Inseguridad en Bogotá

En Alerta, excoronel Soler advierte de dos localidades a merced de grupos armados: "Bogotá es de todos y de nadie"

El coronel retirado Carlos Javier Soler Parra alerta que grupos armados ilegales ya controlan parte de Bogotá.

Alerta Bogotá Coronel (r) Carlos Javier Soler

Las recientes alertas de seguridad en varias regiones del país y los hechos violentos registrados en el Catatumbo, Arauca y Norte de Santander volvieron a poner sobre la mesa el debate sobre el control territorial de los grupos armados ilegales y su posible impacto en ciudades como Bogotá. En ese contexto, el coronel (r) del Ejército Nacional Carlos Javier Soler Parra, hoy candidato al Congreso, expuso en Alerta Bogotá 104.4 FM un análisis sobre el panorama de orden público, en el que incluyó advertencias directas sobre la capital del país y sus localidades.

Durante su intervención, Soler señaló que la crisis de seguridad en Colombia no es reciente y que responde a un deterioro acumulado de varios años. “Bastante preocupados por los hechos de orden público que vienen ocurriendo hace no hoy, hace ya 3 años. Venimos en un declive fuerte de la seguridad en Colombia”, afirmó, al explicar que el concepto de seguridad no solo se limita a la presencia de policías o soldados, sino que incluye justicia, institucionalidad y control del territorio.

A su juicio, la situación actual se refleja en el avance de estructuras armadas ilegales en amplias zonas del territorio, lo que ha limitado la presencia del Estado y la libre circulación de ciudadanos, autoridades y actores políticos.

Control territorial y riesgo para la democracia

En su análisis, Soler afirmó que una parte significativa del país está bajo influencia o control de organizaciones armadas ilegales. “Estamos encontrando que hay una restricción en el 40% de los territorios nacionales para hacer presencia y también en algunas ciudades”, sostuvo, al referirse a la dificultad para hacer proselitismo político y desarrollar actividades públicas en varias regiones del país.

El oficial retirado advirtió que este fenómeno no solo afecta zonas rurales, sino que también empieza a reflejarse en centros urbanos. “Uno va a algunas partes dentro de Bogotá y también empiezan a restringirle el ingreso y le preguntan que por qué. Eso es una demostración de que Colombia tiene una crisis de seguridad y que la democracia sí está en riesgo”, dijo, al describir cómo, según él, algunos territorios terminan siendo controlados por grupos que deciden quién puede entrar y quién no.

Soler también relacionó esta situación con los recientes ataques y atentados contra esquemas de seguridad de dirigentes políticos, como el ocurrido contra el senador Jairo Castellanos en el Catatumbo, donde murieron dos de sus escoltas. Para el coronel, estos hechos confirman que hoy no existen garantías plenas para la actividad política en varias regiones del país.

Presencia de estructuras ilegales en Bogotá

Al referirse específicamente a la capital, el coronel Soler aseguró que Bogotá enfrenta una dinámica compleja por la presencia de redes criminales y estructuras armadas. “Bogotá tiene muchas complejidades. Bogotá es de todos y es de nadie. Bogotá tiene 20 localidades, 1.943 barrios oficiales y 62 barrios que no tienen cédula catastral”, explicó al describir el tamaño y la diversidad del territorio urbano.

Según Soler, la capital ha tenido históricamente fenómenos de reclutamiento y control por parte de grupos ilegales. “Bogotá ha tenido reclutamiento forzado toda la vida”, afirmó, al señalar que existen disputas por economías ilegales como el microtráfico, el gota a gota y las plazas de vicio, que funcionan como mecanismos de financiación y control social.

El coronel también advirtió que estos grupos utilizan el consumo de drogas como método para atraer jóvenes. “Utilizan la droga como método para jalar jóvenes y llevarlo a los campamentos”, dijo, al referirse a una estrategia que, según él, se estaría aplicando en distintos sectores de la ciudad.

En su intervención, mencionó que ya se han detectado redes de milicias en universidades públicas y que se han adelantado capturas relacionadas con estas estructuras. También recordó hechos pasados de violencia urbana en Bogotá, como atentados y ataques, para ilustrar que la ciudad ha sido objetivo de organizaciones armadas en diferentes momentos.

Localidades con mayor presión

Soler señaló varias zonas de la capital donde, según su análisis, existen presiones de estructuras ilegales. “Hay reclutamiento forzado en Ciudad Bolívar, hay reclutamiento forzado en Usme”, afirmó, y agregó que también existen disputas en sectores como Santa Fe y áreas cercanas a La Calera, donde se habrían presentado conflictos entre grupos de diferentes orígenes.

De acuerdo con su testimonio, estas dinámicas generan temor en las comunidades, que se sienten sin respaldo institucional. “Las comunidades están un poco asustadas e indefensas”, expresó, al describir la relación de poder entre población civil y grupos armados.

El coronel concluyó que la situación actual plantea un desafío para el Estado en términos de garantizar seguridad, justicia y derechos básicos, y advirtió que, de no enfrentarse de manera estructural, la presencia de grupos armados podría seguir afectando tanto a regiones rurales como a ciudades como Bogotá.