológica de responder a los retos del cambio climático”, explicó Ballesteros.
¿Qué pasará con los árboles de pino retirados de El Neusa?
El componente ambiental también ocupa un lugar importante dentro de las obras. En la zona se han retirado árboles de pino, una especie exótica que puede alterar las dinámicas originales del ecosistema.
Sin embargo, la madera no está siendo desperdiciada. La CAR asegura que logró aprovechar el 100 % de los árboles de pino retirados, utilizándolos en procesos de bioingeniería.
El material sirve para construir estructuras que acompañan la recuperación de las áreas intervenidas y facilitan posteriormente la plantación de especies nativas.
Con esta restauración se busca generar mejores condiciones para que diferentes especies puedan regresar y encontrar espacios adecuados dentro del ecosistema.
“Aprovechamos al 100% las especies exóticas como el pino para obras de bioingeniería, mientras blindamos la calidad del agua y la fauna silvestre”, señaló el director general de la CAR.
Fauna y flora también están bajo vigilancia durante las obras
Las labores en El Neusa no se limitan al retiro de material del embalse. Mientras avanza la intervención, equipos especializados realizan actividades permanentes de monitoreo, rescate y traslado de fauna y flora silvestre en las zonas donde se desarrollan los trabajos.
Estas acciones hacen parte de los protocolos de manejo ambiental establecidos para reducir los impactos sobre los seres vivos que habitan el área.
De esta manera, la intervención busca avanzar en dos frentes: por un lado, recuperar capacidad para almacenar agua y, por otro, acompañar el proceso con medidas de restauración y protección de los ecosistemas.
Una obra para fortalecer el agua de Bogotá y la Sabana ante el cambio climático
La intervención en El Neusa se plantea como una pieza de la preparación de Cundinamarca frente a eventos climáticos extremos. La intención es contar con reservas más fortalecidas y con un ecosistema en mejores condiciones para responder a temporadas de sequía y otros cambios en las condiciones meteorológicas.
Con el 45,8 % de avance físico y más de 664.000 metros cúbicos de sedimentos retirados hasta agosto, la Fase I continúa avanzando en Tausa.
Para la CAR, recuperar espacio dentro del embalse y sumar infraestructura verde permite darle una respuesta integral al reto del agua: no se trata únicamente de retirar el material acumulado, sino de fortalecer las condiciones ambientales alrededor de la reserva.
El objetivo final es contribuir a una mayor seguridad hídrica para Bogotá y los municipios de la Sabana, proteger la calidad del recurso y dejar un territorio con mayor capacidad para enfrentar los desafíos que plantea la variabilidad climática.