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IDRD definió el futuro de histórica granja: asignó tarea a Protección Animal

La Marielita es de la comunidad: el Distrito aclara que el proceso busca "poner la casa en orden" sin afectar a los animales del barrio.

IDRD/ Colprensa Granja “La Marielita”

La novela de La Marielita, esa granja que muchos vecinos sienten casi como un miembro más del barrio, por fin tuvo capítulo final. Después de semanas de rumores, cadenas por WhatsApp y sustos innecesarios, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) salió a ponerle punto final a la historia: la granja se queda, los animales también, y ahora será Protección Animal quien acompañe su manejo.

Sí, así como lo lee. Nada de mudanzas, nada de camiones, nada de “sálvese quien pueda”. La administración distrital se paró firme y aclaró que todo el revuelo surgió por un trámite interno para regularizar el uso del Parque La Esmeralda, donde funciona la granja desde hace años.

¿Entonces por qué tanto alboroto?

Todo empezó cuando el año pasado circularon unos comunicados que pusieron a más de uno con el corazón en la garganta. La gente pensó que estaban echando a La Marielita, que iban a desmontar todo y que los animales quedarían a la deriva. Pero no: el IDRD salió a explicar que esos mensajes hacían parte de la revisión legal que deben hacerle al parque para dejar la casa en orden.

El director del IDRD, Daniel García, fue claro al hablar del tema y en repetir, casi que subrayando:
“La alcaldía de Bogotá no va a desalojar la granja La Marielita”.

Y agregó que la entidad simplemente necesitaba “regularizar el uso del Parque La Esmeralda”, un proceso administrativo que generó ruido, pero que nunca tuvo como objetivo sacar a los animales.

En ese proceso de regularización no vamos a sacar a los animales. Además, el IDRD no tiene esa potestad”, dijo García, bajándole el volumen al drama.

Tranquilidad para los vecinos… y para los animales

Con la aclaración sobre la mesa, la administración también confirmó que la tarea de acompañar el proyecto ahora estará en manos de Protección Animal, que asumirá el liderazgo técnico para garantizar el bienestar de todos los peluditos y plumíferos que viven allí.

Es decir:

  • La granja sigue funcionando.
  • Los animales se quedan.
  • La comunidad podrá seguir visitándolos sin miedo a ver letreros de desalojo.

Mientras tanto, el Distrito avanza en la elaboración de los documentos que necesita para dejar todo el parque organizado, legal y actualizado. Nada extraordinario; simplemente poner al día un predio que tiene uso comunitario desde hace años.

La Marielita se queda en casa

En resumen, después de tanta especulación, La Marielita sigue siendo parte del paisaje del barrio. Y para muchos vecinos, también parte de su historia.

El mensaje del IDRD fue claro:
nadie va a desalojar la granja, nadie va a mover a los animales y el proyecto continúa.

Para que no haya más cuentos, ni cadenas alarmistas, ni vecinos vigilando desde la ventana pensando que un camión se los va a llevar. La Marielita sigue siendo de Bogotá… y Bogotá sigue siendo casa para todos, incluidos sus animales.