La pelea por el pasaje de TransMilenio subió de tono y ya no es solo un reclamo estudiantil. El ministro de Educación, Daniel Rojas, llegó hasta la Universidad Pedagógica y desde allá lanzó un mensaje directo al alcalde Carlos Fernando Galán: Bogotá está obligada a aplicar la tarifa diferencial para estudiantes, porque la norma ya existe y no es nueva.
El choque no fue suave. En medio de su intervención, el ministro respaldó la movilización estudiantil y cuestionó con dureza al secretario de Seguridad, César Restrepo, por la forma como se ha manejado la protesta. Para Rojas, el problema no es de orden público, sino de derechos incumplidos.
“La tarifa diferencial ya existe y no se cumple”
Según el ministro, el debate no debería existir, porque la base legal está clara. Rojas recordó que desde 2015 está vigente el Acuerdo 615, aprobado cuando Gustavo Petro era alcalde, y que ordena implementar una tarifa diferencial en TransMilenio para estudiantes de universidades públicas.
“La Alcaldía de Bogotá debe poner en vigencia el Acuerdo 615 de 2015, que ordena la tarifa diferencial para estudiantes de instituciones de educación superior públicas”, afirmó el ministro.
De acuerdo con Rojas, el acuerdo dejó claro que, sin importar quién fuera alcalde después, la administración debía definir la metodología para identificar a los beneficiarios. Eso —dice— nunca se hizo.
“Las normas no pueden quedar como letra muerta. Si se aprueban, tienen que cumplirse”, recalcó.
El dilema diario del estudiante
El ministro puso el debate en términos sencillos y cotidianos. Dijo que hoy muchos estudiantes enfrentan una elección absurda: pagar el transporte o comer.
“No son vándalos quienes tienen que elegir entre pagar $7.100 pesos diarios de pasaje o comerse una empanada, o pagar las fotocopias para estudiar”, señaló.
Según el Gobierno Nacional, el costo del transporte se convirtió en una barrera real para la permanencia en la educación superior, especialmente en universidades públicas como la Pedagógica, la Distrital, la Nacional, el Colegio Mayor de Cundinamarca, el SENA y otras instituciones del Distrito.
Por eso, Rojas insistió en que la lucha estudiantil no beneficia solo a una universidad, sino a todo el sistema público de educación superior en Bogotá.
Dardo directo al Secretario de Seguridad
El momento más tenso de la intervención llegó cuando el ministro respondió a los señalamientos del secretario de Seguridad sobre vandalismo. Rojas no se guardó nada.
“Tiene mucho más de vándalo quien manda a jóvenes pobres, la policía, a golpear a jóvenes estudiantes con hambre”, dijo, en una frase que encendió el debate político.
Para el ministro, estigmatizar la protesta estudiantil es una forma de desviar la atención del problema de fondo: una tarifa de transporte que excluye a quienes menos tienen.
Crítica al modelo del pasaje
Rojas también cuestionó el modelo financiero de TransMilenio y el reciente aumento del pasaje. Según él, mientras se habla de ajuste por salarios y costos, se termina beneficiando al capital, es decir, a los operadores del sistema.
“Si se elevan los salarios, se eleva la tarifa para remunerar más al capital, que es dueño de varios operadores de TransMilenio”, afirmó.
Desde su visión, el aumento del pasaje no tiene enfoque social, y golpea directamente a estudiantes y trabajadores de menores ingresos.
El Gobierno Nacional se mete de lleno
Lejos de quedarse en el discurso, el ministro anunció que el Ministerio de Educación pondrá su equipo jurídico y técnico al servicio de mesas de trabajo para hacer viable la tarifa diferencial, basándose en el Acuerdo 615.
“La ruta ya está diseñada. Lo que falta es voluntad para cumplirla”, dijo.
Con esto, el pulso queda planteado. El Gobierno Nacional dice que la norma existe y debe aplicarse ya. La Alcaldía de Bogotá, por ahora, no ha anunciado cómo responderá.
Mientras tanto, los estudiantes siguen esperando que el pasaje no sea un obstáculo para estudiar y que TransMilenio deje de ser un lujo diario. La pregunta queda en el aire: ¿cumplirá Galán un acuerdo que lleva casi diez años esperando?