En Silvania, Cundinamarca, cocinar dejó de ser un dolor de cabeza. Lo que antes era un verdadero viacrucis —facturas de 120 mil pesos por el gas— hoy empieza a quedar en el pasado para cientos de familias campesinas. El gobernador Jorge Emilio Rey anunció que el proyecto de gas natural rural ya está en marcha y que los primeros hogares conectados pagarán entre 25 y 30 mil pesos mensuales.
En términos simples: el gas ahora cuesta cuatro veces menos . Un alivio directo al bolsillo que se traduce en mejor calidad de vida, menos angustia a fin de mes y una cocina encendida sin miedo a la factura.
“Más cobertura de gas en el campo para los campesinos. En Silvania avanzamos en la ejecución del proyecto de ampliación del servicio de gas combustible”, señaló el gobernador Rey.
Silvania y sus veredas: el alivio ya llegó al campo
El beneficio no es simbólico ni promesa futura. El proyecto ya está llegando a veredas donde históricamente el gas era un lujo o un gasto desbordado. Agua Bonita, Jalisco, Noruega Alta, San Luis Alto, Santa Rita Alta y Victoria Alta son las primeras comunidades que hoy empiezan a sentir el cambio.
Antes, muchas familias dependían de cilindros costosos o de la leña para cocinar, con todo lo que eso implica: humo en la casa, riesgos para la salud y un gasto mensual difícil de sostener.
“Familias que antes pagaban 120 mil pesos mensuales por el gas ahora pagarán entre 25 mil y 30 mil pesos”, explicó el mandatario departamental.
Para el campesino, ese ahorro no es menor: significa plata que queda para el mercado, el estudio de los hijos o mejorar la producción.
Una inversión fuerte que sí se siente en la cocina
Detrás de este alivio hay una inversión seria. El proyecto cuenta con 7.600 millones de pesos, producto de una alianza estratégica con la empresa Distriservicios, que permitió llevar la infraestructura hasta zonas rurales donde antes el gas natural parecía imposible.
La obra avanza a buen ritmo y con resultados visibles:
- 12 kilómetros de red ya instalados, de los 75 kilómetros que contempla el proyecto.
- 16 cruces hídricos ejecutados, uno de los puntos más complejos de la obra.
- Estación de almacenamiento completamente construida y lista para operar.
“Ya contamos con la estación de almacenamiento totalmente construida; hemos instalado los primeros 12 kilómetros de red”, confirmó Rey.
Las primeras viviendas ya están conectadas
Este no es un anuncio en el aire. Las primeras 50 viviendas ya tienen el servicio activo, con el gas prendido y funcionando. Para esas familias, el cambio ya se refleja en la factura y en la rutina diaria.
En total, el proyecto beneficiará a 1.033 familias campesinas, una cifra que representa un impacto directo en la economía rural de Silvania y un avance concreto en la dignificación del campo.
El gobernador destacó que la obra cumple con los estándares técnicos y avanza dentro del cronograma previsto.
“La obra avanza de acuerdo con los tiempos programados, lo que nos permite proyectar su finalización para diciembre de este año”, aseguró.
Meta diciembre: red completa y funcionando
Si todo sigue como va, en diciembre de este año la red estará completamente terminada y operando. Eso significa que más de mil hogares rurales dejarán atrás los altos costos del gas y contarán con un servicio estable, seguro y económico.
Rey también resaltó el trabajo conjunto con la Alcaldía de Silvania y agradeció al alcalde Ricardo Pulido por sumarse como “coequipero” en una estrategia que, según dijo, le cambia la vida a miles de familias.
Menos gasto, más salud y dignidad
El impacto del gas no se mide solo en pesos. Cocinar con gas natural reduce el uso de leña, mejora la salud respiratoria, disminuye riesgos de accidentes y libera tiempo que antes se iba en conseguir combustible.
Para muchas familias campesinas, este proyecto significa vivir con mayor dignidad, sin tener que escoger entre pagar el gas o cubrir otras necesidades básicas.
El campo también avanza
El mensaje que deja Silvania es claro: el desarrollo no puede quedarse solo en las ciudades. Llevar servicios públicos de calidad al campo es cerrar brechas históricas y reconocer el papel de quienes sostienen la seguridad alimentaria del país.