En los últimos días llegó a Bogotá un robot humanoide diseñado para funciones de vigilancia y control de seguridad en las calles de la ciudad. Funciona con inteligencia artificial (IA) y se espera que opere en espacios públicos, como centros comerciales y otros corredores de alto flujo de personas.
El robot, según la compañía que lo trae, detecta actividades de inseguridad, previene delitos y comportamientos sospechosos, y podría tener conexión directa con las autoridades.
Su nombre es Vicente, el guarda de la gente. Este robot humanoide, supuestamente, podría hacer patrullajes teleoperados en zonas de alto riesgo de la capital. Su objetivo es optimizar la vigilancia reactiva mediante movilidad robótica avanzada.
Vicente estará anclado a una central de monitoreo que permite detectar hechos relacionados con hurto u otra actividad sospechosa; al activarse los protocolos de seguridad, se establecerá contacto inmediato con la Policía y el cuadrante específico del sector.
La compañía que está detrás del humanoide ha indicado que, una vez se detecten estos hechos aislados contra la seguridad ciudadana, habrá un despliegue de fuerza privada, escoltas y supervisores para combatir la delincuencia.
"Vicente tiene dos modalidades: respuestas programadas —que se configuran según su ubicación y funciones— y un modo autónomo. Funciona con IA. Cualquier respuesta se conecta con su sistema y se emite", indicó Pablo Díaz, gerente estratégico de Andiseg, empresa de seguridad privada.
¿Qué dice Vicente sobre reemplazar a los humanos?
Vicente tiene programadas respuestas para quien le pregunte si sustituirá el trabajo humano.
"No soy un sustituto del personal humano, sino una extensión remota con percepción aumentada. Mi función principal es permitir que los expertos operen a través de mi estructura humanoide, evaluando situaciones de riesgo sin exponer su integridad física. Soy la fusión entre el juicio humano y la movilidad robótica avanzada", señaló Vicente.