Una puerta que queda abierta, una ventana sin protección o un mueble demasiado cerca de una baranda pueden convertirse en un peligro para perros y gatos. Unos segundos de distracción pueden ser suficientes para que una mascota llegue a un lugar elevado y ocurra una tragedia.
El llamado de atención fue realizado por el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), luego de un lamentable caso ocurrido el 10 de septiembre de 2026 en un conjunto residencial de Fontibón, donde un perro cayó desde un sexto piso y, pese a los esfuerzos para brindarle atención, perdió la vida.
Las circunstancias exactas de la caída todavía son materia de verificación, por lo que no corresponde anticipar qué ocurrió ni señalar posibles responsabilidades. Para el Distrito, el caso sirve como una oportunidad para recordar que existen riesgos dentro de los hogares que pueden identificarse y reducirse con medidas de seguridad.
La advertencia está dirigida especialmente a familias, tenedores de animales, cuidadores, administradores y comunidades de propiedad horizontal, pues ventanas, balcones y terrazas pueden convertirse en zonas peligrosas si no cuentan con las condiciones adecuadas.
¿Cómo evitar que una mascota se caiga de un balcón o una ventana?
Los animales de compañía pueden acercarse a estos espacios de manera inesperada. Una puerta abierta, un elemento junto a una baranda o un punto por donde puedan pasar pueden facilitar el acceso a zonas de altura.
Además, el IDPYBA advierte que no es recomendable confiar únicamente en que el animal reconocerá el peligro. Un ruido repentino, otro animal, una distracción o algún estímulo proveniente del exterior puede provocar una reacción inesperada.
Para reducir las posibilidades de un accidente, estas son las principales recomendaciones:
- Revisar la vivienda: identificar ventanas, balcones, terrazas y cualquier otro punto elevado al que pueda llegar el animal.
- Controlar puertas y ventanas: no dejarlas abiertas cuando la mascota pueda acceder al lugar y no exista una protección adecuada.
- Instalar sistemas de seguridad: cuando sea necesario, utilizar elementos de protección seguros y técnicamente apropiados, especialmente en apartamentos ubicados en pisos altos.
- Revisar las protecciones: comprobar periódicamente el estado de mallas, cerramientos, anclajes y demás mecanismos instalados.
- Alejar muebles y materas: evitar que sillas, mesas, materas u otros objetos queden cerca de ventanas o barandas y puedan facilitar el acceso.
- Avisar a quienes ingresan a la vivienda: familiares, visitantes, paseadores, cuidadores y trabajadores domésticos deben conocer las precauciones.
- Extremar cuidados durante reparaciones: si se realizan labores de limpieza, mantenimiento o arreglos, la mascota debe permanecer en un sitio seguro y las zonas de riesgo deben estar controladas.
La idea es sencilla y es no esperar a que ocurra un accidente para revisar qué tan segura está la vivienda.
Mallas para proteger mascotas en balcones: ¿qué dijo la Corte Constitucional?
El tema también tiene importancia para quienes viven en conjuntos y edificios sometidos al régimen de propiedad horizontal. La Sentencia T-228 de 2026 estudió el caso de una familia que había instalado una malla de protección en el balcón de un apartamento ubicado en un sexto piso para evitar que sus gatos cayeran.
En las circunstancias particulares analizadas, la Corte consideró que una malla transparente, liviana, desmontable y de bajo impacto podía ser una medida razonable para proteger a los animales.
El alto tribunal también señaló que las reglas de propiedad horizontal deben armonizarse con el deber constitucional de protección de los animales como seres sintientes. Por eso, las copropiedades no pueden imponer restricciones absolutas que desconozcan, sin una justificación suficiente, medidas razonables destinadas a prevenir riesgos para los animales de compañía.
La decisión precisó que este tipo de protección puede ser compatible con el régimen de propiedad horizontal cuando se trata de un elemento seguro, removible, liviano y de bajo impacto visual, siempre que no afecte la estructura del inmueble, la seguridad de terceros ni los derechos de los demás residentes.
Esto resulta especialmente relevante para las familias que tienen perros o gatos en apartamentos altos y buscan protegerlos de una posible caída. Sin embargo, cada instalación debe considerar las condiciones particulares del inmueble y las reglas aplicables a la copropiedad.
Tener una mascota también significa hacer segura la casa
La tenencia responsable va más allá de garantizar alimento, atención veterinaria y cariño. También implica procurar que el lugar donde vive el animal tenga condiciones que reduzcan peligros previsibles.
Por eso, el llamado de las autoridades es a mirar la vivienda con otros ojos: revisar una ventana, mover una matera, asegurar una puerta o verificar una malla puede parecer un detalle menor, pero en un apartamento ubicado a varios pisos del suelo puede ser una medida determinante.
El caso registrado en Fontibón deja así una advertencia para los hogares bogotanos: un pequeño descuido puede tener consecuencias irreversibles, especialmente cuando se trata de balcones, ventanas y otros espacios elevados.