Recolector de basuras

Contenedores son un fracaso: montañas de basura decoran toda Bogotá

De solución a problema: los contenedores de basura se convierten en focos de ratas y malos olores en barrios del sur.

(X)JD_Quinteror/ Freepik Contenedores de basura en el barrio Buenos Aires

La acumulación de residuos sólidos en Bogotá volvió a ser tema central de debate público tras nuevas denuncias ciudadanas que evidencian fallas en el manejo de los contenedores de basura, instalados en administraciones anteriores como solución al desorden en el espacio público, pero que hoy se han convertido en puntos críticos de insalubridad. Para muchos habitantes, las montañas de basura alrededor de estos recipientes ya hacen parte del paisaje cotidiano, un fenómeno que se repite en varias localidades y que ha encendido alarmas sobre la eficacia del sistema de recolección.

Denuncias en Buenos Aires: contenedores desbordados y riesgo sanitario

El reciente caso divulgado por el concejal Juan David Quintero retoma la denuncia de una ciudadana del barrio Buenos Aires, quien registró en video el estado de los contenedores ubicados sobre la vía al Llano con carrera 90. Las imágenes muestran recipientes totalmente llenos y, a su alrededor, acumulaciones adicionales de bolsas, muebles y residuos de todo tipo. Según la denunciante, la situación lleva semanas sin control y afecta la movilidad peatonal y la salubridad del sector.

Quintero afirmó que no se trata de un hecho aislado y que la ciudadanía diariamente reporta sectores donde la basura rebosa los contenedores, lo que evidencia—según él—que Bogotá no está logrando mantener limpias sus calles. En redes sociales, distintos usuarios señalaron que el problema es generalizado y criticaron tanto la eficacia de los operadores como el enfoque pedagógico adoptado por la administración distrital.

Reclamos en Usme: riesgo para una biblioteca y un colegio

A la voz de Quintero se sumó el concejal Julián Triana, quien denunció que los contenedores ubicados junto a la Biblioteca Pública La Marichuela, en Usme, no se vacían desde hace dos semanas. Triana recordó que ya en 2025 se había advertido sobre la crisis sanitaria en esa zona, donde funciona además la institución educativa Miguel de Cervantes Saavedra. Según el cabildante, el desbordamiento de residuos amenaza con generar una situación similar a la que llevó previamente al cierre de una sede educativa por problemas de plagas y roedores.

El concejal insistió en que la UAESP debe intervenir de manera urgente, pues el volumen de residuos acumulados afecta no solo la operación de la biblioteca, sino también a estudiantes, docentes y familias que circulan continuamente por el sector. Señaló que, pese a haber enviado solicitudes formales el año pasado, no ha habido soluciones definitivas ni un control sostenible del punto crítico.

La visión del Distrito: corresponsabilidad y transformación del entorno

El alcalde Carlos Fernando Galán se refirió recientemente a la proliferación de puntos críticos en la ciudad, reconociendo el problema y asegurando que no puede atacarse únicamente con operativos de recolección. Durante una visita a uno de estos puntos en la Avenida El Dorado con carrera 38, el mandatario explicó que el desorden se produce por acciones recurrentes de carreteros, recicladores informales y habitantes de calle que depositan residuos fuera de los horarios o que abandonan materiales no aprovechables.

Galán señaló que algunos espacios residuales de obras públicas se han convertido en zonas utilizadas para arrojar basuras, lo cual perpetúa la problemática. El alcalde enfatizó que se requiere intervención de entorno y participación comunitaria para transformar estos espacios. Propuso que los habitantes cercanos definan nuevos usos para estas áreas—como huertas, gimnasios o parques—y anunció que el Jardín Botánico y gestores culturales acompañarán procesos de siembra, embellecimiento y muralismo para evitar que los puntos vuelvan a degradarse.

Los operadores y el modelo ASE: un sistema bajo presión

Bogotá cuenta con cinco operadores de recolección agrupados bajo el modelo de Áreas de Servicio Exclusivo (ASE): Promoambiental Distrito, LIME, Ciudad Limpia, Bogotá Limpia y Área Limpia, todos supervisados por la UAESP. Cada empresa es responsable de una zona específica, incluyendo contenedores y puntos críticos. Sin embargo, varias quejas ciudadanas cuestionan la frecuencia de recolección, la capacidad operativa y la gestión de residuos abandonados fuera de los recipientes.

Mientras algunos sectores señalan a los operadores por insuficiencias en la prestación del servicio, otros recuerdan que la efectividad del esquema también depende de la cultura ciudadana, del cumplimiento de horarios y de evitar abandonar muebles, escombros o residuos voluminosos en zonas no autorizadas.

Una problemática que exige soluciones integrales

Las denuncias acumuladas, las imágenes de contenedores desbordados y los llamados desde el Concejo revelan un problema estructural que va más allá de la simple presencia o ausencia de recipientes. La ciudad enfrenta un desafío que involucra frecuencia de recolección, infraestructura adecuada, control operativo, econsolidación de rutas, y, sobre todo, corresponsabilidad ciudadana.

El Distrito sostiene que trabaja en limpieza, intervención de entornos y pedagogía; sin embargo, los concejales y vecinos afectados piden acciones más contundentes y sostenidas. Mientras tanto, las montañas de basura continúan visibles en varios barrios, recordando que la crisis de residuos en Bogotá sigue lejos de resolverse por completo.