En Bogotá se encendieron todas las alarmas. Lo que parecía una madrugada tranquila terminó convertido en un golpe certero de las autoridades a un plan que, según información oficial, habría buscado generar caos justo en la antesala de las elecciones del 8 de marzo. Esta vez, el frenazo llegó a tiempo: un operativo conjunto de la DIJIN, la DEA, la Fiscalía y el GAULA Militar permitió ubicar lo que las propias instituciones describen como un espacio dedicado a la fabricación de partes para artefactos explosivos improvisados.
El hallazgo ocurrió el 25 de febrero de 2026 en la localidad de Usme, al sur de Bogotá, donde los investigadores localizaron un depósito clandestino que operaba como un taller artesanal. Allí, según el reporte, dos personas fueron capturadas en flagrancia y se incautó un material que encendió las alertas por su potencial letal. Aunque en la capital ya se han visto casos relacionados con explosivos, esta vez las autoridades se encontraron con algo más estructurado, con elementos listos para armar dispositivos y otros en plena fabricación.
Un taller de guerra en pleno sur de Bogotá
El inventario encontrado habla por sí solo. De acuerdo con el informe policial, el depósito contenía piezas y cuerpos de artefactos explosivos improvisados en forma de cilindros y granadas de 60 mm; además de un lanzagranadas calibre 40 mm de fabricación artesanal, 897 cartuchos calibre 5.56, piezas para ensamblar un MGL artesanal y varias partes sueltas de armas de fuego, entre ellas culatines, percutores y empuñaduras. También había cerca de un kilo de pólvora negra y cinco kilos de insumos que ahora pasan por peritaje.
Según la información recopilada por los investigadores, con el material hallado podría montarse una producción de más de 70 artefactos explosivos improvisados, cifra que, de confirmarse, resulta significativa si se compara con otros decomisos realizados en el pasado. Las autoridades señalaron que el punto encontrado no era un simple escondite, sino un lugar cuyo propósito habría sido ensamblar las partes necesarias para cometer acciones violentas en la ciudad.
El 8 de marzo estaba en la mira
De acuerdo con una fuente de inteligencia citada en el reporte, el material tenía como destino la ejecución de acciones terroristas en Bogotá, especialmente durante la jornada electoral del 8 de marzo. Quien habría estado detrás de esta operación sería el Frente de Guerra Urbano Nacional del ELN, uno de los brazos urbanos de ese grupo ilegal, que en otras ocasiones ha sido señalado de planear ataques en áreas metropolitanas.
Aunque la Fiscalía y los equipos de investigación continúan verificando la ruta de los materiales, la hipótesis que cobra fuerza es que el depósito operaba desde hace algún tiempo y mantenía una cadena de producción artesanal para abastecer posibles acciones. El operativo del 25 de febrero, entonces, habría evitado que estas piezas llegaran a instancias donde pudieran ensamblarse en artefactos funcionales y, según las autoridades, usados en espacios de alta afluencia.
Una operación que corta una línea de riesgo
La coordinación entre DIJIN, DEA, Fiscalía y GAULA Militar fue clave para localizar el sitio. El reporte afirma que la investigación integró seguimiento de fuentes humanas, análisis de patrones y cruces de información que permitieron ubicar el punto exacto donde se almacenaba el material. La captura de los dos señalados se produjo durante el procedimiento de allanamiento, y ahora enfrentarán un proceso judicial que incluirá peritaje completo de cada pieza incautada.
Las autoridades también detallaron que el material encontrado tenía características que evidenciaban un proceso de fabricación continuo, algo que, de confirmarse, mostraría una estructura operativa en zona urbana, con capacidad para mantener una línea de producción básica de explosivos improvisados.
Un golpe que abre interrogantes
La incautación no solo evitó que estas piezas llegaran a su destino final, sino que dejó varias preguntas abiertas. Entre ellas, si existían más puntos de acopio en la ciudad, cuántas personas forman parte de esta estructura y cuál era el objetivo específico en Bogotá durante la jornada electoral. Las autoridades trabajan ahora en la verificación de datos, la trazabilidad del material y la identificación de otros posibles responsables.
Por ahora, lo claro es que se evitó que más de 70 artefactos en potencia quedaran en manos de un grupo armado que, según inteligencia, tenía planes de activar acciones contra la ciudad. Si bien la investigación continúa, el hallazgo representa un freno importante en el panorama de seguridad para la capital.