La emisión de Alerta Bogotá 104.4 FM presentó el testimonio de Andrés Montoya, amigo cercano del deportista Juan Sebastián Anzola, quien falleció mientras entrenaba en un gimnasio de la localidad de Suba. Montoya indicó que el objetivo de su intervención es llamar a la prudencia informativa y a la mejora de los protocolos de emergencia en gimnasios, evitando especulaciones sobre las causas del deceso y priorizando el respeto por la memoria del joven de 31 años. Señaló que, según dictámenes iniciales conocidos por su entorno, la muerte se asoció a un infarto al miocardio, y pidió que cualquier precisión médica sea verificada por las autoridades competentes. Reiteró que su intención no es atacar a una marca o establecimiento en particular, sino solicitar lecciones operativas que puedan reducir riesgos futuros.
El amigo personal de Juan Sebastián Anzola, el deportista fisicoculturista
Montoya relató que conoció a Anzola en el ámbito del entrenamiento y el fisicoculturismo. Contó que, tras experimentar dos eventos cardiacos en el pasado, él mismo atravesó un periodo de ansiedad y temor al esfuerzo físico, y que Juan Sebastián lo acompañó en el proceso de retorno seguro al gimnasio. En su reconstrucción, subrayó que los eventos coronarios pueden afectar a personas con hábitos saludables o sin entrenamiento, por lo que desaconseja prejuzgar a la víctima o asociar automáticamente el hecho a prácticas deportivas o al consumo de suplementos. Enfatizó que la discusión debe centrarse en la capacidad de respuesta de los recintos con gran afluencia —como los gimnasios— y en la moderación de quienes se ejercitan, siempre con asesoría profesional y evitando rutinas de alta exigencia tomadas de internet sin acompañamiento.
El entrevistado sostuvo que el llamado no es exclusivo para el sector del fitness. Afirmó que en cualquier establecimiento con aforo elevado pueden presentarse convulsiones, síncopes o episodios de hipertensión y hipotensión, de modo que las empresas deberían garantizar personal con formación básica en primeros auxilios, disponibilidad y uso correcto de desfibriladores, y procedimientos claros de reanimación y remisión. Añadió que, desde su experiencia y de terceros que estuvieron en el lugar, hubo “oportunidades de mejora” en la atención inicial, sin que ello permita concluir que otro desenlace hubiese sido posible.
De tan solo 31 años de edad, que pereció mientras entrenaba en Suba
Consultado por los tiempos de respuesta, Montoya señaló que, según testimonios recopilados, las ambulancias tardaron cerca de 40 minutos en llegar. Aclaró que, por prudencia jurídica y respeto a la familia, no atribuye responsabilidades directas; su interés —dijo— es que se revisen los protocolos de brigadas, el uso de equipos y la comunicación con los servicios de emergencia. También relató que, de acuerdo con personas presentes, se evaluó la posibilidad de traslado inmediato a un hospital cercano —a pocas cuadras—, pero se habría desestimado por protocolos internos. Insistió en que ese tipo de decisiones, en escenarios críticos, ameritan guías actualizadas, capacitaciones periódicas y simulacros que permitan ganar minutos valiosos.
El testimonio incluyó un mensaje a usuarios y administradores de gimnasios. A los primeros, les recomendó regular la intensidad del entrenamiento, controlar tiempos de sesión, respetar pausas y acudir a profesionales para diseñar planes acordes con su condición. A los segundos, les sugirió evaluar aforos, garantizar ventilación o refrigeración adecuadas, y designar personal entrenado en RCP y manejo de DEA. Recalcó que estos cuidados no eliminan por completo el riesgo, pero pueden disminuir la probabilidad de desenlaces fatales.
En el plano humano, Montoya describió a Juan Sebastián como un referente de disciplina y constancia dentro de su comunidad de entrenamiento. Recordó que su ejemplo motivó a otros a retomar objetivos y a cuidar la salud desde la educación y la rutina estructurada. Expresó que, por petición de la familia, evita difundir detalles que alimenten especulaciones, e invitó a los medios y a la ciudadanía a actuar con mesura y consideración hacia los deudos.
Finalmente, reiteró que su comparecencia en Alerta Bogotá busca centrar la conversación en la prevención y en la preparación institucional. Subrayó que la discusión debe traducirse en ajustes de procedimiento, dotaciones verificables y tiempos de respuesta auditables. A su juicio, el mejor homenaje es promover aprendizajes que fortalezcan la atención en escenarios de alto flujo, de forma que cualquier persona —deportista o no— encuentre capacidad instalada para una respuesta oportuna ante una emergencia.