En entrevista con Noticiero Alerta 104.4 FM, Paula Ibáñez contó cómo fue víctima de un atraco durante la madrugada del martes 20 de octubre, cuando se movilizaba por la avenida Guayacanes para ingresar al barrio Patio Bonito, en la localidad de Kennedy, al suroccidente de Bogotá.
¿Cómo ocurrió el robo?
Eran aproximadamente las 4:00 de la mañana cuando Paula tomó la ruta habitual para dirigirse a su trabajo, al llegar al semáforo de la avenida Guayacanes esperó el cambio de luz y continuó su camino, pero al cruzar hacia Patio Bonito, dos motocicletas se atravesaron en su camino, cada una transportaba a dos hombres y los parrilleros se bajaron para abordarla.
Uno de ellos le ordenó bajarse de la moto eléctrica, mientras el otro se acercó para quitarle sus pertenencias, ante el temor de que la situación empeorara, Paula decidió obedecer y no resistirse: "Se me atravesaron dos motos, en cada moto iba de a dos tipos. Se bajaron dos, se bajó el parrillero de cada moto, se me vinieron encima, yo frené obviamente. Yo me bajé de mi cicla porque uno de los tipos me dijo que me bajara, yo no puse resistencia ni nada porque, pues, la verdad, me dio mucho miedo".
Tras obligarla a bajarse, uno de los hombres se llevó la moto eléctrica, mientras el otro le exigió el celular, que guardaba en el bolsillo de su chaqueta reflectiva, y la maleta que tenía, aunque no lograron llevársela: "Como yo llevaba el reflectivo encima y el celular lo llevaba dentro de la chaqueta que llevaba debajo del reflectivo, el tipo me abrió la chaqueta reflectiva y me sacó el celular, que llevaba en el bolsillo, y la maleta también me la quitó, pero no sé si fue como del afán del momento, la maleta se le cayó y no, pues, la maleta no se la llevó".
Después de tomar el teléfono, el segundo hombre corrió hacia la motocicleta que lo esperaba y escapó con sus cómplices, que tomaron una vía hacia la zona principal de Patio Bonito, en dirección a la avenida Ciudad de Cali.
Paula recordó que los cuatro hombres vestían de negro y que las motocicletas eran pequeñas, similares a las NKD, aunque no pudo precisar la marca de los vehículos. También señaló que, por su forma de hablar, identificó a los dos hombres que la abordaron como venezolanos, pero aclaró que no logró establecer si quienes conducían las motos tenían la misma nacionalidad.
Paula denunció el robo
Después del atraco, Paula acudió a las autoridades para interponer la denuncia correspondiente. Sin embargo, hasta el momento de la entrevista, señaló que no había recibido información concreta sobre los avances de la investigación o la identificación de los responsables.
La mujer también contó que su esposo publicó lo ocurrido en un grupo comunitario del barrio, con el propósito de informar a otros residentes sobre lo sucedido y conocer si alguien tenía información que pudiera contribuir a esclarecer el caso.
Según relató, varias personas respondieron a esa publicación y aseguraron que habían conocido situaciones similares en el sector de la avenida Guayacanes. Algunos comentarios mencionaban a hombres que, presuntamente, se movilizaban en motocicletas pequeñas y vestían de negro, características que coincidirían con las descritas por Paula.
"Muchos comentarios decían que ya llevan varios tiempos ahí como en la zona, y lo mismo, los describen tal cual, igual que son vestidos de negro y motos pequeñas. O sea, ya están acostumbrados y es como por la zona de la Guayacanes que están robando casi que diario", afirmó la mujer en la entrevista con Noticiero Alerta 104.4 FM.
Por ahora, Paula espera que la denuncia permita avanzar en la identificación de los responsables y recuperar los elementos que le fueron robados.
El robo representa una deuda para la familia
Además de las consecuencias del atraco, Paula y su esposo todavía tienen una deuda por la moto eléctrica y el celular que les robaron, pues ambos artículos los habían comprado a crédito y aún les faltan cuotas por pagar.
La mujer explicó que los dos artículos fueron comprados a comienzos de 2026 y que no llevaban mucho tiempo de uso. Según sus cálculos, el valor conjunto de los elementos se acercaba a los $7.000.000, pues el teléfono era un iPhone y la moto eléctrica también había sido adquirida a crédito.
"La moto la habíamos sacado con mi esposo a crédito, fue un crédito que sacamos para la moto y el celular, precisamente, se sacó un crédito para comprar las dos cosas y, pues, actualmente todavía estamos pagando el crédito. Fue aproximadamente entre la moto y el celular más o menos unos 7 millones, porque el celular era un iPhone y las dos cosas fueron compradas a comienzos de año, pues no tenían tampoco mucho tiempo de uso", manifestó.
Así que la pareja tendrá que seguir pagando las cuotas de la moto eléctrica y el celular que les robaron, aunque ya no cuenten con estos artículos, mientras espera que las autoridades identifiquen a los responsables del atraco.