COMPARENDOS

Dejar un comparendo por convivencia sin pagar le puede salir más caro de lo que cree: ojo a las consecuencias

Un comparendo por convivencia puede parecer un asunto menor, pero dejarlo sin resolver puede generar intereses, cobros y problemas en varios trámites.

Imagen creada con inteligencia artificial Comparendo de convivencia: multas y sanciones

A cualquiera le puede pasar. Una fiesta que se alargó más de la cuenta, una discusión en la calle, sacar el perro y olvidar recoger sus necesidades o poner música con el volumen muy alto pueden terminar en un comparendo por convivencia. Lo que muchos desconocen es que el verdadero problema empieza cuando ese comparendo se deja guardado y nunca se atiende.

Hay quienes piensan que, si no pagan, con el tiempo la deuda desaparece. Pero ocurre todo lo contrario. Cuando la multa queda en firme y sigue sin pagarse, empiezan a correr intereses, puede arrancar un proceso de cobro y hasta se pueden complicar algunos trámites importantes. Por eso, conocer las reglas puede evitar un dolor de cabeza y un gasto mucho mayor.

¿Por qué le pueden poner un comparendo por convivencia?

Una de las razones más comunes es hacer mucho ruido, como poner música a todo volumen, organizar fiestas que no dejan dormir a los vecinos o mantener equipos de sonido con un volumen que afecta a todo el barrio. Lo que para unos puede ser una celebración, para otros puede convertirse en un problema de convivencia.

También es común que la Policía imponga comparendos por consumir licor o drogas en espacios públicos, participar en peleas o formar escándalos en la calle. Lo mismo puede pasar cuando alguien insulta a otra persona hasta provocar una riña o cuando le falta al respeto a un uniformado durante un procedimiento.

Las mascotas también pueden traer problemas si sus dueños no cumplen las normas. No recoger los excrementos del perro, pasear un animal de manejo especial sin bozal cuando corresponde o poner en riesgo a otras personas son situaciones que pueden terminar en un comparendo.

Otro motivo frecuente es llevar armas blancas en lugares públicos sin una razón permitida por la ley. Aunque muchas personas crean que cargar un cuchillo o un elemento cortopunzante no tiene consecuencias, esa conducta también puede dar lugar a una sanción.

¿Un comparendo es lo mismo que una multa? Mucha gente cree que sí, pero no es así

Recibir un comparendo no significa que la multa ya esté impuesta. El comparendo es el documento que el uniformado entrega cuando considera que hubo un comportamiento contrario a la convivencia. Es decir, funciona como el señalamiento de la presunta infracción, pero la decisión sobre la multa todavía no está tomada.

Después de la expedición del comparendo, el caso pasa a un inspector de Policía, quien cita a una audiencia y revisa lo ocurrido. Será esa autoridad la que determine si realmente impone o no la multa. Incluso, si la persona considera que cometió la falta, puede aceptar voluntariamente su responsabilidad antes de que el inspector tome una decisión.

Estos son los tipos de multas por convivencia y cuánto cuestan

Cuando el inspector decide imponer una multa, el valor depende del tipo de comportamiento que dio origen al comparendo. De acuerdo con la información suministrada, las multas generales están divididas en cuatro categorías.

Actualmente, los valores son los siguientes:

  • Multa tipo 1: $116.727.
  • Multa tipo 2: $233.454.
  • Multa tipo 3: $466.908.
  • Multa tipo 4: $933.816.

Estos valores se actualizan cada año, por lo que pueden cambiar con el paso del tiempo.

El error que muchos cometen después de recibir el comparendo

Lo primero que hacen algunas personas es guardar el papel en una carpeta o dejarlo olvidado pensando que después miran qué hacer. Ese descuido puede salir caro. Cuando la multa ya fue impuesta y pasa el primer mes sin pagarla, empiezan a cobrarse intereses, así que la deuda sigue creciendo con el paso de los días.

Y si el tiempo sigue pasando, la situación empeora. Cuando se cumplen 90 días desde que la multa fue impuesta y sigue sin pagarse, puede iniciarse un proceso de cobro coactivo. Eso significa que, además del valor de la multa, también se suman intereses y los costos del proceso de cobro.

No solo es la plata: también puede tener problemas para hacer trámites

Mucha gente cree que el único castigo es pagar más dinero, pero las consecuencias van más allá. Seis meses después de que la multa fue impuesta, la persona puede encontrar dificultades para hacer varios trámites que requieren estar al día con este tipo de obligaciones.

Entre esas restricciones están renovar el registro mercantil, contratar con entidades del Estado, ingresar a escuelas de formación de la Fuerza Pública, obtener o renovar el permiso para portar armas o ser nombrado y ascendido en un cargo público. Son situaciones que pueden afectar proyectos personales o laborales por una multa que se dejó pasar.

Lo mejor es resolver el comparendo antes de que el problema crezca

Recibir un comparendo no significa que todo esté perdido. La persona puede revisar su caso y escoger la opción que corresponda, ya sea presentar una objeción o cumplir con las alternativas previstas cuando acepta la responsabilidad. Actuar dentro de los plazos establecidos evita que una situación sencilla termine convirtiéndose en una deuda mucho más grande.

Al final, el consejo es simple. No deje el comparendo para después. Resolverlo a tiempo puede ahorrarle dinero, evitar intereses y impedir que más adelante aparezcan obstáculos cuando necesite hacer un trámite importante.