Paranormal

Engativá tiene su propia bruja: tiene con los pelos de punta a vecinos

En las diferentes versiones unos hablan de persecuciones, juegos en la noche y otros de simples ruidos en la ventana.

Fotocomposición de Alerta con imagen de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte En la madrugada aparecería como una lechuza blanca de gran tamaño que golpea puertas y ventanas de las casas.

En el occidente de Bogotá, donde la ciudad se mezcla con humedales, puentes y conjuntos residenciales, todavía sobreviven historias que se cuentan al caer la tarde. Entre el ruido de la Calle 80 y el silencio que llega después de las siete, hay un relato que se niega a desaparecer.

En el sector de El Cortijo, en Engativá, vecinos y gestores culturales han puesto sobre la mesa una leyenda que ronda bosques, parques y ventanas: la Bruja del Cortijo. Esta vez, la historia toma fuerza desde las voces que la recogieron y la convirtieron en libro.

La bruja que ronda parques y bosques en El Cortijo

En el pódcast Cultura en Bogotá, producido por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, se cuenta que en las inmediaciones de El Cortijo habita una bruja que deambula por bosques y parques cercanos a los conjuntos residenciales.

Según el relato, puede transformarse en lechuza o en un enorme perro negro. Como ave, se posa frente a personas que están solas, juega sin dejarse alcanzar y, en ocasiones, golpea ventanas para llamar la atención.

Además, advierten que, si alguien intenta seguirla hacia el interior del bosque, podría perderse. Se habla de sombras que cruzan en la noche y desaparecen entre los árboles, dejando solo el sonido del viento.

Juan Martín Bocanegra cuenta que escuchó la historia hace más de 20 años en un taller de escritura con jóvenes. Una adolescente la había oído de un celador del sector. Con el tiempo, entendieron que estaban ante un fragmento del patrimonio oral local.

Junto a Juan Pablo García recorrieron barrios como Quirigua y Bachué buscando rastros. Descubrieron casi por casualidad el Parque de las Brujas y ubicaron puntos mencionados por vecinos. Esa investigación terminó convertida en un libro ilustrado apoyado por una beca del Distrito.

Libro ilustrado la Bruja de El CortijoCrédito: Alcaldía de Bogotá

La mujer que pregunta la hora y luego desaparece

Mientras el pódcast pone el foco en el bosque y las transformaciones, el canal de YouTube El Geekofono recoge otra cara del relato. Allí se habla de una mujer adulta, vestida como cualquier vecina, que puede acercarse a pedir indicaciones o preguntar la hora.

No tiene rasgos extraños. Pasa desapercibida. La inquietud llega después, cuando quien habló con ella vuelve la mirada y ya no la encuentra. Desaparece sin dejar rastro en cuestión de segundos.

Esa misma fuente menciona la versión de una lechuza blanca de gran tamaño que golpea puertas y ventanas en la madrugada. La recomendación popular que circula en el sector es evitar abrir o enfrentarla cuando todo está en silencio.

Entre lechuzas reales y memoria del territorio

La Secretaría también se menciona reportes de vecinos que han visto lechuzas y búhos acercarse a las ventanas e incluso picotear los vidrios. Algunos lo toman con curiosidad; otros sienten temor.

Los autores conectan la figura con Witaka, asociada a la noche en la mitología muisca y representada como lechuza. Aclaran que no se trata de un mito muisca, pero reconocen un eco simbólico en esa ave que vigila la oscuridad.

El sector, recuerdan, fue hace décadas un bosque más denso ligado a la ronda del humedal y al río Bogotá. El avance urbano transformó ese paisaje, y la leyenda aparece como una forma de hablar de ese territorio que cambió.

Una leyenda que sigue creciendo en Engativá

Las versiones no son idénticas. Unos hablan de persecuciones, otros de juegos en la noche, otros de simples ruidos en la ventana. Cada testimonio añade un detalle y ajusta la historia al recuerdo personal.

Entre los testimonios que se recogen la Bruja del Cortijo se mueve entre mujer, perro y lechuza. Entre parque y conjunto. Entre lo real y lo que todavía nadie logra explicar. Lo que se sabe es que en El Cortijo, cuando cae la noche y el bosque queda en penumbra, la historia vuelve a caminar.