La desaparición de niños, niñas y adolescentes en Bogotá volvió a ocupar la agenda pública después de que en el Concejo de la ciudad se conocieran cifras que generaron preocupación sobre el número de reportes registrados durante el año. Frente a este panorama, el secretario distrital de Seguridad, César Restrepo, matizó las cifras asegurando que deben analizarse diferenciando entre los reportes de desaparición, los casos ya resueltos y aquellos en los que existe alguna relación con hechos delictivos.
En diálogo con Alerta, Restrepo señaló que, de los casos atendidos por la Secretaría de Seguridad, la mayoría de los menores que fueron reportados como desaparecidos terminaron regresando a sus hogares o fueron ubicados, y que una proporción menor estuvo relacionada con situaciones que requieren intervención de las autoridades por posibles hechos criminales.
Menores desaparecidos en Bogotá, ¿escapados de casa?
El funcionario puso el foco en que muchos de los menores reportados como desaparecidos en realidad están optando por abandonar sus viviendas por voluntad propia. Según explicó, al revisar los casos que han sido resueltos por las autoridades se encuentra que más del 75 % corresponde a situaciones en las que los menores se fueron voluntariamente y no por la intervención de un tercero.
El secretario relacionó estos casos con diferentes circunstancias. Entre ellas mencionó las amistades, los problemas dentro de las familias, el consumo de sustancias psicoactivas y las frustraciones asociadas con el ámbito escolar, como perder el año o enfrentar dificultades en el colegio.
Restrepo también explicó que existen momentos del año en los que se presentan aumentos en los reportes. Señaló particularmente los meses de mayo y noviembre, cuando algunos estudiantes enfrentan los resultados académicos y pueden tener dificultades para manejar las frustraciones relacionadas con las calificaciones.
La Secretaría considera que este tipo de desapariciones no deja de representar un problema. Aunque el menor haya salido de su casa por voluntad propia, al permanecer en la calle puede quedar expuesto a diferentes riesgos, por lo que el reporte suele ser atendido desde el momento en que la familia advierte que no conoce su paradero.
¿Crisis social, más que de seguridad?
Durante la conversación en Alerta, Restrepo insistió en que los problemas de comunicación dentro de los hogares, la desatención y las dificultades relacionadas con el control familiar hacen parte de las situaciones que aparecen en este tipo de casos.
El secretario sostuvo que las familias constituyen el primer círculo de protección de los menores y que, por esa razón, la desaparición de un niño, niña o adolescente debe ser tomada como un asunto que requiere atención, incluso cuando posteriormente se establezca que la salida de la vivienda ocurrió de manera voluntaria o cuando se produce el retorno.
En ese sentido, la explicación entregada por la Secretaría ubica una parte importante del fenómeno en circunstancias que ocurren dentro o alrededor del entorno familiar y escolar, en lugar de atribuir de manera general los reportes a redes criminales, trata de personas o reclutamiento: "Este es un problema mucho más de sociedad que de crimen", agregó.
Restrepo fue enfático al señalar que la evidencia recopilada por las autoridades no permite afirmar que la mayoría de los casos estén relacionados con reclutamiento o trata. De acuerdo con los datos expuestos durante la entrevista, solamente alrededor del 3 % de los casos tendría conexión con factores asociados al delito o al crimen.
Las cifras de desapariciones y el debate por los registros
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue la diferencia entre las cifras que manejan las distintas entidades. Restrepo explicó que en 2016 el sistema de información de personas desaparecidas registró 1.600 reportes de niños, niñas y adolescentes en Bogotá. Para 2025, la cifra fue de 816 casos y, según los registros mencionados por el funcionario, en lo corrido de 2026 se contabilizaban 611 reportes en el sistema de la Policía Nacional.
Sin embargo, la Secretaría de Seguridad maneja una cifra diferente, y lo atribuye a que sus funciones no corresponden directamente a la búsqueda de personas desaparecidas. Restrepo explicó que la entidad cuenta con un mecanismo de acompañamiento para las familias y que, por esa vía, había conocido solo 294 casos durante el año.
De esos 294 reportes, 162 estaban cerrados porque los menores ya se encontraban en sus hogares. Otros 52 casos correspondían a menores cuya ubicación era conocida, aunque las familias no habían entregado información adicional ni formalizado una denuncia. Para ese momento permanecían 20 casos abiertos dentro del registro de la Secretaría.
El secretario agregó que, en las dos semanas anteriores a la entrevista, la Secretaría había recibido 20 reportes de desaparición. De ellos, 15 menores ya estaban con sus familias y en dos de los cinco casos restantes las autoridades conocían dónde estaban los menores, aunque estos no tenían voluntad de regresar a sus hogares.
No obstante, Restrepo también recordó que las familias no deben esperar 72 horas para informar sobre la desaparición de un menor. Ante la ausencia de un niño, niña o adolescente y la sospecha de que está desaparecido, indicó que se puede acudir a la línea 122 de la Fiscalía, al 123 del C4 de Bogotá o a la Secretaría de Seguridad.
El objetivo es activar rápidamente los mecanismos de búsqueda y establecer las circunstancias del caso. Si durante la investigación aparecen elementos que indiquen la posible comisión de un delito, las autoridades deben asumir el caso bajo esa dimensión. El secretario marcó distancia frente a los reportes de desaparición de los casos de desaparición forzada y de secuestro, señalando que cuando aparecen características propias de un rapto el caso pasa a una investigación criminal y es asumido por el Gaula.