Colados en Transmilenio

Galán copiaría estrategia de seguridad del transporte de México: a colados se les acabaría el jueguito

Galán compara la seguridad de TransMilenio con el Metro de México y plantea reforzar la presencia policial para enfrentar hechos violentos.

Composición Alerta - TransMilenio y Colprensa. Galán pide más policías en TransMilenio y compara a Bogotá con Ciudad de México

El asesinato de un guarda de seguridad durante un procedimiento de control en TransMilenio volvió a encender las alarmas sobre lo que ocurre dentro de las estaciones y puso nuevamente sobre la mesa una pregunta que preocupa a pasajeros y trabajadores: ¿hay suficientes policías para responder ante situaciones de violencia?

El caso que provocó el debate ocurrió el viernes 18 de septiembre en la estación Terreros, en Soacha. Allí, Cristian Garzón, de 27 años, realizaba labores de control a la evasión cuando se presentó un altercado con personas que intentaban ingresar al sistema sin pagar.

De acuerdo con la información conocida, durante el procedimiento una de las personas habría atacado con un arma blanca a una trabajadora. Garzón intervino y terminó recibiendo las heridas que posteriormente le causaron la muerte.

El caso terminó con la captura de un hombre y una mujer. Posteriormente, ambos fueron enviados a prisión mientras avanza el proceso judicial por el homicidio del trabajador.

La tragedia abrió de nuevo la discusión sobre los llamados colados, pero también sobre la seguridad de quienes tienen que enfrentarse diariamente a estas situaciones para impedir el ingreso irregular al sistema.

Galán pide más policías en TransMilenio y compara a Bogotá con Ciudad de México

Después de lo ocurrido en Terreros, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, se refirió a las condiciones de seguridad que enfrentan los trabajadores encargados de controlar la evasión.

El mandatario hizo una distinción entre una persona que simplemente intenta ingresar sin pagar y quienes pueden reaccionar violentamente cuando son confrontados.

Estamos hablando de gente que anda con cuchillos, que están dispuestos simplemente porque les dicen que no se metan a matar. Estamos hablando de otros tipos de personas y ahí sí se requiere de una mayor presencia policial, de justicia y garantizar que esos delincuentes estén tras las rejas”, afirmó Galán.

El alcalde también aseguró que la Administración Distrital ha trabajado de la mano con la Policía y que se ha conseguido una reducción significativa de los delitos en el componente zonal. Sin embargo, reconoció que todavía hay dificultades y que los hechos de inseguridad continúan presentándose.

“Nos falta mucho, yo sé, no estoy diciendo que no ocurran, claro que ocurren, pero la tendencia es positiva”, manifestó.

Fue entonces cuando Galán puso sobre la mesa una comparación que llamó la atención. El mandatario aseguró que ha conocido sistemas de transporte de otras ciudades y mencionó el caso del Metro de Ciudad de México.

Según la cifra entregada por el alcalde, ese sistema cuenta con unos 5.600 policías, mientras que en el transporte público de Bogotá hay más de 400 uniformados, de acuerdo con su declaración.

“Entonces tenemos un problema de pie de fuerza grande”, sostuvo.

La comparación plantea uno de los principales retos para la capital: aumentar la presencia de uniformados en el transporte masivo para que los trabajadores de vigilancia no tengan que asumir situaciones que pueden convertirse en ataques violentos.

Por ahora, Galán no anunció que Bogotá vaya a copiar exactamente el modelo de seguridad mexicano. Su referencia apunta a la diferencia en el número de policías destinados al transporte y a la necesidad de fortalecer el pie de fuerza en el sistema bogotano.

¿Qué es el EMAC y cómo busca reforzar la seguridad de TransMilenio?

Mientras la Alcaldía habla de fortalecer la presencia policial, en Bogotá también existe una propuesta para crear un grupo especializado que se encargue exclusivamente de atender los problemas de seguridad dentro del transporte público.

Se trata del Escuadrón Urbano de Autoridad, Convivencia y Justicia en el Transporte Público (EMAC), una iniciativa presentada en julio de 2026 por el concejal Juan David Quintero al presidente Abelardo de la Espriella.

La propuesta contempla crear un cuerpo especializado para actuar de manera permanente en TransMilenio y, posteriormente, acompañar la seguridad de la Primera Línea del Metro de Bogotá.

La idea no estaría enfocada únicamente en perseguir a quienes ingresan sin pagar. Según lo planteado por Quintero, el grupo también tendría funciones frente a hurtos, agresiones, vandalismo, daños a la infraestructura, amenazas y bloqueos que afecten el funcionamiento del servicio.

El planteamiento busca además juntar capacidades de diferentes entidades. La Policía Nacional, la Policía Judicial, el CTI de la Fiscalía y las autoridades distritales tendrían participación para atender rápidamente los hechos que se presenten dentro de estaciones, buses y demás espacios del sistema.

De acuerdo con la propuesta, el objetivo sería que una situación de este tipo no termine simplemente con el retiro de una persona de una estación, sino que, cuando exista un posible delito, se puedan adelantar las actuaciones correspondientes y poner al presunto responsable a disposición de las autoridades.

Los colados: el gran problema de TransMilenio

El asesinato de Cristian Garzón dejó claro que los controles de acceso pueden convertirse en escenarios de alto riesgo cuando una persona responde con violencia ante un llamado de atención.

Por eso, la discusión en Bogotá ya no se limita a cómo evitar que alguien entre a TransMilenio sin pagar. También incluye quién debe intervenir cuando hay armas, cómo se protege al personal de vigilancia y qué capacidad de reacción tienen las autoridades.

La propuesta del EMAC y la comparación hecha por Galán con el Metro de Ciudad de México apuntan a una misma discusión: la seguridad dentro del transporte público requiere más capacidad institucional, especialmente en aquellos casos en los que un control rutinario termina en una situación peligrosa.

Para los usuarios, el tema resulta especialmente sensible porque TransMilenio hace parte de la rutina diaria de miles de personas que necesitan movilizarse por Bogotá y municipios vecinos.

Mientras avanzan las investigaciones por la muerte del guarda en Terreros, la capital vuelve a discutir cómo reforzar la seguridad, aumentar la presencia policial y evitar que los trabajadores encargados de controlar el acceso queden expuestos frente a personas que puedan reaccionar violentamente.