Estafa

Deudas de hasta $12 millones: la trampa de los paquetes turísticos en centros comerciales

De un premio "gratis" a una deuda de $12 millones: así es la trampa de los paquetes turísticos en Bogotá.

Colprensa/ Freepik Deudas de hasta $12 millones la trampa de los paquetes turísticos en centros comerciales

¡Pilas, Bogotá! Los centros comerciales siguen siendo terreno fértil para que más de uno termine metido en un lío financiero del que cuesta salir. Lo que comienza con un “raspe aquí que ganó” o un “felicitaciones, se fue para la playa” termina, en muchos casos, convertido en un crédito que puede alcanzar los $12 millones. Y todo por creer en premios que nunca llegan.

El “gancho”: así caen los incautos en la trampa del viaje soñado

La Personería de Bogotá ya tiene en el radar a cerca de 20 organizaciones dedicadas a ofrecer supuestos paquetes turísticos desde stands en centros comerciales. Según los reportes, el método casi siempre es el mismo y se repite sin importar el lugar:

Primero, los promotores interceptan a las personas con actividades llamativas como rifas, bonos, sorteos o juegos tipo raspa y gana. La promesa de un viaje “gratis” funciona como anzuelo para que el ciudadano entregue sus datos personales sin darse cuenta de lo que viene después.

Una vez logrado el enganche, los asistentes invitan al usuario a pasar a una sala de ventas donde, entre aplausos y discursos motivadores, lo convencen de firmar papeles que muchas veces no corresponden a lo que le estaban ofreciendo. Testimonios aseguran que estos documentos terminan convertidos en contratos de servicios o créditos de consumo. Lo que parecía una promoción termina transformándose en una deuda de $5 a $12 millones.

Cuando el afectado intenta cancelar el contrato al notar inconsistencias, la empresa que lo atendió deja de contestar llamadas, cierra el punto de atención o afirma que “el sistema no permite reversar el trámite”. Para muchos, este es el punto en el que descubren que el viaje nunca existió.

El caso que encendió las alarmas en la ciudad

Uno de los reportes más recientes involucra a un adulto mayor que creyó haber ganado un plan turístico. Según se conoció, después de firmar varios documentos, descubrió que a su nombre se había activado una tarjeta de crédito por $3.300.000, con la cual supuestamente se pagaría el paquete. Al intentar reversar el proceso, la empresa dejó de responderle.

Tras revisar la situación, se determinó que debía anularse la operación, cancelar el contrato y devolver el dinero. Además, se estableció que tanto la agencia como la entidad financiera involucrada debían responder por no verificar adecuadamente la voluntad del cliente. El caso abrió la puerta a nuevas investigaciones sobre este tipo de prácticas.

Más de 100 quejas en lo que va del año

El ente de control informó que, solo en los primeros meses del año, han recibido más de cien denuncias relacionadas con esta modalidad. Quienes acuden a la entidad aseguran que fueron presionados a firmar, que nunca recibieron lo prometido o que sus datos fueron utilizados para abrir productos financieros sin autorización clara.

Los funcionarios advierten que muchas víctimas pertenecen a poblaciones vulnerables como adultos mayores, personas con poca experiencia financiera o ciudadanos que simplemente se dejan llevar por la emoción del supuesto premio.

¿Qué debe hacer si lo intentan enganchar?

La recomendación para los bogotanos es clara:

  • No firme nada si le ofrecen un premio que se supone es gratuito.
  • No entregue su tarjeta de crédito bajo el argumento de que es “solo para verificar datos”.
  • Denuncie cualquier presión o sospecha llamando a la Línea 143 de la Personería de Bogotá.
  • Verifique la reputación de cualquier agencia de viajes consultando la Superintendencia de Industria y Comercio antes de aceptar un plan.

El consejo popular del día

En Alerta Bogotá lo resumieron con una frase que muchos oyentes identificaron al instante:
En esta ciudad nadie regala viajes y menos por raspar un cartoncito. Si le piden tarjeta o firmas interminables, ahí está el truco. La mejor defensa es desconfiar, guardar la billetera y denunciar.