Cementerio Central de Bogotá

El del billete de 20 mil: la tumba que muchos buscan por prosperidad

Los visitantes llevaban un billete y lo frotaban contra la lápida, esperando atraer abundancia económica.

Colprensa / Banco de la República de Colombia Julio Garavito es un recordado astrónomo por su imagen en el antiguo billete de 20.000 pesos.

Hay tumbas que guardan silencio. Otras parecen susurrar historias cuando cae la tarde. En el Cementerio Central de Bogotá, entre mausoleos antiguos y pasos que resuenan sobre la piedra, hay una que se volvió leyenda urbana. Una que mezcla ciencia, fe popular y billetes de veinte mil.

La protagonista es la tumba de Julio Garavito, el astrónomo que muchos recuerdan por su rostro serio en el antiguo billete de $20.000. Su historia no se quedó en los libros ni en los cráteres lunares. También se instaló en la imaginación popular.

¿Cómo es la tumba de Julio Garavito y por qué la visitan?

La tumba está completamente pintada de azul y tiene en el centro una columna trunca, reseña Señal Memoria. En su estructura se observa una serigrafía del cometa Halley, detalle que conecta directamente con su legado científico.

El lugar suele estar adornado con rosas y dulces, dejados por quienes llegan con una petición personal. Cuando aún existían, los visitantes llevaban un billete de 20.000 pesos y lo frotaban contra la lápida, esperando atraer abundancia económica.

De acuerdo con información de la Alcaldía de Bogotá, entre los asistentes se popularizó la creencia de que quien visitaba su tumba jamás se quedaba sin uno de esos billetes en la billetera. El gesto se repetía, una y otra vez, sobre las columnas del sepulcro.

Incluso, según relatos recogidos en el mismo lugar, algunas personas vinculadas al bajo mundo acudían para pedir favores y protección, cerrando siempre la visita con el ritual del billete.

El astrónomo más importante que ha tenido Colombia

Señal Memoria cuenta que Julio Garavito Armero (1865-1920) fue destacado como una de las figuras más sobresalientes del mundo científico colombiano entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Su reconocimiento trascendió fronteras. Desde 1970, un grupo de cráteres en la cara oculta de la Luna lleva su nombre. Están ubicados en los 47,6° de latitud sur y 156,7° de longitud este, y el principal tiene una anchura aproximada de 80 kilómetros.

Ese homenaje lo convirtió en el primer latinoamericano en recibir este honor por parte de la Unión Astronómica Internacional, según detalla Señal Memoria.

Además, sus avances fueron citados en 1961 por científicos como Dirk Brouwer y Gerald M. Clemence, del Observatorio de Yale y del Observatorio Naval de los Estados Unidos, en el libro Methods of Celestial Mechanics.

Del billete de 20.000 al mito urbano en Bogotá

La Alcaldía recuerda que el antiguo billete de 20.000 pesos, que comenzó a circular en 1996, llevó su rostro durante años. Para muchos colombianos, esa fue la puerta de entrada para conocer su nombre.

Con el cambio del billete, que ahora tiene la imagen del expresidente Alfonso López Michelsen, la tradición perdió fuerza. Aun así, la tumba azul continúa siendo un punto de referencia para curiosos y creyentes.

Entre estos datos históricos la figura de Julio Garavito quedó suspendida entre la ciencia y la superstición. Su legado viaja desde los cráteres de la Luna hasta los pasillos silenciosos del Cementerio Central.