El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, lanzó un fuerte llamado al Gobierno Nacional para replantear la estrategia de seguridad y dejar atrás lo que calificó como una visión equivocada frente al crimen urbano.
Durante su intervención, Galán fue claro: “No podemos seguir atacando a las bandas criminales en las ciudades, mientras desde el nivel nacional se romantiza el delito, como ha sucedido en los últimos tiempos”.
El mandatario criticó que la política de Paz Total terminó otorgando espacios y beneficios a estructuras delincuenciales sin lograr su desarticulación, lo que dejó a los ciudadanos expuestos a la extorsión, el sicariato y el microtráfico.
- Crítica directa: rechazo a la mirada “romántica” del hurto y la delincuencia.
- Fallas en la Paz Total: beneficios a bandas sin resultados efectivos.
- Delitos urbanos: extorsión, sicariato y microtráfico como principales amenazas.
Llamado urgente al nuevo Gobierno para coordinar la política criminal
Galán ve en el cambio de mando nacional una oportunidad para enderezar el rumbo y construir una política criminal seria, articulada con las ciudades.
“El único camino para recuperar la seguridad es trabajar de manera coordinada entre el Gobierno Nacional y las ciudades. Se necesita trabajo articulado para desarticular las bandas delincuenciales dedicadas a la extorsión, el hurto y el sicariato”, enfatizó.
El alcalde celebró la disposición del nuevo gobierno de trabajar de la mano con las alcaldías y entes territoriales, y pidió que cualquier estrategia de seguridad o paz tenga como prioridad que los violentos enfrenten la justicia.
- Trabajo articulado: coordinación entre Nación y ciudades.
- Que los violentos paguen: desarticulación efectiva y sanción judicial.
- Visión conjunta: aporte de autoridades locales en la definición de la política criminal.
Una oportunidad para recuperar la seguridad
El mensaje de Galán apunta a que Bogotá y otras ciudades no pueden seguir enfrentando solas el crimen urbano. La articulación con el Gobierno Nacional será clave para que las calles dejen de ser terreno fértil para las bandas y se conviertan en espacios seguros para la ciudadanía.
El reto está sobre la mesa: pasar de discursos y beneficios a una estrategia real que desmantele las estructuras criminales y devuelva la tranquilidad a los barrios.