La investigación por la muerte de Liam Gael, un niño de 11 meses que falleció en septiembre del 2025 mientras se encontraba bajo el cuidado de un jardín infantil en el municipio de La Calera, Cundinamarca, tuvo un nuevo giro judicial esta semana con la liberación de su padre, quien había sido capturado por la Fiscalía bajo el señalamiento de un presunto acceso carnal abusivo contra el menor. La decisión fue adoptada por un juez de control de garantías, al considerar que el ente acusador no presentó pruebas suficientes para sustentar la imputación en su contra.
De acuerdo con la información revelada por Noticias RCN, durante la audiencia de legalización y control de la medida, la Fiscalía no logró acreditar elementos materiales probatorios que permitieran sostener la responsabilidad penal del padre del niño en los hechos investigados. Ante esa situación, el juez determinó que no se cumplían los requisitos legales para mantenerlo privado de la libertad, por lo que ordenó su excarcelación.
La captura del hombre se había producido en medio de una investigación que desde el inicio ha estado marcada por inconsistencias, demoras y contradicciones en los informes oficiales. La muerte de Liam Gael ocurrió cuando el menor se encontraba en un centro de cuidado infantil en La Calera, lo que dio lugar a múltiples sospechas, a indagaciones de la Fiscalía y a solicitudes reiteradas de la familia para acceder a los dictámenes periciales que explicaran qué ocurrió con el niño.
¿En qué queda la investigación por la muerte de Liam Gael?
Con la liberación del padre, el proceso penal entra en una nueva fase. La Fiscalía mantiene abierta la investigación, pero hasta el momento no ha presentado un resultado concluyente que permita definir quién habría sido responsable de los hechos que rodearon el fallecimiento del menor ni de los hallazgos reportados en los estudios forenses. En este contexto, el hombre que recuperó la libertad manifestó su disposición a someterse a pruebas genéticas que permitan contrastar su perfil con los rastros biológicos encontrados en el cuerpo del niño, con el fin de despejar las dudas que persisten en el expediente.
La familia de Liam Gael, por su parte, ha insistido en que durante varios meses solicitó sin éxito copia del dictamen completo de Medicina Legal, documento que, según se conoció posteriormente, contenía información relevante sobre la causa de la muerte y sobre otros hallazgos físicos. La falta de acceso oportuno a estos informes fue uno de los puntos que generó cuestionamientos sobre el manejo institucional del caso.
Mientras avanzan las actuaciones judiciales, la liberación del padre no implica el cierre de la investigación ni una declaración de inocencia definitiva, sino una consecuencia directa de la imposibilidad de la Fiscalía de demostrar, en esta etapa procesal, la existencia de una inferencia razonable de autoría o participación que justificara su detención.
Dos informes de Medicina Legal: uno por asfixia violenta y otro por causa viral
Uno de los elementos centrales que explica la complejidad del caso de Liam Gael es la existencia de dos informes de Medicina Legal que describen escenarios distintos sobre la causa y la manera de la muerte del niño. Según la información conocida, el primer dictamen estableció como causa de la muerte la sufocación por obstrucción de la vía aérea superior y clasificó la manera de la muerte como violenta, tipo homicidio. Este documento señalaba además la presencia de hematomas en el cuello del menor, compatibles con una posible compresión externa.
Posteriormente, un complemento del mismo estudio forense introdujo un nuevo elemento: la identificación de un virus sincitial respiratorio que habría generado una miocarditis linfocítica focal, lo que llevó a cambiar la causa de la muerte a un origen natural. Este segundo informe mantuvo, sin embargo, la referencia a otros hallazgos físicos y de laboratorio que no desaparecieron con la nueva hipótesis médica.
No obstante, ambos documentos coincidieron en un punto: la detección de líquidos masculinos y sangre en zonas íntimas del cuerpo del niño, lo que, junto con los análisis de biología, fue interpretado por los peritos como compatible con un trauma agudo crónico y abuso sexual. En los reportes también se indicó que no podía descartarse que las marcas en el cuello correspondieran a una compresión que actuara como coadyuvante de una asfixia.
Esta dualidad entre una causa de muerte atribuida a un evento violento y otra a un proceso viral es uno de los factores que ha impedido que el caso allane un camino hacia una conclusión clara en sede judicial. A ello se suma que, según lo revelado, hasta el momento no se habría realizado el análisis genético de los perfiles biológicos encontrados, lo que resulta clave para establecer a quién pertenecen y si guardan relación con alguno de los posibles involucrados.