Metro de Bogotá

Graves retrasos en las obras del Metro: espacios públicos no superan el 2 % de avance

"Vuela arriba, pero gatea abajo": Concejo denuncia rezago del 14% en obras complementarias del Metro.

Colprensa/ RCN Metro con retrasos espacio público

El Metro de Bogotá sigue creciendo en las alturas y marcando hitos visibles en el paisaje de la ciudad. Sin embargo, a nivel de calle la situación es distinta. Así quedó en evidencia tras la revisión de los informes de interventoría con corte a marzo de 2026, analizados recientemente en el Concejo de Bogotá, donde se alertó por retrasos significativos en las obras complementarias que impactan directamente la vida cotidiana de los ciudadanos.

Mientras el viaducto avanza con un ritmo sostenido, los accesos peatonales, acabados de estaciones y adecuaciones del espacio público presentan un rezago que empieza a generar preocupación en los sectores colindantes al trazado.

Metro de Bogotá: avance aéreo y rezago en el espacio público

Según los documentos técnicos expuestos ante el cabildo distrital, los accesos peatonales muestran uno de los indicadores más críticos del proyecto. A marzo de 2026, su ejecución no alcanza ni el 2 %, cuando el cronograma inicial establecía que ya debía estar alrededor del 16 %.

En el caso de los acabados de las estaciones, el panorama tampoco es alentador. Estos frentes apenas registran un avance promedio cercano al 33 %, y en varias estaciones del mismo corredor los niveles de ejecución se encuentran por debajo del 20 % de lo programado.

Desde el Concejo se advirtió que estos retrasos no se concentran en un solo punto, sino que afectan distintos tramos del proyecto, lo que evidencia una brecha entre lo que se construye en altura y lo que ocurre en superficie.

Retrasos que afectan la movilidad y la vida en los barrios

Más allá de los porcentajes, los atrasos se reflejan en la rutina diaria de miles de personas. La demora en los frentes de espacio público y accesibilidad implica prolongar los cerramientos, mantener desvíos temporales y convivir por más tiempo con obras que modifican la dinámica del barrio.

Comerciantes del sector señalan que la afectación se siente en la reducción del flujo peatonal, mientras que residentes reportan ruido constante, polvo y cambios frecuentes en accesos a viviendas y locales. En algunos puntos también se mencionan intervenciones en redes, que han generado molestias asociadas a la presión del agua o ajustes imprevistos durante las jornadas de trabajo.

Desde el Concejo se insistió en que estas obras complementarias son las que más inciden en la percepción ciudadana sobre el proyecto, pues son las que se viven día a día, a diferencia del viaducto, que aunque avanza, no resuelve de inmediato las necesidades a nivel de calle.

Empresa Metro e interventoría explican el estado de las obras

Ante los cuestionamientos, la Empresa Metro de Bogotá y la interventoría señalaron que los informes presentados hacen parte del seguimiento técnico habitual del contrato y que su objetivo es identificar con precisión los frentes que requieren ajustes en el cronograma.

Según estas entidades, el proyecto del Metro se ejecuta bajo un esquema de múltiples frentes simultáneos, lo que explica que algunos componentes, como la estructura elevada, avancen antes que los acabados urbanos y peatonales, los cuales se desarrollan en fases posteriores.

No obstante, desde el Concejo se reiteró la necesidad de equilibrar el ritmo de ejecución, para evitar que el entorno urbano quede rezagado y se prolonguen los impactos sobre las comunidades vecinas.

El reto: que el Metro también se sienta en tierra

El debate dejó claro que el avance del Metro no se mide solo en columnas y vigas. Para concejales y habitantes de los barrios afectados, el verdadero cambio llegará cuando se habiliten andenes, accesos peatonales funcionales y espacios públicos terminados, que permitan recuperar la movilidad y el uso normal de las zonas intervenidas.

Mientras el viaducto continúa tomando forma, el llamado es a acelerar las obras que conectan el sistema con la ciudad a nivel del suelo. De lo contrario, el riesgo es que el Metro siga avanzando sobre la ciudad, pero sin integrarse plenamente a la vida diaria de quienes conviven con la obra.