Emergencia ambiental

¡Ayuda del cielo! Colchonetas y comida para las familias que se inundaron en Facatativá

Contra el lodo: maquinaria pesada y vactors trabajan sin descanso en Villa Miriam para succionar el agua y limpiar alcantarillas.

(X)JorgeEmilioRey Atención de las familias afectadas por la emergencia invernal.

Cuando el agua se mete a la casa no hay discurso que alcance, lo que se necesita es acción. Y eso fue lo que llegó a Facatativá, donde sectores como Villa Miriam y el Puente de los Micos quedaron golpeados por las inundaciones que dejó el invierno bravo de estos días.

Desde temprano, el gobernador Jorge Emilio Rey, junto al alcalde Luis Carlos Casas, activó un operativo relámpago para atender a las familias damnificadas. La escena es de camello puro: mientras unos reparten ayudas, otros meten maquinaria pesada para sacarle el agua y el barro al problema.

Primero la gente: colchonetas, mercados y abrigo

La prioridad fue clara: que nadie durmiera en el suelo ni pasara hambre. A través de la Unidad de Gestión del Riesgo de Cundinamarca, empezaron a llegar colchonetas, cobijas, almohadas, mercados y kits de aseo para las familias afectadas.

Estamos acompañando a las familias afectadas por la emergencia invernal con ayudas humanitarias y elementos básicos”, señaló el gobernador Rey, quien estuvo en el municipio coordinando las acciones con la Alcaldía.

Para muchos vecinos, esa ayuda fue un respiro en medio del caos. Casas llenas de agua, muebles dañados y noches sin dormir… pero al menos, un plato caliente y dónde acostarse.

Maquinaria al ataque contra el agua

Mientras la ayuda humanitaria llegaba casa a casa, las máquinas no pararon. Desde las Empresas Públicas de Cundinamarca enviaron un vactor, ese camión de succión y presión que limpia las redes de alcantarillado y ayuda a que el agua vuelva a correr por donde debe.

Al mismo tiempo, desde el ICCU, entró en acción una retroexcavadora de oruga con brazo largo, trabajando directamente en el río Botello, en el sector del Puente de los Micos, para reforzar las labores de dragado.

La idea es clara: sacar el tapón, bajar el nivel del agua y evitar que el río vuelva a meterse a los barrios.

Salud en alerta: ojo con los zancudos

El problema no termina cuando se va el agua. Lo que queda después puede ser igual de peligroso. Por eso, el gobernador explicó que ya está todo listo para la siguiente fase.

Una vez descienda el nivel de las aguas, articulamos con las secretarías de Salud para realizar fumigación y control de vectores”, aseguró Rey, con el objetivo de evitar brotes de enfermedades y plagas que siempre aparecen tras las inundaciones.

Zancudos, malos olores y focos de infección no pueden convertirse en la segunda emergencia.

Puesto de Mando, decisiones en caliente

Para que nada se salga de control, la Unidad de Gestión del Riesgo instaló un Puesto de Mando Unificado en Facatativá. Desde ahí se toman decisiones en tiempo real, se coordinan las ayudas y se priorizan los puntos más críticos.

Seguiremos apoyando las labores de atención hasta que el municipio retorne a la normalidad”, recalcó el gobernador, dejando claro que el acompañamiento no es solo para la foto.

La comunidad, firme pese al golpe

En barrios como Villa Miriam, la gente limpia, barre y seca lo que puede, mientras agradece que la ayuda sí llegó. No es una solución mágica, pero en momentos así, no sentirse solos lo cambia todo.

Facatativá sigue en alerta, el invierno no da tregua, pero hoy hay algo distinto en medio del barro:
maquinaria trabajando, autoridades presentes y familias que reciben apoyo cuando más lo necesitan.