Temporada de sequía

Pueblos de Cundinamarca tendrán viveros: sembrarán árboles para proteger sus territorios

La CAR activó 26 viveros municipales en Cundinamarca para producir árboles nativos, restaurar ecosistemas y enfrentar el cambio climático.

Collage Alerta - CAR Cundinamarca. ¿Para qué sirven los viveros municipales de la CAR?

La protección de los ecosistemas en Cundinamarca comienza también desde los municipios. Con ese propósito, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) puso en marcha una estrategia que busca convertir a las comunidades en protagonistas de la restauración ambiental: la creación y entrega de Aulas Ambientales Forestales, conocidas como viveros municipales.

En la primera etapa del proyecto fueron habilitados 26 viveros en municipios priorizados de la jurisdicción de la CAR, alcanzando así el 50 % de la meta planteada para esta iniciativa.

Estos espacios permitirán producir y cuidar especies de árboles nativos que posteriormente podrán ser utilizadas en procesos de recuperación de zonas afectadas, protección de ecosistemas estratégicos y acciones de adaptación frente a los efectos del cambio climático.

¿Dónde están los nuevos viveros de árboles nativos de la CAR?Crédito: CAR Cundinamarca.

¿Dónde están los nuevos viveros de árboles nativos de la CAR?

Los municipios que hacen parte de esta primera fase se encuentran distribuidos en diferentes zonas de Cundinamarca. La estrategia llegó a Zipaquirá, La Calera, Carmen de Carupa, Ubaté, Tabio, Nemocón, Pacho, Yacopí, Topaipí, Chocontá, Machetá, Sopó y Tocancipá.

También fueron incluidos Buenavista, Caldas, San Miguel de Sema, Cucunubá, Cogua, Saboyá, Puerto Salgar, Pasca, Cabrera, Venecia, Caparrapí, San Francisco y Nocaima.

La apuesta no consiste únicamente en contar con instalaciones para cultivar plantas. La CAR busca que cada localidad tenga la capacidad de generar su propio material vegetal y disponer de especies adaptadas a las condiciones de su entorno.

Esto puede ser clave cuando se presenten temporadas de sequía o disminución en las fuentes hídricas, pues los municipios tendrán una herramienta para iniciar con mayor rapidez labores de restauración y recuperación de áreas naturales.

Nidia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, explicó que uno de los objetivos es que las administraciones locales puedan consolidar sus propios bancos de especies.

“Con la entrega de cada una de estas Aulas Ambientales Forestales estamos permitiendo que sean los municipios quienes produzcan directamente su material vegetal y consoliden su propio banco de especies”, señaló la funcionaria.

De acuerdo con la CAR, esta capacidad permitirá actuar de manera más oportuna frente a escenarios de escasez de agua y desarrollar procesos de restauración y reforestación desde los propios territorios.

¿Para qué sirven los viveros municipales de la CAR?

Las llamadas Aulas Ambientales Forestales tendrán una doble función. Por un lado, servirán para la propagación de árboles nativos destinados a iniciativas de recuperación ecológica; por otro, funcionarán como espacios de aprendizaje para quienes quieran conocer más sobre biodiversidad y conservación.

En estos lugares podrán participar estudiantes, líderes comunitarios y habitantes de cada municipio, quienes tendrán acceso a jornadas pedagógicas, talleres y actividades relacionadas con el cuidado de los recursos naturales.

Las instalaciones cuentan con diferentes áreas para acompañar el desarrollo de las plantas. Allí hay espacios destinados a la germinación, crecimiento, maduración y rustificación de los árboles, además de zonas para almacenar materiales.

También fueron contemplados tanques para recoger agua lluvia, un cobertizo para preparar sustratos y un aula educativa en la que se podrán realizar capacitaciones y jornadas de sensibilización ambiental.

De esta manera, el proyecto busca que los viveros no sean solamente lugares para producir árboles, sino verdaderos puntos de encuentro entre las comunidades y las acciones de protección de la naturaleza.

¿De cuánto fue la inversión?

Para hacer realidad esta estrategia, la CAR destinó una inversión total de $9.500 millones, en el marco del convenio suscrito con 52 alcaldes municipales de la región durante la Cumbre Ambiental de Sostenibilidad 2025.

El costo de cada Aula Ambiental Forestal se encuentra entre $180 millones y $205 millones, dependiendo de las condiciones técnicas y las características requeridas en cada territorio.

La iniciativa tiene además una mirada preventiva. Al contar con especies vegetales disponibles y personal capacitado para trabajar en su propagación, los municipios podrán fortalecer su respuesta ante fenómenos climáticos que afecten los ecosistemas y la disponibilidad de agua.

Uno de los escenarios que se busca enfrentar es el relacionado con el fenómeno de El Niño, que puede generar periodos de altas temperaturas, menor cantidad de lluvias y presión sobre las fuentes hídricas.

¿Cuántos viveros faltan por entregar?

Con la primera fase ya culminada, la CAR alcanzó la mitad de la meta prevista. La entidad espera completar los 26 viveros municipales restantes antes de terminar el año, ampliando así la red de espacios destinados a la producción de especies nativas y la educación ambiental.

La intención es que estos lugares se conviertan en una especie de reserva local de material vegetal, capaz de apoyar futuras jornadas de siembra y recuperación de zonas estratégicas.

Más allá de plantar un árbol, la estrategia busca que cada municipio tenga herramientas propias para cuidar sus ecosistemas, formar a sus habitantes y prepararse ante un clima cada vez más cambiante.