Salto del Tequendama

Los secretos que esconde el Salto del Tequendama: voces, sombras y un abismo que no perdona

Cuentan que en este lugar, a solo 30 kilómetros de Bogotá, las almas no descansan y el ambiente hiela la sangre.

Composición con imagen de la CAR El eco de esas historias todavía retumba en las paredes del castillo, en las piedras del camino y en el estruendo del agua.

A solo 30 kilómetros de Bogotá, entre neblinas espesas y un silencio que pesa, el Salto del Tequendama es mucho más que una cascada. Quien se ha parado frente a ese abismo lo sabe: allí no solo cae agua, también se sienten presencias que no se ven, pero que erizan la piel.

Este sitio, cargado de belleza natural, también es el escenario de historias oscuras, tragedias humanas y leyendas que han sobrevivido por generaciones. Muchos lo visitan por turismo, otros por curiosidad… y algunos, lamentablemente, por razones más profundas y dolorosas.

El mito se alimenta de lo real: tragedias que sí ocurrieron

En 2022, el caso del empresario Gerardo Segura, quien se habría lanzado con su carro por el abismo junto a una mujer, reactivó las alertas. No era un hecho aislado. Desde hace décadas, el Salto del Tequendama ha sido escenario de finales trágicos.

En los años 40, cronistas judiciales se peleaban por cubrir los casos ocurridos allí. Se decía que algunos vendedores recogían cartas de despedida para vendérselas a los periodistas, y hasta se inventaban otras para satisfacer el morbo. Esa mezcla de realidad y ficción fue dándole al lugar un aire cada vez más tenebroso.

Un sitio donde la muerte parece quedarse

El nombre de “lago de los muertos” no surgió por casualidad. Durante años, muchos eligieron este lugar para quitarse la vida. Algunas personas incluso aseguran que la cascada ejerce una especie de atracción fatal, como si llamara a quienes se acercan demasiado al borde.

El eco de esas historias todavía retumba en las paredes del castillo, en las piedras del camino y en el estruendo del agua, que lo cubre todo, incluso el miedo.

El castillo que pasó de hotel de lujo a casa de fantasmas

En la cima del abismo se levanta el antiguo hotel Salto del Tequendama, construido entre 1923 y 1927. Fue un ícono de lujo, con fiestas de gala, baños compartidos y visitas de la alta sociedad. Pero con el paso del tiempo, la contaminación del río y el abandono lo convirtieron en una ruina maldita, según muchos habitantes de la zona.

En 1986, unos fanáticos intentaron incendiar el edificio porque aseguraban que estaba “poseído”. Y aunque hoy funciona como museo, varios visitantes siguen reportando ruidos, sombras y cambios bruscos de temperatura en su interior.

Voces, sombras y el espíritu de una monja decapitada

Una de las leyendas más repetidas es la de una monja que murió en un accidente cuando su vehículo cayó al vacío. Su cabeza se desprendió en el impacto, y desde entonces, varios aseguran haberla visto caminando por la zona, con su hábito flotando entre la neblina.

También se habla de risas, lamentos y voces que salen del bosque, como si algo —o alguien— se negara a irse. Las historias de quienes visitan el lugar no se quedan solo en palabras: algunas han sido grabadas, otras compartidas por generaciones.

Una noche de miedo con cámara encendida: lo que vivió “Rolo Misterioso”

Uno de los relatos más recientes lo protagonizó el youtuber bogotano “Rolo Misterioso”, quien se atrevió a pasar una noche completa solo, grabando cada minuto. El objetivo: registrar actividad paranormal. Y aunque no captó apariciones claras, sí escuchó una voz que, según él, le respondió “sí” cuando preguntó si había algún espíritu presente.

Durante esas horas enfrentó no solo el frío y la oscuridad, sino una sensación pesada. En medio de su recorrido encontró una estatua de la Virgen María frente al abismo, puesta allí para evitar más tragedias. Pero para él, esa imagen solo aumentó la tensión.