Metro de Bogotá

Le llegó vigilancia al Metro de Bogotá: supervisión rigurosa tiene a obreros juiciosos

¡El Metro no se detiene! Con un 72% de avance y 4 km de vía instalada, la Primera Línea entra en su fase más crítica y emocionante.

Colprensa/ Freepik Obras del Metro de Bogotá

El Metro de Bogotá ya se ve, ya se siente y ya va sonando duro. Con un 72% de avance, la obra estrella de la ciudad empieza a tomar forma real: rieles montados, estaciones en proceso, trenes llegando y obreros que no paran ni para tomar tinto. Pero junto con ese empujón gigante llegó también alguien que no deja pasar ni una: la Personería de Bogotá, que ahora está respirándole en la nuca a los contratistas para que no se descuadren ni medio día.

Vigilancia de sol a sol

La Personería anda con el chaleco puesto, casco en mano y botas llenas de polvo. No están ahí de paseo ni de foto: se montaron al viaducto a revisar tornillos, vigas, soldaduras, papeleo y hasta cronogramas. “Desde la Personería de Bogotá realizamos la visita en terreno para mirar los avances de la obra y garantizar el avance del proyecto”, explicó Laura Sánchez, una de las voceras del ente de control, quien dejó claro que el ojo está puesto y bien abierto.

Y es que el trabajo no es menor. Hoy, el proyecto tiene 4 kilómetros de vía férrea ya instalados, y cada día unos 15.500 trabajadores se levantan a poner ladrillos, cables, concreto y sudor para que la primera línea sea por fin una realidad después de décadas de promesas.

Según Sánchez, “el proyecto ya supera el 72% de avance, marcando un hito en la movilidad de nuestra ciudad. Desde la Personería de Bogotá continuaremos ejerciendo vigilancia preventiva y seguimiento permanente para verificar el cumplimiento de los cronogramas y la correcta culminación de esta obra estratégica para Bogotá”.

En otras palabras: aquí no se duerme, no se inventan excusas y no habrá cuentos chinos al final.

¿Qué es lo que ya está listo?

El Metro ya empezó a mostrar músculo. Con 30 trenes pedidos —y seis ya desembarcados en Bogotá—, el sistema se prepara para mover gente a lo grande:

  • 16 estaciones
  • 24 kilómetros de recorrido elevado
  • Trenes con seis vagones, cada uno con capacidad para 300 personas
  • Hasta 1.800 pasajeros por tren

Si todo sigue el ritmo que exige la Personería, la ciudad podrá por fin montarse al primer metro de su historia sin retrasos ni enredos administrativos.

Nada de improvisaciones

En su visita, Sánchez fue clara: “El desarrollo de la ciudad debe avanzar con transparencia y garantías para todos”. Esa frase, aunque suena técnica, en la práctica significa que a los contratistas no les van a permitir jugar al escondite con los plazos, ni inflar costos, ni inventar problemas de última hora.

La instrucción es simple: cumplan bien y cumplan a tiempo.

Por eso, la Personería no solo revisa planos y estructuras: también sigue la ruta de cada peso invertido. “Desde la Personería de Bogotá continuaremos haciendo seguimiento para que este gran proyecto se desarrolle con transparencia y en beneficio de la ciudadanía”, remató Sánchez, dejando claro que el trabajo no se negocia.

Un Metro que ya se asoma

Mientras miles de obreros se mueven en turnos maratónicos, la promesa de ver un tren rodando por la capital ya empieza a sentirse más cerca. Los viaductos crecen, las columnas se multiplican y los primeros trenes ya están descansando en patios y talleres esperando su momento de brillar.

Por ahora, lo único seguro es que la Personería no va a soltar el proyecto hasta verlo funcionando. “Personería de Bogotá: resolutiva, oportuna, pero sobre todo humana”, concluyó Sánchez.

Y sí, tal parece que con esta vigilancia extra, al Metro le llegó su despertador oficial… y no lo van a dejar apagarlo.