Una delicada situación ambiental encendió las alarmas en el departamento de Boyacá, luego de que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca ordenara frenar de inmediato actividades agrícolas que se venían desarrollando en zona protegida.
La intervención se registró en la vereda Monte de Luz, en jurisdicción del municipio de Saboyá, dentro del páramo de Merchán.
La decisión se tomó tras una inspección técnica adelantada por profesionales de la regional Chiquinquirá, quienes evidenciaron trabajos en cerca de cinco hectáreas, donde ya había cultivos establecidos, uso de maquinaria y aplicación de insumos agrícolas.
Lo que más preocupa a las autoridades es que estas labores se estaban ejecutando en un ecosistema altamente sensible, a menos de cien metros de dos nacimientos de agua, sin respetar zonas de protección. Esta situación representa un riesgo directo para el abastecimiento hídrico de varias poblaciones.
¿Por qué están prohibidos los cultivos en páramos en Colombia?
Los páramos son considerados fábricas naturales de agua. En estos territorios se regula y almacena el recurso hídrico que abastece a millones de personas en el país. Por esta razón, cualquier intervención, especialmente actividades agropecuarias intensivas, está restringida por la normativa ambiental.
En el caso del páramo de Merchán, la cercanía de los cultivos a los nacimientos incrementa la posibilidad de contaminación. Fertilizantes, pesticidas y otros químicos pueden filtrarse fácilmente, afectando la calidad del agua que llega a comunidades aguas abajo.
Desde la autoridad ambiental se advirtió que estas fuentes no solo surten a Saboyá, sino que también benefician a otros municipios, por lo que el impacto podría ser mayor si no se toman medidas oportunas.
Páramo de Merchán: clave para el abastecimiento de agua en Boyacá
Durante la visita, el director regional de la CAR en Chiquinquirá, Yiber González, fue enfático en señalar la gravedad del caso. Según explicó, se encontraron cultivos de papa incluso a escasos metros de los nacimientos, una situación que genera gran preocupación entre los habitantes del sector.
El funcionario advirtió que el uso de insumos agrícolas en estas zonas puede terminar afectando directamente el agua que consumen las comunidades, lo que pone en riesgo la salud pública y el equilibrio ambiental.
Ante este panorama, la CAR impuso la suspensión inmediata de las actividades como medida preventiva, buscando proteger no solo el recurso hídrico, sino también el suelo y la biodiversidad propia de este ecosistema.
Además, la entidad anunció que continuará con operativos de control y seguimiento para evitar que se repitan este tipo de intervenciones en áreas protegidas.
Finalmente, las autoridades reiteraron que los páramos son territorios estratégicos para el país, fundamentales para la seguridad hídrica. Por ello, cualquier acción que amenace su conservación será objeto de sanción y vigilancia estricta, en cumplimiento de su misión ambiental.