Cundinamarca enfrenta semanas complicadas por la temporada seca y los efectos del fenómeno de El Niño. Las llamas han obligado a reforzar la respuesta de las autoridades y la CAR puso toda su capacidad operativa a trabajar para evitar que los incendios forestales sigan ganando terreno.
La estrategia combina equipos desde el aire y brigadas especializadas en tierra. El operativo ya deja más de 37.950 galones de agua descargados en zonas de difícil acceso, mientras los equipos forestales han intervenido emergencias en diferentes municipios del departamento.
Las cifras muestran la dimensión del problema. En lo corrido de 2026, la jurisdicción de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) registra 570 incendios, que han afectado cerca de 3.144 hectáreas.
El periodo más crítico se presentó entre julio y septiembre, meses que concentran el 90,7 % de las conflagraciones registradas durante el año.
¿Cómo está combatiendo la CAR los incendios forestales en Cundinamarca?
Para llegar a los lugares donde el terreno hace más difícil el ingreso de los organismos de emergencia, la CAR puso en operación un helicóptero equipado con el sistema Bambi Bucket.
La aeronave funciona mediante un convenio con la Gobernación de Cundinamarca y es financiada por la autoridad ambiental. Hasta ahora acumula 50,6 horas de vuelo y 368 descargas de precisión sobre sectores afectados por las llamas.
El despliegue aéreo ha permitido llevar agua directamente a zonas de alta complejidad topográfica. En total, se han descargado más de 37.950 galones para apoyar el control de los incendios.
La operación se concentró en La Vega, Villeta, Sasaima, Útica, Topaipí, Nilo y Quebradanegra, donde se buscó frenar el avance del fuego y evitar que alcanzara mayores áreas de cobertura vegetal.
“Ante la emergencia no nos quedamos en el escritorio, pusimos a operar el helicóptero con sistema Bambi Bucket y desplegamos nuestras 14 brigadas forestales en tierra”, afirmó Alfred Ballesteros, director general de la CAR.
Pero mientras el helicóptero atacaba los focos desde arriba, en tierra también se libraba una batalla contra las llamas.
Incendios en Cundinamarca: ¿cuáles son los municipios más afectados?
Entre agosto y septiembre, las 14 brigadas forestales de la CAR intervinieron de manera prioritaria en 22 emergencias complejas, en coordinación con los organismos de socorro.
Las labores no se limitaron a apagar las llamas visibles. Los equipos también instalaron infraestructura para garantizar el abastecimiento de agua de la aeronave y realizaron trabajos especializados en zonas donde el fuego continuaba avanzando bajo la superficie.
En Quebradanegra se instalaron piscinas de abastecimiento para apoyar las descargas del helicóptero. A su vez, en Viotá y Guataquí se adelantaron labores para liquidar incendios subterráneos.
En Paime, Ráquira y Nocaima, las brigadas levantaron líneas de defensa para la refrigeración de los terrenos y el control de los puntos afectados.
“Mientras la aeronave atacó los focos desde el aire, brigadistas de la CAR intervinieron directamente 22 emergencias críticas con instalación de piscinas de abastecimiento y liquidación de fuego subterráneo”, explicó Ballesteros.
Soacha, el municipio con más incendios
El balance de la CAR muestra que agosto fue el mes con mayor número de incendios, con 269 eventos. En septiembre se contabilizaron 133 casos durante los primeros 20 días del mes.
Por número de emergencias, Soacha aparece como el municipio con mayor recurrencia, con 77 incendios registrados.
Sin embargo, al revisar la extensión de vegetación afectada, Guaduas encabeza el listado con 342,5 hectáreas consumidas. Le siguen:
- Nilo: 278 hectáreas.
- Yacopí: 237,5 hectáreas.
- Sibaté: 215,8 hectáreas.
- Viotá: 159,5 hectáreas.
- Fusagasugá: 153,8 hectáreas.
Por provincias, las mayores afectaciones se concentran en Alto Magdalena, con 575,8 hectáreas; Bajo Magdalena, con 513,5; Gualivá, con 501,2; y Rionegro, con 501 hectáreas.
CAR pide reportar quemas y no bajar la guardia
La autoridad ambiental anunció que mantendrá su capacidad táctica en máxima alerta mientras continúen las condiciones secas en el territorio.
El llamado también está dirigido a la ciudadanía. La CAR pidió reportar de manera inmediata cualquier quema abierta o actividad negligente que pueda poner en riesgo los recursos naturales y la seguridad de las comunidades.
La advertencia cobra especial importancia en medio de una temporada que ya deja cientos de emergencias y miles de hectáreas afectadas.
La apuesta, por ahora, es mantener la reacción rápida: helicóptero desde el aire, brigadas en tierra y vigilancia permanente para evitar que nuevos focos terminen convirtiéndose en incendios de mayores proporciones.