Bogotá está llena de relatos que sobreviven al paso del tiempo. Historias de iglesias, personajes antiguos, tragedias y misterios siguen rodando por sus calles, especialmente cuando una fecha particular hace que alguien desempolve aquello que parecía guardado en la memoria.
Este 31 de agosto trae precisamente una de esas historias. Se trata de una antigua profecía atribuida al sacerdote Francisco Margallo y Duquesne, un cura bogotano que vivió entre los siglos XVIII y XIX y terminó convertido en protagonista de una inquietante leyenda.
La frase atribuida al religioso tiene todos los ingredientes para quedarse dando vueltas en la cabeza: habla de un 31 de agosto, un año desconocido y sucesivos terremotos en Santa Fe, nombre que tenía Bogotá en aquella época.
La historia se vuelve todavía más llamativa al revisar lo que ocurrió después. Temblores, una capilla destruida, cuatro movimientos durante un mismo febrero y hasta la caída de una torre en Chapinero terminaron alimentando un relato que lleva cerca de dos siglos rondando la capital.
¿Qué dice la profecía de Margallo sobre un terremoto el 31 de agosto?
Llegó el 31 de agosto y con la fecha volvió una vieja historia que seguramente más de un bogotano ha escuchado: la del supuesto gran terremoto que algún día sacudiría Bogotá. Pero, ¿de dónde salió esta historia y por qué precisamente hoy vuelve a sonar?
Para encontrar el origen hay que devolverse hasta los tiempos del padre Francisco Margallo. Al sacerdote le atribuyen una frase que dejó una fecha marcada, pero escondió el dato más importante: “El 31 de agosto de un año que no diré, sucesivos terremotos destruirán a Santa Fe”.
Y ahí fue donde quedó sembrada la duda. Margallo habría dicho la fecha, pero nunca reveló de qué año estaba hablando. Así que cada vez que llega esta fecha, la antigua profecía tiene la oportunidad perfecta para volver a aparecer.
Lo que más le puso misterio al asunto es que un 31 de agosto de 1917 Bogotá sí fue sacudida por un fuerte terremoto y la torre de la iglesia de Lourdes de Chapinero terminó afectada. La coincidencia hizo que muchos desempolvaran inmediatamente las palabras de Margallo.
Desde entonces quedó rodando la historia. ¿Profecía, coincidencia o una de esas leyendas bogotanas que se resisten a desaparecer?
¿Quién fue Francisco Margallo? El cura que dictó la profecía
Detrás de la historia había un sacerdote nacido en la misma ciudad que supuestamente terminaría protagonizando su profecía. El canal de YouTube R. T. G. El Placer De Explorar en su sección Colombia Oculta cuenta que Francisco Margallo y Duquesne nació en Santa Fe en 1765.
Su juventud estuvo marcada por las responsabilidades familiares. Según esa narración, perdió a su padre y tuvo que trabajar para sostener a su madre y a una hermana que tenía dificultades para caminar. Después logró estudiar filosofía en el Colegio de San Bartolomé.
Margallo llegó relativamente tarde al sacerdocio. La misma fuente señala que se ordenó en 1816, cuando tenía 51 años, y alcanzó reconocimiento por su oratoria. Sus sermones se hicieron famosos y su figura comenzó a ganar espacio entre los habitantes de aquella Santa Fe.
El canal de YouTube de Marla Perdomo Oficial amplía el perfil y lo presenta como sacerdote, matemático y astrónomo, además de relacionarlo con el estudio de los muiscas. Howard Gutiérrez, desde Conexión Enigma, también destaca el papel que tuvo el religioso dentro de esta antigua historia capitalina.
¿Cómo comenzó la historia de Margallo y los terremotos en Bogotá?
Mucho antes de aparecer la famosa fecha del 31 de agosto hubo otro episodio que empezó a construir la leyenda. Todo se remonta a 1827, cuando un duelo con pistolas terminó con la muerte de uno de los participantes.
Colombia Oculta relata que el fallecido era extranjero y masón. Su cuerpo fue llevado a la capilla del Sagrario para las honras fúnebres, situación que habría enfurecido a Margallo porque los duelos estaban prohibidos y eran condenados por la Iglesia.
Howard Gutiérrez reconstruye el episodio con más detalles en Conexión Enigma. Según su narración, todo comenzó después de un incidente ocurrido durante un baile en la Casa de San Carlos y el duelo finalmente tuvo lugar el 30 de octubre de 1827, cerca del río Fucha.
Las exequias se realizaron el primero de noviembre, según esa versión. Margallo habría rechazado lo sucedido y posteriormente pronunció unas palabras que, vistas a la luz de lo ocurrido días después, terminaron dándole un giro bastante particular a la historia.
¿Margallo anunció la destrucción de la capilla del Sagrario?
Aquí es donde la historia de Margallo comienza a ponerse más curiosa. Tras la polémica por las honras fúnebres, el sacerdote habría asegurado que no volvería a entrar a la capilla del Sagrario, pues consideraba que el templo había sido profanado.
Margallo incluso habría soltado una frase que, días después, tomó otro peso: no quería morir bajo las ruinas de la capilla. También habría elevado una oración para que lo ocurrido dentro del templo no terminara causando su destrucción.
Y entonces llegó la coincidencia que alimentó la fama del sacerdote. Colombia Oculta y Conexión Enigma señalan que el 16 de noviembre de 1827, hacia las 6 de la tarde, un terremoto destrozó la capilla del Sagrario, apenas 17 días después de aquella advertencia.
Con el templo en ruinas, las palabras de Margallo dejaron de ser un sermón más para quienes conocían la historia. Había hablado de las ruinas de la capilla y, pocos días después, la capilla terminó destruida por un terremoto. Así comenzó a crecer la leyenda alrededor del cura.
Los cuatro temblores que hicieron crecer la fama de Margallo
Después vino otro episodio inquietante. Colombia Oculta cuenta que, durante una misa dedicada a las víctimas del terremoto, Margallo habría pronunciado otra frase inesperada: “Elevemos oración al Señor porque los temblores de febrero no sean tan malos como este”.
Febrero todavía no había llegado. La gente presente, según el relato, quedó sin entender exactamente a qué se refería. El calendario avanzó y aquella frase habría adquirido otra dimensión apenas unos meses después. Luego se habrían registrado movimientos en Bogotá los días 9, 24, 28 y 29 de febrero de 1828.
Cuatro movimientos durante el mes que Margallo había mencionado resultaron suficientes para agrandar su fama. La historia ya tenía una capilla destruida y varios temblores. Sin embargo, todavía faltaba la coincidencia que terminaría conectando la leyenda directamente con el 31 de agosto.
¿Otra coincidencia? La torre de Lourdes que cayó un 31 de agosto
La iglesia de Nuestra Señora de Lourdes aparece en otro de los capítulos más famosos de esta historia. Colombia Oculta atribuye al sacerdote una advertencia particular: cuando terminara de construirse la torre central del templo, esta se vendría abajo.
Howard Gutiérrez también recoge esa frase en Conexión Enigma y la conecta con lo sucedido décadas más tarde. Según ambos relatos, pasaron cerca de 90 años antes de que un movimiento de tierra volviera a recordar el nombre de Margallo.
Era 31 de agosto de 1917 y la iglesia de Lourdes estaba cerca de terminarse. Colombia Oculta señala que hacia las 6 de la mañana un fuerte temblor golpeó la ciudad y destruyó la torre del templo.
La fecha hizo que la coincidencia fuera doble. Había caído la torre mencionada en una antigua advertencia y todo ocurrió precisamente un 31 de agosto, el mismo día que aparecía en la profecía sobre los terremotos que supuestamente destruirían Santa Fe.
La noche en que Bogotá le tuvo miedo a la profecía
Aquel día fue suficiente para que la vieja historia regresara con fuerza. Según Colombia Oculta, cuando cayó la torre de Lourdes los habitantes recordaron inmediatamente la otra profecía atribuida a Margallo y comenzaron a esperar los “sucesivos terremotos” anunciados por el sacerdote.
El temor llegó hasta la noche. La narración asegura que muchas personas durmieron fuera de sus casas esperando que volvieran los movimientos. Howard Gutiérrez también relata que algunos habitantes preferían salir de sus viviendas e incluso desplazarse hacia sectores ubicados fuera de Bogotá.
La noche finalmente pasó, según Colombia Oculta, y el desastre anunciado por la profecía no llegó. Entonces apareció una explicación que permitió que la historia siguiera viva: Margallo había mencionado el 31 de agosto, pero nunca habría revelado el año.
Cada 31 de agosto la historia renace
Ese pequeño detalle explica buena parte de la supervivencia de la leyenda. Si el sacerdote nunca mencionó el año, cualquier 31 de agosto podía convertirse en la fecha señalada. Así, el paso del calendario terminó jugando a favor de la historia.
Howard Gutiérrez cuenta en Conexión Enigma que el relato llegó a instalarse entre los bogotanos y durante años se hablaba de la profecía cuando se acercaba esa fecha. Con el tiempo, según explica, la tradición fue perdiendo fuerza y muchas personas dejaron de conocerla.
Marla Perdomo Oficial señala que otros movimientos volvieron a desempolvar el relato. Su narración menciona un sismo del 30 de agosto de 1973 y otro ocurrido en agosto de 2023, episodios que habrían servido para traer nuevamente a Margallo a la conversación.
Aunque la misma fuente señala que el Servicio Geológico Colombiano explicó en 2023 que los terremotos no pueden predecirse de esa manera y que la coincidencia alrededor de las fechas resulta anecdótica. Esa precisión pone una frontera entre la leyenda y la explicación científica.
¿Profecía o coincidencia? La historia que Bogotá todavía recuerda
Ahí está precisamente el encanto de esta vieja historia bogotana. Entre todas las versiones queda una frase que ha demostrado tener suficiente fuerza para sobrevivir durante generaciones: “El 31 de agosto de un año que no diré”.
Cada vez que el calendario llega nuevamente a esta fecha Margallo tiene otra oportunidad para regresar a las conversaciones de Bogotá. La profecía sigue siendo parte del misterio y la tradición oral, mientras la fecha continúa pasando año tras año y dejando la vieja historia abierta.