Metro de Bogotá

Bogotá tendría inmenso parque lineal: inspiración replica modelo de Miami

¡Al estilo Miami y París! Así es el ambicioso proyecto para llenar de comercio y arte el espacio bajo el Metro.

The Underline/(X)JD_Quinteror Parque lineal, comercio, arte y vida pública

Mientras el Metro de Bogotá avanza y las columnas del viaducto empiezan a marcar el paisaje, en el Concejo se abrió una discusión que va más allá de los rieles. El concejal Juan David Quintero lanzó una pregunta que puso a pensar a más de uno: ¿qué va a pasar con el espacio que queda debajo del Metro? ¿Será un lugar vivo para la ciudad o terminará convertido en un problema urbano?

La inquietud no es menor. La experiencia en otras ciudades muestra que, si estos espacios se dejan a la deriva, rápidamente aparecen problemas de abandono, inseguridad y deterioro. Por eso, en el Plan de Desarrollo Distrital quedó aprobado el artículo 176, una apuesta que busca definir desde ya el futuro de esa franja que recorrerá varias avenidas clave de la capital.

El plan para que el Metro no deje un vacío urbano

La discusión no gira alrededor de si el Metro va o no va. Eso ya está definido. El debate está en cómo se va a integrar la obra con la ciudad , especialmente en el nivel de la calle. Según explicó el concejal Quintero, el artículo 176 plantea una estrategia integral para evitar que el espacio bajo el viaducto quede sin uso.

La pregunta no es si la obra va o no va, la obra va. La pregunta es qué vamos a hacer en la parte de abajo del viaducto”, señaló el cabildante.

Entre las propuestas está la creación de un parque lineal, que recorra el trayecto del Metro y se convierta en un corredor de uso ciudadano. La idea es aprovechar ese espacio para andenes amplios, zonas verdes, iluminación adecuada y actividades permanentes, evitando que se transforme en un punto muerto dentro de la ciudad.

Parque, comercio y arte: darle vida al cemento

El planteamiento va más allá del paisajismo. El artículo 176 también contempla la inclusión de locales comerciales, jardines verticales y arte urbano, como forma de activar el espacio y generar apropiación por parte de la comunidad.

Lo que buscamos es que abajo del Metro haya comercio, jardines verticales o incluso obras de arte de artistas urbanos”, explicó Quintero, quien insiste en que estos elementos ayudan a que el espacio se use, se cuide y se sienta parte del barrio.

La propuesta apunta a que las columnas del viaducto no sean solo estructuras de concreto, sino lienzos para artistas locales, integrando identidad cultural y evitando el deterioro visual. Esto también permitiría generar economía local y tránsito constante de personas, un factor clave para la seguridad.

Modelos internacionales que Bogotá podría replicar

Según el concejal, la idea no es inventar nada desde cero. “Esto ya está inventado y el mundo lo está haciendo”, afirmó. Entre los ejemplos mencionados está The Underline de Miami, un parque lineal de cerca de 16 kilómetros que transformó el espacio bajo una línea de transporte en un corredor verde y recreativo.

También citó experiencias en Toronto, donde bajo la autopista Gardiner se recuperó espacio público con andenes y jardines, y en París, con el Viaducto de las Artes, un tramo de aproximadamente 1,5 kilómetros convertido en zona cultural con cafeterías y espacios abiertos.

Para Quintero, estas referencias muestran que la clave está en planear desde el inicio, no cuando el problema ya esté encima.

Un llamado a defender el Metro desde abajo

El mensaje del concejal es claro: el Metro no puede ser solo una obra que se admire desde arriba. “Ayúdenme a defender el Metro, ayúdenme a defender a Bogotá”, pidió, invitando a ciudadanos y colectivos a proponer ideas y participar en la construcción de ese espacio.

El temor es que, si no se actúa a tiempo, el corredor bajo el viaducto termine afectando sectores como la Carrera 15, la Caracas o la Primero de Mayo, vías donde el impacto urbano será directo.

En ciudades como Medellín o Ciudad de México, la intervención temprana permitió convertir estos espacios en zonas activas con canchas, comercio y buena iluminación. Bogotá tiene ahora la oportunidad de seguir ese camino.

La discusión ya está sobre la mesa. El reto será que el Metro sea bonito y funcional arriba, pero también seguro y vivo abajo, para que el espacio público no se pierda, sino que se transforme en uno de los proyectos urbanos más grandes de la ciudad.