Policía Metropolitana de Bogotá

¿Policías trabajan con las uñas? Denuncian vehículos dañados y cobros a uniformados para el arreglo

Según la denuncia del concejal Leandro Castellanos, a algunos policías se les estaría cobrando para el arreglo de los vehículos oficiales.

Colprensa Denuncian falta de herramientas para la Policía de Bogotá.

En medio de la fuerte crisis de inseguridad que azota a Bogotá, se conoció una grave denuncia sobre las condiciones con las que estaría trabajando la Policía en Bogotá.

El concejal Leandro Castellanos reveló los problemas que estarían teniendo algunos grupos policiales para operar en la ciudad, en especial el de Infancia y Adolescencia, encargado de atender casos que involucran a menores de edad.

De acuerdo con la información revelada por el cabildante, varios uniformados habrían advertido que no cuentan con las herramientas necesarias para cumplir su labor. Entre las principales dificultades mencionan el mal estado de los vehículos, la falta de personal y la alta cantidad de casos que deben atender a diario.

“Bogotá no puede seguir gobernándose únicamente con cifras y discursos. Una cosa son los informes y otra muy distinta la realidad que viven los ciudadanos y nuestros policías en las calles”, afirmó Castellanos.

Denuncian que hay pocos vehículos para cubrir toda la ciudad

Uno de los puntos que más preocupa tiene que ver con la capacidad de respuesta. Según las denuncias, el Grupo de Infancia y Adolescencia tendría solo tres patrullas disponibles para atender cerca de 20 localidades, lo que complica la atención oportuna de los casos.

A esto se suma el estado de los vehículos. De los 11 que estarían asignados a esta unidad, únicamente dos funcionarían con normalidad. Los demás permanecerían fuera de servicio por daños mecánicos y falta de mantenimiento, lo que reduce aún más la capacidad operativa.

El concejal también indicó que esto no estaría pasando solo en este grupo. En otras dependencias se estarían presentando problemas similares, con patrullas y motocicletas que no están en uso porque no han sido reparadas.

“Es increíble que mientras Bogotá tiene uno de los presupuestos de seguridad más altos del país, haya policías trabajando con vehículos dañados, pinchados, arrumados y hasta con vidrios rotos”, señaló.

A uniformados les estarían cobrando para arreglar los vehículos

Otro aspecto que generó preocupación es la versión de presuntos cobros dentro de la institución. Según los reportes dados a conocer por Castellanos, algunos policías habrían sido presionados para aportar dinero para el arreglo de los vehículos oficiales.

Según algunas denuncias, los montos para estas recolectas podrían llegar a cerca de dos millones de pesos. Para el concejal, esto es una situación grave que debería ser investigada. “Que un policía tenga que sacar plata de su bolsillo para arreglar una patrulla es una vergüenza institucional”, expresó.

Además, se habla de posibles consecuencias para quienes no pongan estos aportes, lo que aumentaría la preocupación entre los uniformados. Por ahora, estas versiones hacen parte de denuncias que, de confirmarse, podrían dar lugar a procesos disciplinarios.

Piden pellizcarse con la seguridad de Bogotá

Más allá de lo que ocurre dentro de la institución, el concejal también cuestionó la forma en que se analiza la seguridad en la ciudad. Aunque desde el Distrito se han presentado datos que muestran mejoras en algunos indicadores, señaló que muchos ciudadanos siguen sintiendo inseguridad.

“El Distrito presenta reducciones en algunos indicadores, pero la realidad es que miles de bogotanos siguen sintiendo miedo al salir a la calle. La seguridad no se puede medir únicamente desde un escritorio”, sostuvo.

A propósito, Castellanos también mencionó algunos delitos que han aumentado en los últimos años. Entre ellos están el secuestro, con un incremento del 89 %, la extorsión con 66 %, los delitos sexuales con 38 %, la violencia intrafamiliar con 32 % y los homicidios con 14 %.

Finalmente, advirtió sobre otros problemas que siguen afectando a la ciudad, como los ataques contra la fuerza pública y el uso de menores por parte de grupos criminales. Un panorama que, según indicó, obliga a revisar las condiciones reales en las que trabajan los policías en Bogotá.