Un parqueadero público del barrio El Carmen, en Tunjuelito, terminó en la mira de las autoridades tras un operativo que puso al descubierto un desguazadero camuflado entre celdas de estacionamiento y avisos de “se reciben carros por hora”. La movida la lideraron la Secretaría de Seguridad de Bogotá y la Policía Metropolitana, que llegaron al sitio guiadas por el rastreo satelital de un camión hurtado bajo la modalidad de “alado” (empujado o encendido sin llave convencional). La jugada tecnológica dejó al descubierto un punto donde, según los uniformados, desarmaban vehículos para vender autopartes en el mercado ilegal.
El caso arrancó cuando la víctima reportó el hurto del camión y activó el GPS. La señal, más precisa que cualquier pista a la antigua, marcó directo a un parqueadero en Tunjuelito. Los equipos se desplegaron, hicieron la verificación y, al ingresar, encontraron no solo el automotor robado, sino dos carros adicionales con reporte de hurto y dos cabinas que, a simple vista, ya estaban siendo desmontadas. Allí mismo fue capturada una mujer de 38 años, señalada como la encargada del lugar, quien deberá responder por receptación mientras avanza la investigación sobre la red que operaba detrás del negocio.
Desguazadero en Tunjuelito: así cayó la fachada de un parqueadero
Según la primera reconstrucción, la banda usaba la fachada de parqueadero público para mover carros robados sin levantar sospechas. Los vehículos ingresaban “legalitos”, con tiquete, y adentro los esperaban herramientas, estanterías y zonas de trabajo donde comenzaba el desarme. Entre piezas y cabinas reducidas, los investigadores hallaron indicios de que el sitio hacía de bodega y taller a la vez, lo que facilitaba partir el botín en autopartes y sacarlas por goteo, entre clientes de ocasión y pedidos puntuales.
La modalidad de “alado” encaja con esa lógica: no requiere violencia abierta, reduce el ruido y, si el carro no tiene bloqueos adicionales, permite moverlo con rapidez. Por eso el rastreo satelital fue determinante: al marcar cada desplazamiento, guió a los policías hasta el punto exacto. Una vez dentro, se realizó la verificación legal de placas y seriales, y se procedió con la captura de la administradora del sitio, la inmovilización de lo hallado y el cierre preventivo del establecimiento para adelantar los actos urgentes.
Modalidad de ‘alado’, GPS y trabajo conjunto: claves de la operación
La Secretaría de Seguridad de Bogotá explicó que el procedimiento hace parte de la estrategia para golpear las economías criminales que sobreviven del hurto de vehículos y el tráfico de autopartes. En su comunicación oficial, la entidad precisó: “Este desguazadero operaba bajo la fachada de un parqueadero público en Tunjuelito. La Policía de Bogotá llegó al lugar utilizando el GPS de un camión que había sido hurtado. En el establecimiento encontraron dos vehículos con reporte de hurto y dos cabinas de automotores que habrían sido desarmadas para comercializar sus partes. Una mujer de 38 años fue capturada. Seguimos #DeFrenteContraElCrimen llegando a cualquier establecimiento que se preste para cometer actividades ilegales.”
En el mismo sentido, el informe detalló: “Este vehículo fue robado a través de la modalidad de al lado y terminó en un desguazadero que funcionaba como parqueadero público en el barrio El Carmen en Tunjuelito. El sistema de rastreo satelital del vehículo permitió ubicar el punto exacto donde se encontraba. Al verificar el establecimiento, los uniformados hallaron dos vehículos que tenían reporte por hurto y dos cabinas de automotores que al parecer ya habían sido desarmados para vender sus autopartes. Durante el procedimiento fue capturada una mujer de 38 años, quien sería la encargada del lugar y deberá responder por el delito de receptación.”
La investigación ahora busca establecer cuánto tiempo llevaba funcionando el esquema, quiénes estaban detrás del suministro de carros robados y qué canales de venta usaban para colocar las piezas. También se verifican cámaras cercanas, cruces de llamadas y rastros de pagos asociados a la administración del parqueadero.
Claves para no caer: prevención, bloqueo y denuncia
Aunque cada caso tiene su libreto, hay recomendaciones que ayudan a bajar el riesgo. Primero, reforzar el bloqueo antirrobo más allá del mando original: corta corriente, traba pedal o bloqueo de palanca son aliados que frenan el “alado” y obligan al ladrón a perder tiempo. Segundo, instalar un GPS confiable con alertas en tiempo real y geocercas; si el carro se mueve fuera de la zona definida, el dueño recibe un aviso inmediato. Tercero, evitar dejar el vehículo en parqueaderos improvisados o sin registro formal; es mejor usar sitios con camaras y personal identificado.
Si el hurto ocurre, el triángulo de acción es sencillo: denunciar de inmediato, activar el rastreo y dar la ubicación a las autoridades para que se coordine el arribo en caliente. Cada minuto cuenta para evitar que el vehículo termine en una bodega de desguace donde, en cuestión de horas, puede quedar reducido a piezas.
El golpe en Tunjuelito muestra que la mezcla de tecnología, reacción policial y coordinación institucional sigue dando resultados. Para los conductores, el mensaje es claro: sumar capas de protección y preferir parqueaderos formales; para los delincuentes, que el “parqueadero del terror” ya no les sirve de escondite. La ciudad mantiene el foco en esta cadena criminal y, con cada operativo, busca quitarle oxígeno al mercado negro de autopartes que tanto golpea el bolsillo de los ciudadanos.