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Galán interviene bodegas de Rappi en Bogotá: órdenes estrictas para recuperar el espacio público

Carlos Fernando Galán intervino bodegas de Rappi ante avalancha de quejas de los vecinos por invasión de vías.

(X)CarlosFGalan Galán ordena intervención a bodegas de Rappi en Bogotá

El alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán , protagonizó este jueves un operativo sorpresa en varias bodegas de Rappi, respondiendo al clamor ciudadano por el desorden que generan algunos domiciliarios en la ciudad. El mandatario se bajó de la camioneta y, literalmente, le puso el pecho a uno de los problemas más denunciados por los vecinos: la invasión del espacio público y las infracciones de tránsito cometidas por repartidores motorizados.

“Las plataformas de domicilios se tienen que comprometer con el orden en la ciudad. Estamos atendiendo las solicitudes de los vecinos de varios barrios, que nos piden que pongamos orden a los domiciliarios que incumplen las normas de tránsito y afectan la seguridad de los peatones”, afirmó Galán durante la intervención.

Quejas de la comunidad: el “dosier” del desorden

Las denuncias de los ciudadanos fueron el detonante de la acción. Familias, adultos mayores y mujeres han manifestado su preocupación por el comportamiento de algunos repartidores que, según ellos, ponen en riesgo la seguridad en los barrios.

Los vecinos relataron que los andenes se han convertido en autopistas improvisadas, donde las motos circulan a gran velocidad, poniendo en peligro a niños y mascotas. Además, señalaron que “todos los semáforos se los saltan y se meten en contravía”, lo que genera un ambiente de inseguridad permanente.

Otro de los reclamos más graves es el llamado “efecto colmena”: cuando un domiciliario choca con un carro particular, llegan varios repartidores en grupo para intimidar al conductor, alegando que el trabajador está herido y presionando a la víctima para entregar dinero. “Ellos a personas mayores y mujeres nos estrellan los carros y se vienen todos y dicen mire está herido, entonces la gente termina dando plata”, relató un vecino.

También se denunció que los puntos de espera y bodegas se convierten los fines de semana en espacios de consumo de alcohol y peleas, afectando la tranquilidad de los barrios.

El ultimátum de Galán a las bodegas de Rappi

El alcalde fue claro en su mensaje: respeta el derecho al trabajo y reconoce que las plataformas son una alternativa de ingreso para miles de personas, pero subrayó que el desorden no puede continuar. “No puede haber repartidores pasándose el semáforo en rojo, poniendo a la gente en peligro en el andén, niños, familias, en fin. Pensemos en el equilibrio, que ustedes puedan tener trabajo, pero que respetemos todas las normas”, enfatizó.

Galán se reunió directamente con delegados de Rappi y con los mismos repartidores en una de las bodegas más cuestionadas por la comunidad. Allí acordó instalar una mesa de ordenamiento para definir reglas claras de convivencia y seguridad. “Hoy acordamos con los colaboradores de las plataformas que el orden en las calles es una prioridad”, señaló.

El Distrito también adelantará conversaciones con los propietarios de las aplicaciones para exigirles que asuman responsabilidad en la regulación de sus trabajadores. La administración busca que las empresas implementen controles internos y campañas de cultura ciudadana que eviten la repetición de estas conductas.